mayo 22, 2011

Poniéndome un poco menos denso

Desde hace un tiempo conseguí un horario fijo de grabación para hacer los Americanto, lo que me ha permitido que con cierta frecuencia lleguen amigos a grabar y hacer programas bien chachareados. El último fue Raúl Acevedo, trovador de largo recorrido y con momentos de interesante popularidad en la segunda mitad de los ‘80, cuando andaba en el grupo más puntudo y de la última fase del Canto Nuevo, como parte del elenco “Arriba los marginales” y otros.
Por estos días cumple 34 años de carrera y lo celebrará con un concierto en el Café Brazil, Ese tipo de actividades, por supuesto, hacen que uno se meta en recuentos, balances y asuntos por el estilo. Pese a que sabía que Acevedo está dedicado sólo al canto y eso hace que la vida sea dispareja en cuanto a ingresos, estados de ánimos y certezas laborales, se le veía más que satisfecho y agradecido de que gente de muchos lados y edades lo conociera o reconociera su aporte o le extendiera invitaciones para compartir su música. De algún modo, como tantos, agradecía que sus canciones hicieran su trabajo y se echaran a rodar de alguna manera que él no podía manejar.

Pensaba en eso pocos días antes del programa cuando me acordé de un asunto que me pasó y que quería decírselo al aire. Como siempre, Acevedo habló más de la cuenta durante la entrevista (una fiera el tipo, no se tope con él cuando ande justo de tiempo, juas) y no alcancé a contarle, así que lo dejaré escrito acá.

En estos últimos cinco años creo que he hecho unas ocho mudanzas entre idas, venidas y movimientos frustrados. En la que espero que sea la última de todas intenté ordenar mi escritorio y acomodando fotocopias, revistas, libros y apuntes varios me topé con una carpeta en la que pretenciosamente guardé los trabajos de la universidad que me parecieron medianamente rescatables. No llegaban a ser diez, siempre fui muy autocrítico, juas.

Uno de ellos hablaba sobre el desarrollo de los movimientos progresistas chilenos en los ‘90 o algo así, pero era sobre política y la transición. En verdad el asunto no tenía mayor brillo pero sí me llamó la atención la frase con que encabezaba el trabajo: una cita que decía “Y así llegan los noventa / democracia protegida / pero ¿quién protege al pueblo? / que la historia lo decida (Raúl Acevedo)”.

El texto es parte de una canción de Acevedo que tocaban bastante en la Radio Umbral junto a la del “señor que la está cagando” donde sonaba una peineta a la usanza de “El hombre es un creador”. Lo curioso del asunto es que para la época en que escribí el trabajo e hice la cita (97-98) de la Radio Umbral no quedaba ni rastro y yo no tenía ni medio cassette de Acevedo en mi casa. Pero esa vez apareció y, de hecho, cuando pude descargar la discografía gracias a Perrerac me reencontré con el tema que dormía en alguna parte de la mente.

Pa mi fue bonito porque a Acevedo lo vine a conocer recién por el 2006 o 2007, cuando decidió que iba a volver a los escenarios y nos topamos en cuanto lugar hubo para difundir la música popular. Ver esa cita en un trabajo de la prehistoria y notar que sus frases y canciones acompañaron mi vida antes de tener algún vínculo filial es un reconocimiento objetivo a su rol de cronista de nuestros años y una mínima muestra de cómo las obras y la gente que las hizo dejan sus marcas en las cosas más inimaginables. Se la pediremos pa que la cante el jueves tonces.

PS: El título es una cita a otra canción de Acevedo, “Poniéndome un poco más denso”, si cuando quiere es bien odioso el bigotón ese, juas.