mayo 13, 2016

Las historias de “Tenemos las mismas manos”, capítulo II: Las canciones del 1 al 8


Mauricia Saavedra - Versos por Rolando Alarcón:
Inicialmente la invité a que cantara un tema de don Rolo y ella eligió “Yo canto a la libertad”, que tiene su historia y que leerán más adelante. El asunto es que el CD partiría con un tema de El Temucano sacado de un cassette de Alerce, que finalmente me explicaron los ingenieros a cargo de la parte final que no estaba en condiciones de usarse (nunca pudimos dar con el master). Por eso, mientras paseaba a mi perro en una mañana del verano de 2015 me di cuenta que la mejor solución era hacer otro tema de homenaje a Alarcón como entrada para pasar después a las versiones. Recién pensando en eso recordé que Mauricia había hecho unos versos (también a petición mía) para un acto por el cumpleaños 80 de don Rolo en el Ical. Le sugerí la idea una noche de enero (lo recuerdo porque hablamos por teléfono en una de las pausas del Festival de Música Contemporánea que me tocó animar) y ella me propuso una adaptación de esos versos para hacer las actualizaciones pertinentes. Me pidió la opinión y yo patudamente le hice una sugerencia de un verso en la que hablaba de América y ella generosamente lo aceptó de inmediato. Fue mi primer y antepenúltimo aporte creativo en el disco.

Después tuvimos el lío para hacer la grabación. Mauricia es de Sagrada Familia y no podía venir a Santiago porque estaba haciendo arreglos en su casa y por sus actividades artísticas de verano, así que en un momento pensamos ir a su casa con un “estudio móvil”, pero los encargados tuvieron una pana de última hora. Ella, como siempre, no se hizo ningún problema y se consiguió el estudio Alcalá de Curicó para hacer la toma y dos o tres días después llegó un sobre a la casa de mis padres con la mezcla. Cuando puse el disco y escuché la canción debo admitir que me emocioné bastante: después de tantos años el disco estaba prácticamente listo. Y bueno, no deja de ser curioso que la primera canción del disco haya sido en realidad la última en concretarse.



Vasti Michel - Voy a recorrer el mundo:
Los afiches que hizo con estéticas de la lira popular para lanzar su primer disco me llamaron la atención cuando me los topé a la salida del metro Ñuble. A pito de eso la entrevisté por primera vez para el Americanto, creo, a comienzos de 2009, y cuando hice el homenaje por los 80 años de Alarcón decidí frescamente que podía ser una invitada perfecta. Con el entusiasmo que se le conoce se embarcó altiro. Esa vez se estudió dos temas de don Rolo para interpretar en el Ical: “La canción de la noche” y “Voy a recorrer el mundo”. La primera salió maravillosamente con su guitarra y la segunda también, con la salvedad de que en la última estrofa algunos versos se quedaron atravesados y no quisieron salir. Cuando poco después le ofrecí grabar para el disco ella se lo tomó como una cosa personal y dijo que haría otra vez “Voy a recorrer el mundo” para corregir la pifia de esa vez, que en rigor no le importó a nadie. Subimos a Lo Cañas cuando Pedrotti no tenía estudio, así que pusimos un par de micrófonos en su living e hicimos un par de tomas para que la Vasti eligiera. Al rato agregó unas semillas y sería todo. Debe ser de los temas que se grabó más rápido. Hace unos pocos años se fue al sur y lamentablemente quedó fuera de todo el proceso de difusión posterior, pero si no seguro que la hubiéramos tenido entre las más dispuestas participantes.

Napalé - Yo defiendo mi tierra:
Teníamos contacto desde que lanzaron “Frontera Sur” en 2003. Ahí los entrevisté ese mismo año y después fueron parte de los conciertos que hicimos con Activarte (amago de productora que tuvimos con Ricardo Silva y Pepe Osorio), así que teníamos una relación de confianza y afecto desde muy temprano. Por eso mismo fueron de los primeros que se embarcaron, para el primer Fondart que postulamos en 2006. Como no pasaba mucho con el disco y ellos se metieron en su trabajo siguiente, “Cruzando territorios” (2007) pasó un tiempo para que terminaran el arreglo del tema que eligieron, “Yo defiendo mi tierra”, pero apenas lo concluyeron y lo grabaron pasó a ser parte de los recitales y tuvo siempre muy cálida recepción. Hicieron una nueva versión (pero del mismo arreglo) para su último disco, “Consonancias” pero nosotros mantuvimos para el disco la que grabaron en 2009 en Artenautas. Esa vez pudimos ver la prolijidad y el profesionalismo del grupo, que refrendamos cuando poco después intercambiamos un par de correos con Jorge Lillo para zanjar si el tema se llamaba “Yo defiendo mi tierra” o “Yo defiendo a mi tierra”. Nada de raro, en todo caso, que en los dos discos salga con nombres diferentes.



Horacio Hernández - Coplas de los números:
Como una manera de tantear cuánto está Rolando Alarcón en la memoria de los chilenos, cada cierto tiempo le pregunto a la gente que conozco por cosas accidentales si lo conoce. Lo hice con el señor que me llevó una vez en un auto por Chillán y me dijo “pero claro” y se puso a cantar de inmediato: “A la una me levanto, a las dos te ando buscando...”. Cuando lo escuché me di cuenta de lo importante y lo pegajoso que era ese tema, que para ese entonces (creo que comienzos de 2011) no figuraba en el disco. Por eso, cuando Horacio Hernández me planteó la posibilidad de incluirlo me pareció una muy buena idea, en parte por lo que mencioné antes y también por la muy buena razón que me dio: “de las veces que canté en las micros esa canción no me fallaba nunca. Rolando Alarcón siempre me ayudó con su música, porque sus canciones están en la memoria de la gente y me felicitaban cuando las entonaba”. La reacción de ese conductor en Chillán parece ratificarlo.

Esto pasó cuando él aún era integrante de La Gallera, y creo que todavía no entraba a Los Marujos ni armaba su grupo de “Horacio Hernández y las malas juntas”, así que en la grabación la hizo con dos de los muchachos de ese grupo: Cristian Mancilla en el tiple y Giancarlo Valdebenito en el contrabajo. Optaron por grabar “a la antigua”, los tres simultáneamente repartidos estratégicamente en el estudio, de manera que no se mezclaran los sonidos pero que a la vez pudieran mirarse. Creo que la interpretación tiene esa frescura, la misma que posee la canción. Horacio después dobló su voz, le metió un bombo y quedamos listos.



Francisco Villa - Voy por la vida cantando: 
En mis vanos intentos de ser parte de organizaciones asociativas he tenido todo tipo de militancias. Una de las más provechosas fue Cultura en Movimiento, porque si bien el grupo ya estaba algo de capa caída cuando entré al menos me dio la chance de hacer amigos que aún me encuentro en algunas andanzas. Aparte de la parejita Silva/Osorio, mencionada más arriba, uno de esos era Pancho Villa, quien no se hizo problema para adaptar el “Voy por la vida cantando”, también grabado en Lo Cañas de modo un poco artesa antes de que existiera el estudio, pero con micrófonos de primera. Poco después de eso el Pancho hizo un saludo para el cumpleaños 80 de Alarcón que aún da vueltas por internet. Su presencia es significativa porque representa a una generación de transición, de hecho era de las promesas que alcanzó a estar en los últimos años de la “Chile Ríe y Canta” a fines de los 80 y comienzos de los 90, justamente uno de los lugares en los que Alarcón se sintió más a gusto. Me parece increíble que el muchacho que vi cantando en el Cuánto vale el show de 1990 terminara participando en este trabajo y siendo un respetado amigo, valiente y generoso.



Los Emigrantes - Coplas del pajarito
Si alguien tenía que estar en el disco de homenaje a Alarcón eran Los Emigrantes. Si bien dejaron de cantar regularmente después del Golpe (aunque hicieron un bonito disco durante el exilio de ambos, uno en Cuba y otro en Canadá) y posteriormente estuvieron distanciados geográficamente (Carlos Valladares vivía en Santiago y Quico San Martín se instaló en Chillán cuando volvió a Chile), cuando tenían chances y se les proponía algo ellos se animaban y se vestían otra vez de camisas negras. Yo al menos los vi en agosto de 2004 para los 75 años del nacimiento de Alarcón, cuando fueron el número estelar, y en el lanzamiento del libro que coescribimos con Carlos Valladares, para enero de 2010, en una sala SCD bien llena. En ambas veces sacaron ovaciones y mostraron la clase que tiene la gente de oficio y buen gusto. La grabación fue casi en medio de esas presentaciones, a fines de 2006 o comienzos de 2007, y tiene la particularidad de que ellos dejaron sus voces sobre una guitarra de apoyo y de ahí quedó todo en manos de Edgard Galo Ugarte. Don Carlos me pidió que le consiguiera alguien que pudiera grabar cuatro y percusiones, creo, y yo sugerí al Galo, amigo de larga data ya por esos años y quien, con la generosidad que acostumbra, se embaló y agregó violín, flauta y armó un arreglo muy interesante. Como dato ocioso puedo contar que, por razones de todo tipo de todos los afectados, el violín se grabó unos seis años después que todo el resto de los instrumentos. La magia de la tecnología.

Algo más. Los que estábamos en el estudio nos sorprendimos cuando vimos que en las “Coplas del pajarito” había dos estrofas que difícilmente podían haber sido escritas por Alarcón, ya que aludían a episodios más recientes. Ahí Los Emigrantes nos explicaron que para su amigo este tema era una suerte de contracara de “El patito” y que cuando la cantaba en vivo él solía añadir alguna frase de la contingencia. En el caso de las que escribieron ellos (cada autor cantó la estrofa respectiva) aluden a cosas que, en todo caso, siguen teniendo sentido pese a que el tema se grabó hace ocho años.

En julio de 2015 murió don Carlos, amigo a quien le debo muchas cosas, entre ellas meterme en el mundo de Alarcón. Por suerte alcanzó a escuchar el trabajo terminado y aunque sus hijos me decían que “lo ha escuchado mucho y le encanta” yo intuía que más de algo le debe haber provocado muecas. Cuando pude hablar con él, ya enfermo, me dijo con su sincera elegancia que “me gustaron unas más que otras” y terminó con una sonrisa. La de este disco fue, entonces, la última grabación del dúo y el cierre de una discografía más bien breve pero de gran calidad.

Julius Carlson - Canción de cuna negra
¿Qué hace un guitarrista estadounidense de origen alemán tocando música de Rolando Alarcón, autor del que conocía poco y nada? Visto así no hay respuesta racional posible. Sí puedo contar que Julius pasó por Chile a comienzos de la década pasada, luego de andar de enamorado por la Isla de Pascua. Desde acá lo mandaron a estudiar a Argentina porque le dijeron que no pasaba nada con el folklore chileno. Allá se hizo especialista en la chacarera, recorrió los puntos más recónditos de Santiago del Estero, aprendió todos los rasguidos posibles y cuando quiso entrar a alguna universidad en Buenos Aires (por el año 2002 o 2003) le dijeron que lo olvidara porque allá la educación superior, y todo el país en rigor, estaba por el suelo. Le dijeron que en Chile las cosas iban bien. así que partió de vuelta, se metió a Musicología de la Universidad de Chile, aprendió de importantes estudiosos chilenos, supo gran cantidad de cosas sobre nuestra música y presentó una maravillosa tesis sobre… la chacarera. Eso sirvió para que nos hiciéramos amigos de inmediato. Desde su vuelta a Estados Unidos hace más de una década nos hemos visto unas tres veces, pero siempre admiré su conocimiento profundo de la música, su dedicación y profesionalismo de artista e intelectual pleno. Como dato puedo decir que allá sacó dos doctorados a la vez, de musicología y etnomusicología, mientras hacía clases y dirigía la revista etnomusicológica de su universidad.

En algún momento sentí que al disco le faltaba algún tema instrumental y le planteé la idea para ver qué tal. Le propuse tres temas que patudamente me parecieron que podían servir para versionarse sin texto (Alarcón no compuso obras instrumentales, al menos para sus discos). Me dijo de inmediato que sí y a las pocas semanas ya tenía la versión de la Canción de cuna negra. Varios meses después le dije que había un pequeño detalle con el formato en que teníamos el tema, que los wav y los bits y no sé qué cosa. A las dos semanas mandó una nueva grabación, tal como le pedimos y con el arreglo mejorado. Gran valor el Gringo, un tipo fuera de serie y un orgullo tenerlo en el disco y contar con él como amigo.

PD: Por asuntos de pega estuve revisando las composiciones que han sido parte del Festival de Música Contemporánea de la Universidad de Chile y me encontré con que en 2009 Rafael Díaz presentó su obra para piano “Siete llamadas desde la Canción de Cuna Negra de Rolando Alarcón”. Parece que no era tan ilógico, finalmente, pensar esa pieza como una obra instrumental. Bonitas coincidencias que me hacen pensar, a veces, que no tengo tanta oreja de tarro.



Cuncumén - Los Areneros
Junto a Los Emigrantes eran otros que debían estar sí o sí. No en vano Alarcón fue su primer director y el que les dio el sonido que se mantiene hasta hoy. A su directora, Mariela Ferreira, la conocí en 1997 cuando fui a su casa de Bilbao para preguntarle si la cumbia era parte del folklore chileno. Tuve suerte de que no me pegara, al contrario, me trató muy bien. Desde entonces les he ayudado en algunas cosas, la más gloriosa el festejo de los 50 años en el Teatro Providencia, una odisea financiada con cheques del grupo y de mi madre. Afortunadamente salió todo genial y desde momento me autotitulé de gestor, juas.
Además, del elenco que grabó el tema, hubo tres que coincidieron con él en el grupo y una de ellas (Lidia Durán, hoy ex integrante) fue su alumna y lo recordaba siempre con mucho afecto. Obviamente fueron de los que estuvieron en el primer proyecto presentado al Fondart y grabaron rápidamente, además de abrir los conciertos de saludo por sus cumpleaños 75 y 80 en 2004 y 2009. Tan rápido grabaron que después se engolosinaron y hasta analizaron la posibilidad de hacer otro tema, pero finalmente optaron por dejar “Los areneros”, que estaba originalmente en “Geografía musical de Chile” (1962), el último LP en el que Alarcón fue director del grupo. Pedrotti decidió hacerlo “a la antigua”, todos grabando a la vez con micrófonos ambientales. Del original se respetaron hasta los gritos introductorios.


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