mayo 27, 2016

Las historias de “Tenemos las mismas manos”, capítulo III: Las canciones, del 9 al 16



Verónica Lepe y Paulo Albornoz - "El árbol de la noche triste"

Cuando Paulo empezó a colaborar en la parte de la producción musical del disco, prácticamente decantó de manera natural que hiciera un arreglo. Dijo que lo haría con su entonces polola y hoy esposa, Verónica Lepe, mujer de bella voz que más de una vez se ha lucido en guitarreadas con celebridades pero que nunca se animó a hacer presentaciones. Ojalá la grabación sirva de impulso para tomarse la cosa con un poco más de continuidad.

El tema elegido es de los que mutó de manera considerable. Alarcón lo hizo en México durante la gira que hizo con el elenco de La Pérgola de las Flores (donde actuaba de músico y extra) y tenía originalmente cierta idea de huapango. De hecho, está inspirado en un árbol con ese nombre que existe en ese país. Paulo le dio unos toques de tonada y estuvo meses (puedo dar de fe de eso, fueron MESES) puliendo detalles y decidiendo qué hacer en el interludio, si meter algún instrumento o no. Finalmente optó acertadamente por incluir el violín y en los tramos finales se decidió a incluir más voces en los estribillos, doblando la de la Vero y sumando la suya. Comenzamos grabando en el IPChile y cerramos en el trecho final de todo el disco en Lo Cañas, haciendo estos ajustes y sumando el bajo de don Roberto López.

Cuando hicimos el “último” concierto del disco, en la Sala Master, el amigo Mauricio Gutiérrez cantó un tema y eligió justamente este, con su interpretación pero con algunos elementos que claramente venían de la versión de Paulo y la Vero. Una de las ideas del disco era esa, que las canciones comenzaran a cobrar nueva vida en muchas más versiones que las que se grabaron, así que escucharla fue un alegrón muy grande.



Los Republicanos - "No pasarán"
Cuando ya estaba el disco prácticamente resuelto en cuanto a la idea y los temas seleccionados, opté por matar dos pájaros de un tiro. Primero, incluir algún tema del repertorio de la Guerra Civil Española, que aún hoy mantiene vigente el nombre de Alarcón en varias partes del mundo. Era lógico que el grupo más adecuado para cantar algo al respecto eran Los Republicanos, tanto por el nombre como por su cercanía con estas temáticas. De paso, aprovechaba de incluir en el disco a Ricardo Silva, uno de los amigos con el que hemos estado metidos en más proyectos y tonteras varias en ya más de una década.

La canción la tomaron un poco “a dedo”, porque si bien les dije que podía ser cualquiera de la Guerra Civil, les dije que el “No pasarán” sería mejor porque, según los créditos del disco, era el único de autoría de Alarcón. De eso, en todo caso, duda hasta gente muy meticulosa como los amigos de Cancioneros.com, quienes dicen en su web que es “tradicional”.

Hicieron al comienzo una versión bien interesante, con cierta solemnidad de Nueva Canción pero con sus instrumentos (acordeón, guitarra, bajo, batería), lo que daba una mezcla bien potente, con una décima aportada por ellos en el medio del tema. Pero la ausencia de uno de los integrantes en la grabación y otros asuntos hizo que nadie quedara muy convencido de la primera toma que se hizo. Por eso partió todo el lote a Lo Cañas un año después de esa jornada y yo llevé hasta unos pastelitos comprados en un glorioso local de calle El Hualle, por si la tanda salía larga. En la segunda versión hicieron una cosa entre foxtrot, corrido y charleston que quedó harto más chasconeada y se llevó todo aire de Nueva Canción y hasta la emocionada décima que escribió el Raúl. Justamente a él me lo traje de vuelta desde Lo Cañas y al ver su cara de extrañeza y notar sus pantalones completamente manchados de blanco recordé que no había bajado los pastelitos que había llevado para la grabación. Desde entonces Raúl habla de sus jeans pasados a pie de limón.

Al comienzo del tema Ricardo Silva dice un término amexicanado que, aunque me insista que dice otra cosa, yo escucharé toda mi vida como “Chiguayante”. Saludos a Chiguayante, entonces. Merecido homenaje, y grande guatón!.

Omar Lavadié y Rodrigo Ratier - "Coplas del pie"

En algún momento pensé que un objetivo de este disco era que hubiera temas de la mayor cantidad de LP posibles de don Rolo. Pasaban los artistas invitados y me daba un poco de lata que no hubiera nada de las “Canciones desde una prisión”, musicalización de un poemario de Leonardo Castillo, escritor argentino que narra su paso por las cárceles de la dictadura de Onganía. De ese LP había dos temas que me hubiera gustado que se grabaran: las “Coplas del toro vuelto” y “Coplas del pie”. Luego de un intento fallido con un amigo sobrepasado por su agenda que iba a cantar las del toro, sugerí a Omar Lavadié (vocalista de La Flor de Orquesta y cantante de tangos, latin jazz y lo que pase por el lado) que se animara con las “Coplas del pie”, que tiene ritmo de zamba. Como Omar viene de Punta Arenas (con varias participaciones en el Festival de la Patagonia en el cuerpo) intuía que no le sería complicado abordar el tema, cantado solo con el pianista con quien solía presentarse en un importante casino del que no podemos decir el nombre pero que queda casi en Paine. Finalmente ese músico no pudo sumarse por problemas de agenda, pero Lavadié hizo una pirueta notable y sacó del sombrero una solución aún mejor: invitar a Rodrigo Ratier, pianista y compositor argentino radicado en Chile hace casi dos décadas y especialista en tango, jazz y folklore. En una tarde armaron el arreglo para piano y voz y bastaron dos tomas en Lo Cañas (que hicieron sin repetir ni equivocarse y grabando ambos a la vez) para cerrar el asunto. Como licencia hicieron leves variaciones en la melodía de la segunda estrofa, pero creo que mantiene toda la idea del tema. Fue casi de chiripa, pero me parece que lo intimista del elenco y del arreglo le da un matiz al disco que no estaba hasta ese momento.

La Chinganera y Manuel Sánchez - "Cueca del amor"

El tema tiene bastante valor porque es prácticamente desconocido por el público. Di con él por un single que tenía don Carlos Valladares en una versión más bien rústica de Isabel Parra.

Muchos años después el amigo Víctor Tapia compró un single de Margarita Alarcón, creo que en Chillán, donde venía el tema con piano, contrabajo, en fin, más cuidado. La Chinganera, sin embargo, lo eligió sin siquiera haber escuchado la música, buscó las cuecas que tenía Alarcón en algunos cancioneros y lo tomó porque el texto le pareció adecuado. Después de eso le envié la versión de Isabel Parra, la única que tenía en ese momento.


De alguna manera podemos decir que este disco también es un damnificado del terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010. En medio de toda la catástrofe que vivió el centro/sur de Chile en varios de sus pueblos costeros, una de las cosas que se llevaron las olas de la Octava Región fue el computador de La Chinganera que tenía la grabación que había hecho con guitarrón meses antes en la casa de Javier Guíñez y a la que le había agregado instrumentos de algunos músicos de la zona.

Cuando ya estaba instalada en Santiago y había comenzado su trabajo con Manuel Sánchez hicieron una versión juntos, con el guitarrón de Manuel, la guitarra y bombo de La Chinganera y la participación fuera de micrófono de la Amparito, tercer hijo de la Chinganera que esperó pacientemente las horas de grabación y dejó bellos recuerdos gráficos en mi libreta de apuntes. Creo que fue la primera o segunda canción que hicimos en el IPChile, al que nunca dejaremos de agradecer.





Ventiscka - "El hombre"

Junto a las canciones más conocidas de Rolando Alarcón, era muy raro para mí que un disco que resumiera su carrera no incluyera una versión de “El hombre”, canción con la que ganó Viña en 1970. De modo medianamente dedocrático se lo planteé a Ventiscka, grupo que vi muchas veces en diversas actuaciones y que sentía que haría un montaje en la onda “Nueva Canción” en que estaba hecho el tema. Richard Beltrán, director del grupo, aceptó de inmediato pero pasaron unos pocos meses hasta que estuvieran listos para grabar. En un momento pensé que no iba a salir, pero llegaron con un delicado trabajo realizado a medias entre Richard y Claudio Largo (ex Illapu y Punahue y en ese entonces integrante del grupo). El tema salió en menos de una mañana, que se pasó volando con las tallas del Nelson y sus logradas imitaciones de los más conspicuos integrantes de la Nueva Canción Chilena.

En el estribillo el grupo quería recrear las voces de Los Emigrantes con zampoñas pero al Richard no le salía con la agilidad que buscaba, porque los tubos que debía soplar estaban a cierta distancia. Aprovechando mi “vasta experiencia” de zampoñero y todo lo aprendido en mis clases con Eric Maluenda en 1991 dije “pero mejor que toquen pareados pos, una zampoña el Richard y otra el Nelson”. Pareció que hubiera dicho una fórmula química, casi que me abrazaron. Fue mi segundo y penúltimo aporte creativo durante las grabaciones del disco.

Tomás González - "El trigo"

Con Tomás González hicimos cierta afinidad cuando acompañó a Patricio Manns en el Festival de Olmué de 2009, que yo andaba reporteando acreditado para La Hora pero juntando material para la Nuevo Mundo y en verdad conociendo el tema para mi tesis de musicología. Luego de entrevistarlo en el Americanto en 2011 y de escuchar su disco “Lengua muerta” tenía muchas ganas de que estuviera en este proyecto. Cuando se lo planteé aceptó de inmediato pero el montaje del tema no fue tan inmediato que digamos. Le pasé el famoso cd con los mp3 de don Rolo y después de varios meses de apretadas (muy amables, por cierto) diría que llegamos a una lista reducida de posibles, propuesta por él, después de una función de una obra de teatro en la que él colaboraba en el montaje y componiendo la música. En Chucre Manzur, ya bien entrada la noche, escuché nuevamente sus risotadas cuando afinamos el asunto y concluimos que el tema debía ser “El trigo”, que trabajó minuciosamente. Luego de grabar las voces y algunos efectos en el IPChile siguió armando el asunto en su casa, invitó a su amigo Guille Arancibia a sumar un bajo y entregó todo listo. También es de los temas que, pese a no variar su melodía, tiene una auténtica reinterpretación de la canción y diría que incluso tiene mayor sentido entre el arreglo y el texto que en el original.

Max Berrú - "La canción de la noche"

Lo sumamos para el segundo Fondart, aprovechándome nuevamente de la gentileza de don Max que mucha gente le conoce (una década antes me había prestado unos valiosos vinilos de música ecuatoriana, pero dejo constancia que se los devolví intactos). Apenas pensé en él entré en la obsesión de que su tema tenía que ser “La canción de la noche”, una de mis favoritas de Alarcón y que a mucha gente le gusta, pese a que no es tan conocida al lado de sus "clásicos". Como él tenía la banda de los Insobornables y le daba a los bronces y la onda mexicana pensé que la canción podía entrar perfecto en ese mundo. Lo mismo creía Raúl Céspedes, uno de sus más fieles acompañantes y quien fue clave para asegurar la participación de Max (él conocía el proyecto porque años antes había grabado para el disco con los Amaru). Fue una de las primeras grabaciones que hicimos en el IPChile y nos vino de perillas porque don Max entró casi como estrella de cine. Bajaron autoridades exclusivamente para saludarlo y él lució todo el encanto que ha desparramado por el país desde hace más de 50 años. Sus hijos Tocori y Cristóbal llegaron para apoyar la grabación y este último alcanzó apenas a grabar las dos trompetas antes de salir corriendo para volver al trabajo. La foto que le sacamos a Max con el bombo y que está en el librillo es una de mis favoritas, porque refleja su sensibilidad y calidez.

Pancho Miranda Banda - "Camarada Elías Lafertte"

Cuando Pancho Miranda fue (calzado) invitado para ser parte del disco era parte del grupo Triburbana. Yo sabía de su existencia por un compañero de diario que era su amigo del barrio y me contaba algo de su onda. Sinceramente no recuerdo si había escuchado al grupo antes de sumarlo al disco, pero como vi que Pancho era pololo de la Romina Núñez (en esa época integrante del Cuncumén) pude conocerlo algo y me cayó bastante bien. Se sumó de inmediato al proyecto y yo estaba hecho unas pascuas porque tendría un ingrediente rockero pero con conocimiento del folklore que garantizaba algo mejor intencionado que tanta cosa insípida que da vueltas en tantos discos tributos de los que es mejor ni acordarse. Pocas semanas después de que le pasé el cd con los MP3 de la discografía de Alarcón me llamó a la casa (cómo será de viejo el disco que empezó cuando la gente se llamaba por teléfono a la casa). Su voz era amable pero algo dura, al parecer venía con una propuesta complicada:

- “Manuel, escuché mucho el disco que me pasaste y tenemos el tema elegido”
- “Ajá”
“Pero quiero que sepas que es el tema perfecto para el grupo, así que si ya lo tomó alguien o a ti no te parece para nosotros será muy complicado y diría que no podríamos participar del proyecto”.

A esa altura yo ya estaba muerto de miedo, y no tenía muy claro por qué
- "Este… ya… dime entonces…”
-“Queremos cantar…”
-…
-“Camarada Elías Lafertte”.

No sé si será necesario explicar que nadie, nunca más en todos estos años, ha siquiera nombrado remotamente la canción a Elías Lafertte, incluida en uno de los discos más desconocidos de Alarcón y prácticamente desaparecida de la memoria popular. Obviamente no le puse ningún problema y se largaron con el tema. Pasaron algunas cosas entre medio, como que el grupo se separó y Pancho se largó con un proyecto que lleva su nombre. La Romina pasó a ser la bajista, tocaron en el concierto por los 80 años de Alarcón en el ICAL y pocos meses después grabaron el tema en Artenautas con Pedrotti. Sin embargo hicieron después otra versión para su primer disco, “Tiempos modernos”, y finalmente fue la toma que usamos porque a ellos les dejó más conformes, en gran parte porque ya tenían un año más de “carrete” con el tema.



Bueno, luego de toda la historia hay que darle la razón a Pancho, el tema estaba perfecto para su sonido, le hizo algunas variaciones en la melodía para entrar en su onda y verdaderamente parece un tema nuevo, muy vigente además para mostrar una figura un tanto olvidada del sindicalismo chileno. La versión de Alarcón está en “El alma de mi pueblo”, disco que, comentario al margen, creo que fue en el que logró sus textos más acertados, dentro de su siempre sencilla manera de componer. Si lo pilla en internet échele una oída, vale bastante la pena.



Con ese tema cerramos el primer cd, porque su sonido es suficientemente enérgico para dejar la cosa bien arriba y también porque, finalmente, no fueron tantos los amigos de sonido rockero que participaron del disco, así que hubo que repartirlos bien estratégicamente.

PS: sólo cuando terminamos de diseñar el disco con Raúl aprendí que el apellido del señor era Lafertte y no Lafferte. En fin.

mayo 13, 2016

Las historias de “Tenemos las mismas manos”, capítulo II: Las canciones del 1 al 8


Mauricia Saavedra - Versos por Rolando Alarcón:
Inicialmente la invité a que cantara un tema de don Rolo y ella eligió “Yo canto a la libertad”, que tiene su historia y que leerán más adelante. El asunto es que el CD partiría con un tema de El Temucano sacado de un cassette de Alerce, que finalmente me explicaron los ingenieros a cargo de la parte final que no estaba en condiciones de usarse (nunca pudimos dar con el master). Por eso, mientras paseaba a mi perro en una mañana del verano de 2015 me di cuenta que la mejor solución era hacer otro tema de homenaje a Alarcón como entrada para pasar después a las versiones. Recién pensando en eso recordé que Mauricia había hecho unos versos (también a petición mía) para un acto por el cumpleaños 80 de don Rolo en el Ical. Le sugerí la idea una noche de enero (lo recuerdo porque hablamos por teléfono en una de las pausas del Festival de Música Contemporánea que me tocó animar) y ella me propuso una adaptación de esos versos para hacer las actualizaciones pertinentes. Me pidió la opinión y yo patudamente le hice una sugerencia de un verso en la que hablaba de América y ella generosamente lo aceptó de inmediato. Fue mi primer y antepenúltimo aporte creativo en el disco.

Después tuvimos el lío para hacer la grabación. Mauricia es de Sagrada Familia y no podía venir a Santiago porque estaba haciendo arreglos en su casa y por sus actividades artísticas de verano, así que en un momento pensamos ir a su casa con un “estudio móvil”, pero los encargados tuvieron una pana de última hora. Ella, como siempre, no se hizo ningún problema y se consiguió el estudio Alcalá de Curicó para hacer la toma y dos o tres días después llegó un sobre a la casa de mis padres con la mezcla. Cuando puse el disco y escuché la canción debo admitir que me emocioné bastante: después de tantos años el disco estaba prácticamente listo. Y bueno, no deja de ser curioso que la primera canción del disco haya sido en realidad la última en concretarse.



Vasti Michel - Voy a recorrer el mundo:
Los afiches que hizo con estéticas de la lira popular para lanzar su primer disco me llamaron la atención cuando me los topé a la salida del metro Ñuble. A pito de eso la entrevisté por primera vez para el Americanto, creo, a comienzos de 2009, y cuando hice el homenaje por los 80 años de Alarcón decidí frescamente que podía ser una invitada perfecta. Con el entusiasmo que se le conoce se embarcó altiro. Esa vez se estudió dos temas de don Rolo para interpretar en el Ical: “La canción de la noche” y “Voy a recorrer el mundo”. La primera salió maravillosamente con su guitarra y la segunda también, con la salvedad de que en la última estrofa algunos versos se quedaron atravesados y no quisieron salir. Cuando poco después le ofrecí grabar para el disco ella se lo tomó como una cosa personal y dijo que haría otra vez “Voy a recorrer el mundo” para corregir la pifia de esa vez, que en rigor no le importó a nadie. Subimos a Lo Cañas cuando Pedrotti no tenía estudio, así que pusimos un par de micrófonos en su living e hicimos un par de tomas para que la Vasti eligiera. Al rato agregó unas semillas y sería todo. Debe ser de los temas que se grabó más rápido. Hace unos pocos años se fue al sur y lamentablemente quedó fuera de todo el proceso de difusión posterior, pero si no seguro que la hubiéramos tenido entre las más dispuestas participantes.

Napalé - Yo defiendo mi tierra:
Teníamos contacto desde que lanzaron “Frontera Sur” en 2003. Ahí los entrevisté ese mismo año y después fueron parte de los conciertos que hicimos con Activarte (amago de productora que tuvimos con Ricardo Silva y Pepe Osorio), así que teníamos una relación de confianza y afecto desde muy temprano. Por eso mismo fueron de los primeros que se embarcaron, para el primer Fondart que postulamos en 2006. Como no pasaba mucho con el disco y ellos se metieron en su trabajo siguiente, “Cruzando territorios” (2007) pasó un tiempo para que terminaran el arreglo del tema que eligieron, “Yo defiendo mi tierra”, pero apenas lo concluyeron y lo grabaron pasó a ser parte de los recitales y tuvo siempre muy cálida recepción. Hicieron una nueva versión (pero del mismo arreglo) para su último disco, “Consonancias” pero nosotros mantuvimos para el disco la que grabaron en 2009 en Artenautas. Esa vez pudimos ver la prolijidad y el profesionalismo del grupo, que refrendamos cuando poco después intercambiamos un par de correos con Jorge Lillo para zanjar si el tema se llamaba “Yo defiendo mi tierra” o “Yo defiendo a mi tierra”. Nada de raro, en todo caso, que en los dos discos salga con nombres diferentes.



Horacio Hernández - Coplas de los números:
Como una manera de tantear cuánto está Rolando Alarcón en la memoria de los chilenos, cada cierto tiempo le pregunto a la gente que conozco por cosas accidentales si lo conoce. Lo hice con el señor que me llevó una vez en un auto por Chillán y me dijo “pero claro” y se puso a cantar de inmediato: “A la una me levanto, a las dos te ando buscando...”. Cuando lo escuché me di cuenta de lo importante y lo pegajoso que era ese tema, que para ese entonces (creo que comienzos de 2011) no figuraba en el disco. Por eso, cuando Horacio Hernández me planteó la posibilidad de incluirlo me pareció una muy buena idea, en parte por lo que mencioné antes y también por la muy buena razón que me dio: “de las veces que canté en las micros esa canción no me fallaba nunca. Rolando Alarcón siempre me ayudó con su música, porque sus canciones están en la memoria de la gente y me felicitaban cuando las entonaba”. La reacción de ese conductor en Chillán parece ratificarlo.

Esto pasó cuando él aún era integrante de La Gallera, y creo que todavía no entraba a Los Marujos ni armaba su grupo de “Horacio Hernández y las malas juntas”, así que en la grabación la hizo con dos de los muchachos de ese grupo: Cristian Mancilla en el tiple y Giancarlo Valdebenito en el contrabajo. Optaron por grabar “a la antigua”, los tres simultáneamente repartidos estratégicamente en el estudio, de manera que no se mezclaran los sonidos pero que a la vez pudieran mirarse. Creo que la interpretación tiene esa frescura, la misma que posee la canción. Horacio después dobló su voz, le metió un bombo y quedamos listos.



Francisco Villa - Voy por la vida cantando: 
En mis vanos intentos de ser parte de organizaciones asociativas he tenido todo tipo de militancias. Una de las más provechosas fue Cultura en Movimiento, porque si bien el grupo ya estaba algo de capa caída cuando entré al menos me dio la chance de hacer amigos que aún me encuentro en algunas andanzas. Aparte de la parejita Silva/Osorio, mencionada más arriba, uno de esos era Pancho Villa, quien no se hizo problema para adaptar el “Voy por la vida cantando”, también grabado en Lo Cañas de modo un poco artesa antes de que existiera el estudio, pero con micrófonos de primera. Poco después de eso el Pancho hizo un saludo para el cumpleaños 80 de Alarcón que aún da vueltas por internet. Su presencia es significativa porque representa a una generación de transición, de hecho era de las promesas que alcanzó a estar en los últimos años de la “Chile Ríe y Canta” a fines de los 80 y comienzos de los 90, justamente uno de los lugares en los que Alarcón se sintió más a gusto. Me parece increíble que el muchacho que vi cantando en el Cuánto vale el show de 1990 terminara participando en este trabajo y siendo un respetado amigo, valiente y generoso.



Los Emigrantes - Coplas del pajarito
Si alguien tenía que estar en el disco de homenaje a Alarcón eran Los Emigrantes. Si bien dejaron de cantar regularmente después del Golpe (aunque hicieron un bonito disco durante el exilio de ambos, uno en Cuba y otro en Canadá) y posteriormente estuvieron distanciados geográficamente (Carlos Valladares vivía en Santiago y Quico San Martín se instaló en Chillán cuando volvió a Chile), cuando tenían chances y se les proponía algo ellos se animaban y se vestían otra vez de camisas negras. Yo al menos los vi en agosto de 2004 para los 75 años del nacimiento de Alarcón, cuando fueron el número estelar, y en el lanzamiento del libro que coescribimos con Carlos Valladares, para enero de 2010, en una sala SCD bien llena. En ambas veces sacaron ovaciones y mostraron la clase que tiene la gente de oficio y buen gusto. La grabación fue casi en medio de esas presentaciones, a fines de 2006 o comienzos de 2007, y tiene la particularidad de que ellos dejaron sus voces sobre una guitarra de apoyo y de ahí quedó todo en manos de Edgard Galo Ugarte. Don Carlos me pidió que le consiguiera alguien que pudiera grabar cuatro y percusiones, creo, y yo sugerí al Galo, amigo de larga data ya por esos años y quien, con la generosidad que acostumbra, se embaló y agregó violín, flauta y armó un arreglo muy interesante. Como dato ocioso puedo contar que, por razones de todo tipo de todos los afectados, el violín se grabó unos seis años después que todo el resto de los instrumentos. La magia de la tecnología.

Algo más. Los que estábamos en el estudio nos sorprendimos cuando vimos que en las “Coplas del pajarito” había dos estrofas que difícilmente podían haber sido escritas por Alarcón, ya que aludían a episodios más recientes. Ahí Los Emigrantes nos explicaron que para su amigo este tema era una suerte de contracara de “El patito” y que cuando la cantaba en vivo él solía añadir alguna frase de la contingencia. En el caso de las que escribieron ellos (cada autor cantó la estrofa respectiva) aluden a cosas que, en todo caso, siguen teniendo sentido pese a que el tema se grabó hace ocho años.

En julio de 2015 murió don Carlos, amigo a quien le debo muchas cosas, entre ellas meterme en el mundo de Alarcón. Por suerte alcanzó a escuchar el trabajo terminado y aunque sus hijos me decían que “lo ha escuchado mucho y le encanta” yo intuía que más de algo le debe haber provocado muecas. Cuando pude hablar con él, ya enfermo, me dijo con su sincera elegancia que “me gustaron unas más que otras” y terminó con una sonrisa. La de este disco fue, entonces, la última grabación del dúo y el cierre de una discografía más bien breve pero de gran calidad.

Julius Carlson - Canción de cuna negra
¿Qué hace un guitarrista estadounidense de origen alemán tocando música de Rolando Alarcón, autor del que conocía poco y nada? Visto así no hay respuesta racional posible. Sí puedo contar que Julius pasó por Chile a comienzos de la década pasada, luego de andar de enamorado por la Isla de Pascua. Desde acá lo mandaron a estudiar a Argentina porque le dijeron que no pasaba nada con el folklore chileno. Allá se hizo especialista en la chacarera, recorrió los puntos más recónditos de Santiago del Estero, aprendió todos los rasguidos posibles y cuando quiso entrar a alguna universidad en Buenos Aires (por el año 2002 o 2003) le dijeron que lo olvidara porque allá la educación superior, y todo el país en rigor, estaba por el suelo. Le dijeron que en Chile las cosas iban bien. así que partió de vuelta, se metió a Musicología de la Universidad de Chile, aprendió de importantes estudiosos chilenos, supo gran cantidad de cosas sobre nuestra música y presentó una maravillosa tesis sobre… la chacarera. Eso sirvió para que nos hiciéramos amigos de inmediato. Desde su vuelta a Estados Unidos hace más de una década nos hemos visto unas tres veces, pero siempre admiré su conocimiento profundo de la música, su dedicación y profesionalismo de artista e intelectual pleno. Como dato puedo decir que allá sacó dos doctorados a la vez, de musicología y etnomusicología, mientras hacía clases y dirigía la revista etnomusicológica de su universidad.

En algún momento sentí que al disco le faltaba algún tema instrumental y le planteé la idea para ver qué tal. Le propuse tres temas que patudamente me parecieron que podían servir para versionarse sin texto (Alarcón no compuso obras instrumentales, al menos para sus discos). Me dijo de inmediato que sí y a las pocas semanas ya tenía la versión de la Canción de cuna negra. Varios meses después le dije que había un pequeño detalle con el formato en que teníamos el tema, que los wav y los bits y no sé qué cosa. A las dos semanas mandó una nueva grabación, tal como le pedimos y con el arreglo mejorado. Gran valor el Gringo, un tipo fuera de serie y un orgullo tenerlo en el disco y contar con él como amigo.

PD: Por asuntos de pega estuve revisando las composiciones que han sido parte del Festival de Música Contemporánea de la Universidad de Chile y me encontré con que en 2009 Rafael Díaz presentó su obra para piano “Siete llamadas desde la Canción de Cuna Negra de Rolando Alarcón”. Parece que no era tan ilógico, finalmente, pensar esa pieza como una obra instrumental. Bonitas coincidencias que me hacen pensar, a veces, que no tengo tanta oreja de tarro.



Cuncumén - Los Areneros
Junto a Los Emigrantes eran otros que debían estar sí o sí. No en vano Alarcón fue su primer director y el que les dio el sonido que se mantiene hasta hoy. A su directora, Mariela Ferreira, la conocí en 1997 cuando fui a su casa de Bilbao para preguntarle si la cumbia era parte del folklore chileno. Tuve suerte de que no me pegara, al contrario, me trató muy bien. Desde entonces les he ayudado en algunas cosas, la más gloriosa el festejo de los 50 años en el Teatro Providencia, una odisea financiada con cheques del grupo y de mi madre. Afortunadamente salió todo genial y desde momento me autotitulé de gestor, juas.
Además, del elenco que grabó el tema, hubo tres que coincidieron con él en el grupo y una de ellas (Lidia Durán, hoy ex integrante) fue su alumna y lo recordaba siempre con mucho afecto. Obviamente fueron de los que estuvieron en el primer proyecto presentado al Fondart y grabaron rápidamente, además de abrir los conciertos de saludo por sus cumpleaños 75 y 80 en 2004 y 2009. Tan rápido grabaron que después se engolosinaron y hasta analizaron la posibilidad de hacer otro tema, pero finalmente optaron por dejar “Los areneros”, que estaba originalmente en “Geografía musical de Chile” (1962), el último LP en el que Alarcón fue director del grupo. Pedrotti decidió hacerlo “a la antigua”, todos grabando a la vez con micrófonos ambientales. Del original se respetaron hasta los gritos introductorios.


Las historias de “Tenemos las mismas manos”, capítulo I: El origen y los cómplices

Meditando sobre este disco, una de tantas veces a lo largo de estos años, llegué a la triste conclusión que casi todo en mi vida ha sido lento. Me abroché los zapatos solo como a los 11, le saqué algún sonido coherente a una guitarra a los 19, empecé a pololear a los 20, a esa misma edad “rompí el chanchito” (espero que se entienda esa metáfora tan poco afortunada), conseguí mi primer contrato laboral a los 30, aprendí a nadar a los 33, a manejar a los 37 y también a los 37 he sido padre. En términos de “proyectos” el libro sobre Rolando Alarcón demoró seis años o más y mi investigación sobre el Festival de Olmué se declaró concluida a los nueve años de iniciada. A ese ritmo no podía esperarse que este disco saliera de un puro chute.


La historia empezó en 2006. Recién estaba analizando cómo escribir el libro luego de recopilar mucha información y me di cuenta que muchas de las canciones de Rolando Alarcón que se mencionarían estaban fuera de circulación, ya que gran parte de sus discos dejaron de editarse una vez ocurrido el Golpe de Estado, o incluso apenas sucedida su muerte. Que gran parte de su discografía dependiera del sello Tiempo, justamente de Alarcón, fue un agravante notorio. Pensando en eso y en que seguramente “no va a ser tanta pega” (ingenuo entre los ingenuos) convoqué a algunos de los músicos más cercanos que había conocido por los años de Americanto y en otras instancias sociales y académicas. Del mismo modo me engrupí a Ítalo Pedrotti (compañero del Magíster en Musicología) para que fuera el encargado de hacer las grabaciones, mezclas y todo lo relacionado con sonido.


La nómina no pasaba de los 14 artistas, y con ella presenté un proyecto al Fondo de la Cultura, que decidió rechazarlo porque era “un buen proyecto, pero se dio preferencia a otros”. Al año subsiguiente fue desechado porque “no había elementos suficientes para evaluar artísticamente el proyecto” (de los seis temas grabados hasta el momento sólo se escuchaba uno) y en 2009 porque “solicita montos para ítemes que no corresponden a este Fondo” (cosa que era falsa) y además se nos sugirió “revisar la lista de intérpretes”. Por esa época se sabía quién era el jurado que emitía el juicio, así que pude enterarme que se trataba de un renombrado arreglador musical que había trabajado con Luis Jara, María José Quintanilla y Douglas (también venía Gloria Simonetti pero a ella la dejo fuera porque cuando me tocó entrevistarla fue encantadora). Na’ que hacer.


Luego del tercer rechazo gubernamental el proyecto estuvo parado un tiempo, en parte también porque se terminó el proceso de hacer el libro sobre Alarcón y la parte medular de mi investigación sobre el Festival del Huaso de Olmué. Hacia fines 2012 la lista inicial ya se había modificado y se amplió hasta unos 20 temas, cuando durante una entrevista que les hacía a Eileen Karmy y Mitzi Castañeda (en ese entonces integrantes de las Alterlatinas) la Eileen lanzó una frase de manera muy natural cuando le comenté que tenía algunas dudas sobre cómo continuar el trabajo. “A lo mejor deberías confiar en alguien más que te ayude a definir las cosas musicales”. Ahí apareció inmediatamente la imagen voluminosa (escoba) de Paulo Albornoz, amigo de varias batallas (principalmente deportivas, pero esa es otra historia) y gracias a quien tuvimos acceso a ocupar el estudio del IPChile, su lugar de trabajo, para montar varios de los temas. No está de más decir que en estos años Pedrotti cambió la sede de su estudio unas tres o cuatro veces y que en esa época aún no habilitaba para grabar sus maravillosas dependencias de Lo Cañas (en la que alguna vez fue mi casa, pero esa también es otra historia). Así que ahí seguimos por un tiempo y después nos fuimos otra vez a Lo Cañas, donde se hicieron algunas de las grabaciones más divertidas y recordadas.


El proceso para elegir los artistas y los temas fue muy intuitivo. A la lista inicial se fue sumando gente por mera tincada mía en la medida que los conocía o que se me cruzaban por la mente. Inicialmente todos elegían con toda libertad la canción que querían interpretar, pero cuando el trabajo fue avanzando y quise que algunos discos o estilos musicales o tópicos temáticos de don Rolo estuvieran reflejados fui haciendo una suerte de conducción, como se irá explicando más adelante. En todo caso diría que todos los músicos tienen en común que fueron convocados por el respeto profesional y humano que les tengo. No en vano había que apelar a la generosidad y buena voluntad de todos ante el precario presupuesto. Salvo algunos como Alexis Venegas, a quien abordé desvergonzadamente en Olmué 2010, diría que a todos los contacté con ya algo de confianza de por medio, y por eso la voluntad de participar fue unánime. Si faltan algunos de los con que hablé en todos estos años fue únicamente por falta de tiempo para elegir y montar un tema, ya que nadie hizo exigencias de ningún tipo y a lo más debimos ayudar en costos para transporte, alimentación o para pagar músicos sesionistas que no eran parte del proyecto. Cuando llegamos a los 32 temas y logré ordenar las canciones según mi visión concluí que el concepto del disco estaba cerrado y que lo que quería mostrar se reflejaba en todo ese trabajo.  ¿Qué es lo qué quería mostrar? Bueno, esa es otra historia, que quizás la cuente al final. Sigamos con las canciones que, supongo, es lo que realmente importa.