diciembre 08, 2009

Despierta ya, la noche ha terminado...

Bueno, ignoro cuántas veces he contado esta historia. No sé si quiera contarla de nuevo. Quizás por tener la boca grande o por no estar a la altura del desafío se ha vuelto casi un lastre y me ha valido tener que responder ante una expectación del entorno más cercano que se acrecentaba por mi ineptitud para sacar el asunto a flote.

Pero está bueno de contar las miserias personales y más vale centrarse en lo importante y valioso de esta historia. Y eso no es otra cosa que Rolando Alarcón tiene, por fin, un texto que cuente su vida, como lo suelen tener todos aquellos que han hecho algo valioso en su campo de acción.

Datos sobre el proceso del libro o de cosas más ramplonas puede haber acá o quizás por acá. En este espacio sólo quiero saludar a Carlos Valladares, impulsor de esta historia, y agradecerle por siempre esta responsabilidad que me dio tan generosamente y que supe cargar a duras penas. Salutes a don Rolo también. Ojalá esas páginas sirvan para hacerle un poquito de justicia. Con un gran alivio espero que ayudemos a sacarlo de la penumbra. Como dice una de sus canciones, "Despierta ya, la noche ha terminado...".

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