mayo 27, 2016

Las historias de “Tenemos las mismas manos”, capítulo III: Las canciones, del 9 al 16



Verónica Lepe y Paulo Albornoz - "El árbol de la noche triste"

Cuando Paulo empezó a colaborar en la parte de la producción musical del disco, prácticamente decantó de manera natural que hiciera un arreglo. Dijo que lo haría con su entonces polola y hoy esposa, Verónica Lepe, mujer de bella voz que más de una vez se ha lucido en guitarreadas con celebridades pero que nunca se animó a hacer presentaciones. Ojalá la grabación sirva de impulso para tomarse la cosa con un poco más de continuidad.

El tema elegido es de los que mutó de manera considerable. Alarcón lo hizo en México durante la gira que hizo con el elenco de La Pérgola de las Flores (donde actuaba de músico y extra) y tenía originalmente cierta idea de huapango. De hecho, está inspirado en un árbol con ese nombre que existe en ese país. Paulo le dio unos toques de tonada y estuvo meses (puedo dar de fe de eso, fueron MESES) puliendo detalles y decidiendo qué hacer en el interludio, si meter algún instrumento o no. Finalmente optó acertadamente por incluir el violín y en los tramos finales se decidió a incluir más voces en los estribillos, doblando la de la Vero y sumando la suya. Comenzamos grabando en el IPChile y cerramos en el trecho final de todo el disco en Lo Cañas, haciendo estos ajustes y sumando el bajo de don Roberto López.

Cuando hicimos el “último” concierto del disco, en la Sala Master, el amigo Mauricio Gutiérrez cantó un tema y eligió justamente este, con su interpretación pero con algunos elementos que claramente venían de la versión de Paulo y la Vero. Una de las ideas del disco era esa, que las canciones comenzaran a cobrar nueva vida en muchas más versiones que las que se grabaron, así que escucharla fue un alegrón muy grande.



Los Republicanos - "No pasarán"
Cuando ya estaba el disco prácticamente resuelto en cuanto a la idea y los temas seleccionados, opté por matar dos pájaros de un tiro. Primero, incluir algún tema del repertorio de la Guerra Civil Española, que aún hoy mantiene vigente el nombre de Alarcón en varias partes del mundo. Era lógico que el grupo más adecuado para cantar algo al respecto eran Los Republicanos, tanto por el nombre como por su cercanía con estas temáticas. De paso, aprovechaba de incluir en el disco a Ricardo Silva, uno de los amigos con el que hemos estado metidos en más proyectos y tonteras varias en ya más de una década.

La canción la tomaron un poco “a dedo”, porque si bien les dije que podía ser cualquiera de la Guerra Civil, les dije que el “No pasarán” sería mejor porque, según los créditos del disco, era el único de autoría de Alarcón. De eso, en todo caso, duda hasta gente muy meticulosa como los amigos de Cancioneros.com, quienes dicen en su web que es “tradicional”.

Hicieron al comienzo una versión bien interesante, con cierta solemnidad de Nueva Canción pero con sus instrumentos (acordeón, guitarra, bajo, batería), lo que daba una mezcla bien potente, con una décima aportada por ellos en el medio del tema. Pero la ausencia de uno de los integrantes en la grabación y otros asuntos hizo que nadie quedara muy convencido de la primera toma que se hizo. Por eso partió todo el lote a Lo Cañas un año después de esa jornada y yo llevé hasta unos pastelitos comprados en un glorioso local de calle El Hualle, por si la tanda salía larga. En la segunda versión hicieron una cosa entre foxtrot, corrido y charleston que quedó harto más chasconeada y se llevó todo aire de Nueva Canción y hasta la emocionada décima que escribió el Raúl. Justamente a él me lo traje de vuelta desde Lo Cañas y al ver su cara de extrañeza y notar sus pantalones completamente manchados de blanco recordé que no había bajado los pastelitos que había llevado para la grabación. Desde entonces Raúl habla de sus jeans pasados a pie de limón.

Al comienzo del tema Ricardo Silva dice un término amexicanado que, aunque me insista que dice otra cosa, yo escucharé toda mi vida como “Chiguayante”. Saludos a Chiguayante, entonces. Merecido homenaje, y grande guatón!.

Omar Lavadié y Rodrigo Ratier - "Coplas del pie"

En algún momento pensé que un objetivo de este disco era que hubiera temas de la mayor cantidad de LP posibles de don Rolo. Pasaban los artistas invitados y me daba un poco de lata que no hubiera nada de las “Canciones desde una prisión”, musicalización de un poemario de Leonardo Castillo, escritor argentino que narra su paso por las cárceles de la dictadura de Onganía. De ese LP había dos temas que me hubiera gustado que se grabaran: las “Coplas del toro vuelto” y “Coplas del pie”. Luego de un intento fallido con un amigo sobrepasado por su agenda que iba a cantar las del toro, sugerí a Omar Lavadié (vocalista de La Flor de Orquesta y cantante de tangos, latin jazz y lo que pase por el lado) que se animara con las “Coplas del pie”, que tiene ritmo de zamba. Como Omar viene de Punta Arenas (con varias participaciones en el Festival de la Patagonia en el cuerpo) intuía que no le sería complicado abordar el tema, cantado solo con el pianista con quien solía presentarse en un importante casino del que no podemos decir el nombre pero que queda casi en Paine. Finalmente ese músico no pudo sumarse por problemas de agenda, pero Lavadié hizo una pirueta notable y sacó del sombrero una solución aún mejor: invitar a Rodrigo Ratier, pianista y compositor argentino radicado en Chile hace casi dos décadas y especialista en tango, jazz y folklore. En una tarde armaron el arreglo para piano y voz y bastaron dos tomas en Lo Cañas (que hicieron sin repetir ni equivocarse y grabando ambos a la vez) para cerrar el asunto. Como licencia hicieron leves variaciones en la melodía de la segunda estrofa, pero creo que mantiene toda la idea del tema. Fue casi de chiripa, pero me parece que lo intimista del elenco y del arreglo le da un matiz al disco que no estaba hasta ese momento.

La Chinganera y Manuel Sánchez - "Cueca del amor"

El tema tiene bastante valor porque es prácticamente desconocido por el público. Di con él por un single que tenía don Carlos Valladares en una versión más bien rústica de Isabel Parra.

Muchos años después el amigo Víctor Tapia compró un single de Margarita Alarcón, creo que en Chillán, donde venía el tema con piano, contrabajo, en fin, más cuidado. La Chinganera, sin embargo, lo eligió sin siquiera haber escuchado la música, buscó las cuecas que tenía Alarcón en algunos cancioneros y lo tomó porque el texto le pareció adecuado. Después de eso le envié la versión de Isabel Parra, la única que tenía en ese momento.


De alguna manera podemos decir que este disco también es un damnificado del terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010. En medio de toda la catástrofe que vivió el centro/sur de Chile en varios de sus pueblos costeros, una de las cosas que se llevaron las olas de la Octava Región fue el computador de La Chinganera que tenía la grabación que había hecho con guitarrón meses antes en la casa de Javier Guíñez y a la que le había agregado instrumentos de algunos músicos de la zona.

Cuando ya estaba instalada en Santiago y había comenzado su trabajo con Manuel Sánchez hicieron una versión juntos, con el guitarrón de Manuel, la guitarra y bombo de La Chinganera y la participación fuera de micrófono de la Amparito, tercer hijo de la Chinganera que esperó pacientemente las horas de grabación y dejó bellos recuerdos gráficos en mi libreta de apuntes. Creo que fue la primera o segunda canción que hicimos en el IPChile, al que nunca dejaremos de agradecer.





Ventiscka - "El hombre"

Junto a las canciones más conocidas de Rolando Alarcón, era muy raro para mí que un disco que resumiera su carrera no incluyera una versión de “El hombre”, canción con la que ganó Viña en 1970. De modo medianamente dedocrático se lo planteé a Ventiscka, grupo que vi muchas veces en diversas actuaciones y que sentía que haría un montaje en la onda “Nueva Canción” en que estaba hecho el tema. Richard Beltrán, director del grupo, aceptó de inmediato pero pasaron unos pocos meses hasta que estuvieran listos para grabar. En un momento pensé que no iba a salir, pero llegaron con un delicado trabajo realizado a medias entre Richard y Claudio Largo (ex Illapu y Punahue y en ese entonces integrante del grupo). El tema salió en menos de una mañana, que se pasó volando con las tallas del Nelson y sus logradas imitaciones de los más conspicuos integrantes de la Nueva Canción Chilena.

En el estribillo el grupo quería recrear las voces de Los Emigrantes con zampoñas pero al Richard no le salía con la agilidad que buscaba, porque los tubos que debía soplar estaban a cierta distancia. Aprovechando mi “vasta experiencia” de zampoñero y todo lo aprendido en mis clases con Eric Maluenda en 1991 dije “pero mejor que toquen pareados pos, una zampoña el Richard y otra el Nelson”. Pareció que hubiera dicho una fórmula química, casi que me abrazaron. Fue mi segundo y penúltimo aporte creativo durante las grabaciones del disco.

Tomás González - "El trigo"

Con Tomás González hicimos cierta afinidad cuando acompañó a Patricio Manns en el Festival de Olmué de 2009, que yo andaba reporteando acreditado para La Hora pero juntando material para la Nuevo Mundo y en verdad conociendo el tema para mi tesis de musicología. Luego de entrevistarlo en el Americanto en 2011 y de escuchar su disco “Lengua muerta” tenía muchas ganas de que estuviera en este proyecto. Cuando se lo planteé aceptó de inmediato pero el montaje del tema no fue tan inmediato que digamos. Le pasé el famoso cd con los mp3 de don Rolo y después de varios meses de apretadas (muy amables, por cierto) diría que llegamos a una lista reducida de posibles, propuesta por él, después de una función de una obra de teatro en la que él colaboraba en el montaje y componiendo la música. En Chucre Manzur, ya bien entrada la noche, escuché nuevamente sus risotadas cuando afinamos el asunto y concluimos que el tema debía ser “El trigo”, que trabajó minuciosamente. Luego de grabar las voces y algunos efectos en el IPChile siguió armando el asunto en su casa, invitó a su amigo Guille Arancibia a sumar un bajo y entregó todo listo. También es de los temas que, pese a no variar su melodía, tiene una auténtica reinterpretación de la canción y diría que incluso tiene mayor sentido entre el arreglo y el texto que en el original.

Max Berrú - "La canción de la noche"

Lo sumamos para el segundo Fondart, aprovechándome nuevamente de la gentileza de don Max que mucha gente le conoce (una década antes me había prestado unos valiosos vinilos de música ecuatoriana, pero dejo constancia que se los devolví intactos). Apenas pensé en él entré en la obsesión de que su tema tenía que ser “La canción de la noche”, una de mis favoritas de Alarcón y que a mucha gente le gusta, pese a que no es tan conocida al lado de sus "clásicos". Como él tenía la banda de los Insobornables y le daba a los bronces y la onda mexicana pensé que la canción podía entrar perfecto en ese mundo. Lo mismo creía Raúl Céspedes, uno de sus más fieles acompañantes y quien fue clave para asegurar la participación de Max (él conocía el proyecto porque años antes había grabado para el disco con los Amaru). Fue una de las primeras grabaciones que hicimos en el IPChile y nos vino de perillas porque don Max entró casi como estrella de cine. Bajaron autoridades exclusivamente para saludarlo y él lució todo el encanto que ha desparramado por el país desde hace más de 50 años. Sus hijos Tocori y Cristóbal llegaron para apoyar la grabación y este último alcanzó apenas a grabar las dos trompetas antes de salir corriendo para volver al trabajo. La foto que le sacamos a Max con el bombo y que está en el librillo es una de mis favoritas, porque refleja su sensibilidad y calidez.

Pancho Miranda Banda - "Camarada Elías Lafertte"

Cuando Pancho Miranda fue (calzado) invitado para ser parte del disco era parte del grupo Triburbana. Yo sabía de su existencia por un compañero de diario que era su amigo del barrio y me contaba algo de su onda. Sinceramente no recuerdo si había escuchado al grupo antes de sumarlo al disco, pero como vi que Pancho era pololo de la Romina Núñez (en esa época integrante del Cuncumén) pude conocerlo algo y me cayó bastante bien. Se sumó de inmediato al proyecto y yo estaba hecho unas pascuas porque tendría un ingrediente rockero pero con conocimiento del folklore que garantizaba algo mejor intencionado que tanta cosa insípida que da vueltas en tantos discos tributos de los que es mejor ni acordarse. Pocas semanas después de que le pasé el cd con los MP3 de la discografía de Alarcón me llamó a la casa (cómo será de viejo el disco que empezó cuando la gente se llamaba por teléfono a la casa). Su voz era amable pero algo dura, al parecer venía con una propuesta complicada:

- “Manuel, escuché mucho el disco que me pasaste y tenemos el tema elegido”
- “Ajá”
“Pero quiero que sepas que es el tema perfecto para el grupo, así que si ya lo tomó alguien o a ti no te parece para nosotros será muy complicado y diría que no podríamos participar del proyecto”.

A esa altura yo ya estaba muerto de miedo, y no tenía muy claro por qué
- "Este… ya… dime entonces…”
-“Queremos cantar…”
-…
-“Camarada Elías Lafertte”.

No sé si será necesario explicar que nadie, nunca más en todos estos años, ha siquiera nombrado remotamente la canción a Elías Lafertte, incluida en uno de los discos más desconocidos de Alarcón y prácticamente desaparecida de la memoria popular. Obviamente no le puse ningún problema y se largaron con el tema. Pasaron algunas cosas entre medio, como que el grupo se separó y Pancho se largó con un proyecto que lleva su nombre. La Romina pasó a ser la bajista, tocaron en el concierto por los 80 años de Alarcón en el ICAL y pocos meses después grabaron el tema en Artenautas con Pedrotti. Sin embargo hicieron después otra versión para su primer disco, “Tiempos modernos”, y finalmente fue la toma que usamos porque a ellos les dejó más conformes, en gran parte porque ya tenían un año más de “carrete” con el tema.



Bueno, luego de toda la historia hay que darle la razón a Pancho, el tema estaba perfecto para su sonido, le hizo algunas variaciones en la melodía para entrar en su onda y verdaderamente parece un tema nuevo, muy vigente además para mostrar una figura un tanto olvidada del sindicalismo chileno. La versión de Alarcón está en “El alma de mi pueblo”, disco que, comentario al margen, creo que fue en el que logró sus textos más acertados, dentro de su siempre sencilla manera de componer. Si lo pilla en internet échele una oída, vale bastante la pena.



Con ese tema cerramos el primer cd, porque su sonido es suficientemente enérgico para dejar la cosa bien arriba y también porque, finalmente, no fueron tantos los amigos de sonido rockero que participaron del disco, así que hubo que repartirlos bien estratégicamente.

PS: sólo cuando terminamos de diseñar el disco con Raúl aprendí que el apellido del señor era Lafertte y no Lafferte. En fin.

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