noviembre 12, 2012

Un canto hablado por Nancy Torrealba (La cámara americantora v.11)

Tengo el recuerdo de haber visto a Nancy Torrealba en los ‘90 viendo “De buen humor”. Una mujer que cantaba temas de Violeta Parra y que contaba algunas cosas que le pasaron cuando murió la cantautora nacional y ella era una niña. Un amigo querido me preguntó por ella tiempo después, mencionándola como “la Violeta Parra chilena”, lo que a primera puede parecer una pelotudez pero no deja de tener cierto fondo filosófico, pensando en la universalidad de la señora.

Años después la vi en el concierto de homenaje a Tilusa que hicieron los hijos del actor-poeta, ahí pude conocer más de sus años de cantante en la Kamarundi y de las canciones como la respuesta al gorro de lana, que causaban mucha gracia entre el público.



Después me encontré con sus discos en la Nuevo Mundo y vi su participación en la franja de Tomás Hirsch con “La micro de Tomás”, hasta que en 2006 coincidimos en Cultura en Movimiento. Ahí pude apreciar su compromiso con todas las instancias que desarrollamos, como el “Festival de las Ideas” para el que hizo un tema alusivo que todavía canta en vivo. Desde entonces hicicmos buenas migas, fue un par de veces al programa, tuvo palabras muy bonitas para mi libro de don Rolando y dijo incluso que el tema que le dedicó nació inspirado en su lectura del texto.



Desde entonces que nos hemos encontrado en actos, conciertos suyos y colectivos y siempre hemos tenido un trato muy cordial, que se ratificó y acrecentó cuando me invitó a ser el presentador de su concierto por los 50 años que se realizó en La Granja. Alrededor de un encebollado como desayuno pudimos conversar y preparar las ideas para hilvanar el concierto que contó con un cuadro de danza, una banda de músicos acompañantes y la presencia destacada de su hermano Freddy, prodigio del charango.
Además de las intervenciones de continuidad escribí un breve texto a modo de presentación oficial que decía lo siguiente:

“He recorrido el mundo y nunca había hecho un concierto en mi casa, en La Granja. Se dice que uno nunca es profeta en su tierra pero yo lo soy al poder cantar en este sitio” dijo Nancy Torrealba para explicar la importancia del concierto de esta noche. De alguna manera festejamos 50 años de vida, 35 de carrera y la presentación del disco más reciente, pero más allá de eso celebramos una manera directa y vigorosa de entender el arte y cantar la vida.

Ha ocurrido mucha historia, en Chile y en ella, desde su primera presentación en la capilla del barrio en 1977, o en sus actuaciones a escondidas de sus padres en las fondas del Parque O’Higgins, en sus años de la Peña Kamarundi (de la que hablaremos más adelante) o también en su largo recorrido rescatando y compartiendo la obra de Violeta Parra, aprendida a punta de cassettes destartalados que sonaban de milagro en una compleja obra tecnológica y artesanal que tenía la familia. Difundir su obra era un riesgo y un valor, algo difícil de entender en una época en la que cada seis meses hay un disco tributo o un iluminado que dice “rescatar” a la cantautora más trascendente de nuestro país. Con ese trabajo Nancy tuvo varios reconocimientos y viajes a Europa, pero también sinsabores e ingratitudes, que la hicieron abrir un nuevo camino que recorre hasta hoy: a través del “canto hablado” o de la “educanción” ha encontrado un modo de comunicarse directamente con su público, para dejar un mensaje, una enseñanza, una idea dentro de los sonidos que vienen del folklore pero que también saben mezclarse con otros lenguajes. Toda esta aventura se entrecruza con su vida personal, por ejemplo en sus años viviendo en el norte con sus dos hijos o en su delicado trabajo con lanas, que dio origen al taller “Violetazul” y que le ha permitido conocer todas las ferias habidas y por haber.

Hoy saludamos eso y mucho más. Dos cassettes como solista, tres discos compactos, viajes por todo el mundo marcan una carrera hecha de modo autodidacta, básicamente a pulso pero a la vez con muchas convicciones. Disfrutemos en esta noche, entonces, del canto inagotable de Nancy Torrealba. 




Gracias por la invitación Nancy, por hacerme parte de esa tan bonita tarde-noche en La Granja en el fabuloso Espacio Matta y gracias también por seguir con tu canto inagotable, narrando nuestras vidas y los personajes que no pueden irse al olvido.

1 comentario:

Nordavind dijo...

¿Que tal?

A diferencia tuya apenas comenzamos con el blogg y si, te invito. Como veràs, es tremendamente sencillo. Tratamos un tema diario, al menos, esa es mi aspiración bloguera. Nada del otro mundo, sólo lo bueno para los momentos de ocio. Estoy seguro que si tienes sentido del humor te la pasas bien.

Cualquier sugerencia, comentario, crítica que puedas hacer al respecto será muy bien recibida.

Recibe mi saludo ;) y espero tu respuesta.

Ojalá algo bueno resulte de esto.

Att: Nordavind

http://dude-freak.blogspot.mx/

Hasta pronto