noviembre 26, 2012

Tomás González: una voz que canta en mi nombre (La cámara americantora v.12)



A comienzos de la década pasada había varios grupos vinculados a la raíz folklórica o de música más bien acústica con los más diversos matices, y muchos de ellos provenientes de instituciones que enseñaban música: algunos que recuerdo eran La Comarca, Cántaro, Zumaya, Carcamal, Fraude, Trompo, Santa Mentira, Bombyx Mori, Transiente en Valparaíso y otros. Entre ellos estaba Antípodas, grupo más bien de música instrumental y que integraban Marcelo Concha, Mario Berríos y Tomás González. Los dos primeros fueron a la radio para ser entrevistados en el Americanto (debe haber sido el 2003) cuando lanzaron su primer y único disco. De González hablaban mucho, en parte porque eran un grupo de amistad bien cerrada, y porque era compositor de varios de los temas, así que pasó a ser para mí una suerte de personaje conocido pero misterioso.





Pasaron los años y un amigo cuequero me contó que lo habían invitado a ser parte a un par de funciones del elenco musical de “Las condenadas” obra de teatro que tomaba la cueca como parte fundamental del relato musical que era parte de la obra. Además de los invitados, había un grupo estable en el que estaba González. De ahí nació el grupo Los Condenados, que duró algún tiempo y alcanzó a hacer grabaciones, pero creo que como parte de convenios con instituciones y cosas así. Algunos años después de eso lo encontré en Discomanía y le pregunté por ese grupo, pero me dijo que el disco no se había comercializado y que no había cómo oírlo.





Por el 2007 o 2008 lo vi acompañando a Patricio Manns en el Centro Cultural de España (otra vez junto a su amigo Concha) y me daba cuenta de su capacidad de músicos y su rapidez de reacción para que sonara como armónica cada pirueta que hacía Manns, ralentando las frases, cruzándose con la música, entrando cuando aún no le tocaba, etc. Había escuchado que era desafiante seguirle el ritmo pero ahí pude darme cuenta.

A través de amigos empecé a saber de algunos de sus videos y lo conocí de manera más detallada en el Festival de Olmué 2009, donde eran parte de la banda que acompañaba a Manns en la competencia de la canción chilena más importante o algo así. Todo quien ha estado en esos festivales sabe que los participantes de la competencia suelen tener mucho tiempo libre y que no son precisamente el foco de atención (más si eres el músico acompañante), así que antes y después de su participación arriba del escenario quedan largos vacíos que llenar con cualquier hueón que anduviera pasando. Bueno, tuve ese privilegio y conversamos bastante rato con Concha y González durante los tres días y nos reímos de las mil cosas que pasan en ese tipo de certámenes.





Al tiempo, mientras me enteraba que no trabajaban más con Manns por un episodio bastante vergonzoso que más vale no detallar, vi a Tomás González en un acto de homenaje a Guerrero, Parada y Nattino en la Plaza Brasil. Pude escuchar bastante poco en verdad y no fue hasta que hizo el lanzamiento de su disco solista en Matucana 100 (a fines de 2010) que pude darme una idea de su trabajo. Aunque no estuve en el recital ya comenzaron a verse videos con más frecuencia y luego de varias descoordinaciones por sus viajes como integrante de compañias de teatro logré llevarlo al Americanto en abril de 2011. Fue un programa muy divertido y donde pude apreciar mucho mejor su propuesta artística y recordar al divertido personaje que la revolvía en Olmué. Desde ahí he podido verlo unas tres veces en vivo, si mal no recuerdo, y he tenido la fortuna de ir enganchando a algunos cercanos en su música. Sinceramente siento en él a un vocero, a un tipo que habla por mí, que tiene la claridad y la altura de un autor de textos de música popular, al cruce de lenguajes sonoros, a la notoria influencia de las raíces y al uso de la tecnología como parte de una construcción y no como un adorno o una “cachaña” para darse onda.





Pero sobre todo me sorprende la variedad de recursos para crear canciones muy abiertas, muy sonoras, pero a la vez originales y no sensibleras. Si alguna vez me hubiera decidido a intentar hacer canciones, probablemente hubiera pretendido que pasaran remotamente cerca de las cosas que le he oído.

Me cuesta entender a veces que un músico de su altura tenga que pelear tanto para ganar espacios, que las radios o los diarios lo traten con indiferencia, que lo único por lo que se le nombre es para hacer chistes con el glorioso gimnasta nacional que se llama de igual modo.





Probablemente en su música se noten todas las cosas por las que ha pasado, los grupos que integró, los músicos con los que compartió, las obras en las que participó y especialmente la gente que fue descubriendo en su recorrido por varias partes del mundo. Por eso les di esta lata al comienzo de enumerar las partes en que lo vi en estos años, porque todo eso debería poder escucharse en alguna idea o un giro de lo que oímos en estos videos que comparto y que son de sus presentaciones en la Sala SCD y el Teatro del Puente. Muchos aplausos para Tomás González y dejo su música confiado en que hay una bola de nieve que hará lentamente su trabajo y finalmente permitirá que reciba el reconocimiento que creo que se merece.

3 comentarios:

Camila dijo...

Sé mucho menos de música que tú y probablemente que todos los lectores de este blog. Pero conocí a Tomás. Algo así como una hora de presentación (en el teatro El Puente) y me fui a casa tarareando muchas de sus canciones. Fue casi automático. Es un gran músico y un mejor compositor, en mi humilde y poco experta opinión. Desde ese día se lo recomiendo a quien puedo.

Guille Arancibia dijo...

Excelente nota sobre un tipo increíble, con quien he tenido el honor y gusto de compartir escenario y vida. Adhiero al deseo que propones Manuel, que Tomás tenga el reconocimiento que merece y ojalá lo mas pronto que sea posible.

Guille A.

Anónimo dijo...

Lo maximo tomás. No sé que están esperando las radios para hacerlo sonar sin parar.
EN todo caso los que te seguimos queremos más. Mas discos de Tomas!

FdelReal