julio 15, 2009

Todos invitados a esta gran fiesta



Rolando Alarcón cumple 80 años el 5 de agosto. En 2004, por los 75, armé un concierto aceleradamente luego de que la idea se me viniera a la cabeza en un bus camino a Olmué, un día después de haber renunciado por primera vez en mi vida a un trabajo.

Esta vez sigo con trabajo, por ahora, pero también de improviso se me apareció el deber de hacer el recital. Igual yo siempre espero un tiempo prudente pa ver si una productora seria o algún ministerio, encabezado por la persona que más sabe de cultura en Chile, se toma la molestia de gastar cinco minutos de su tiempo en homenajear a alguien que hizo varias de las canciones relevantes de nuestro patrimonio, pero bueh. Si nadie quiere hacerlo gustosamente recojo el guante.

Estará gente que ha trabajado el repertorio de Rolando como Cuncumén, Héctor Pavez y La Tribu Generaciones y músicos más jóvenes de auténtico interés por sus antecesores y de gran generosidad: Vasti Michel, el dúo Galo y Rodrigo y Pancho Miranda (Triburbana). Además debería haber otras sorpresas, en fin, la idea es que sea un encuentro y un reconocimiento a este caballero que harto hizo y bien botado que lo tienen. Ojalá puedan y les interese ir. Viernes 7 de agosto en el Ical (Cumming 350), desde las 20 horas. La preventa a 2 mil (en Discomanía, 21 de mayo 583, local 894), el dìa del concierto a 3 mil.

PS: el afiche es de la prestigiosa diseñadora Macarena Rivera y la producción es la reaparición a la luz pública de El Natre, Acción cultural.

julio 13, 2009

Algunos compañeros de viaje

Quisiera destacar el trabajo de tres programas amigos que, tal como hago con el Americanto, están ocupando algún tipo de podcast para desarrollar sus programas radiales sobre música. Al igual que mi caso, los tres son espacios que se realizan en alguna radioemisora y que aprovechan de almacenar para que se pueda oír de manera más permanente. Los enumero cronológicamente en la medida que fui conociendo a sus gestores.

El primero es el amigo Víctor Tapia con quien debo compartir historias desde un recital del grupo Preludio de mayo de 2001 si la memoria no me falla. Llegamos los amigos de un grupo de conversación de Quilapayún a ver el espectáculo como una primera instancia de reunión. Yo, como militante disciplinado, aparecí con una alcachofa dibujada como habíamos acordado, obvio que fui el único gil que cumplió con tan ridículo protocolo. Aunque haciendo memoria quizás fue a fines del 2000 en alguna juntada que hicimos con Ricardo Venegas. La memoria me juega chueco. El hecho es que desde entonces tenemos alguna manera de estar en contacto, compartir opiniones del desarrollo de la música de por acá y él, desde hace algunas semanas, tiene un programa en Radio Palabra, emisora comunitaria de La Cisterna. Su espacio se llama Pura Música. Ya que le gusta tanto emitir duros juicios a otros espacios radiofónicos no viene mal verlo en acción, juas.


El segundo en cuestión es un querido amigo argentino y coooordobés como dice él: Cristián Aldasoro, a quien debo haber conocido en un grupo de Amigos del Folklore Argentino tratando de encontrar su muy interesante libro sobre Los Fronterizos. Tuve la dicha de conocerlo personalmente en mi paseo por Argentina en agosto de 2007 y bueno, a través de amigos comunes y estrategias varias nos hemos mandado material y hemos sabido de los proyectos y locuras de cada uno. Su programa se llama "Tierra adentro" y ha tenido otros períodos en emisoras cordobesas. Siempre es una alegría para él y nosotros cuando ve la superficie nuevamente.

De los terceros amigos sé practicamente nada, salvo que son portugueses y conducen un programa llamado "Folklandia" dedicado a la música autóctona de su país y otras naciones portuguesas. Ellos encontraron el Americanto por no sé qué mecanismo en el mundo de Podomatic y se volvieron seguidores del programa así que pude conocerlos y encontrar un nuevo baúl de maravillas.

Bueno, aprovecho la ocasión de abrazar virtualmente a los tres y de decir que espero que sigamos conociéndonos con más personas que hacen lo mismo en diversas partes del mundo porque lo macabro de este juego de estar en la periferia es que siempre queda la sensación de estar solo pero basta con escarbar un poco para ir encontrando muchos tesoros.

Bueno, cariños para todos y ojalá que nos veamos el 7 de agosto. ¿Qué hay el 7 de agosto? ¡ajá! ¡Pronto la respuesta!.

julio 06, 2009

Usted léalo nomás



Con un grupo de amigos queríamos hacer en alguna parte de la Internet una sección del tipo "Usted no lo lea", donde dejáramos en evidencia algunos textos que andan desparramados por las inocentes bibliotecas musicales y que tienen una larga lista de aberraciones. Una amiga, de hecho, tomó las banderas y le dio forma a la idea con un texto que hacía pebre a un texto de reciente publicación sobre el que no prefiero ahondar. Espero que salga en alguna parte ese escrito, quizás cuando vuelva Americanto.cl, juas.

Yo, con mi amarillismo de siempre, voy a hacer exactamente lo contrario. Aconsejar vehementemente un texto que me encontré de rebote en una librería de Merced y del que sabía que se había publicado pero que no ha tenido mucha difusión. Se trata de "El himno que se baila", escrito por el periodista Eugenio Rodríguez, radicado hace algunos años en Valparaíso y que hace un trabajo casi detectivesco buscando los rastros y el origen de "La joya del Pacífico" tema compuesto por Víctor Acosta y emblema del puerto.

Podría dar la lata con varios argumentos de lo interesante que es el texto, de la manera como encadena a los distintos intérpretes que fueron dándole vida al tema hasta la consagratoria versión de Lucho Barrios, del porfiado y emocionante trabajo del autor que cuenta con toda amenidad los rastros que iba encontrando para poder armar el auténtico puzzle, de los elementos revelatorios de la vida de Víctor Acosta, etc. Pero la prueba más contundente de lo interesante del escrito es que me lo leí de un chute y que a las cuatro de la mañana lo cerré luego de haber leído hasta cada una de las variantes que tomó la letra hasta su versión definitiva.

Bueno, eso. Me animaría a decir que está buenísimo. Y que si lo pillan por ahí lo compren sin titubear porque, para que esto sea una promoción, además del libro que casi termina siendo una pequeña novela de investigadores musicales, viene un cd con las cinco primeras versiones del tema, dos de Acosta, una de Eduardo Salas (el hombre que cambió el acompañamiento para dejarlo como vals peruano), Jorge Farías (el primero que hizo popular el tema, de hecho creo que canta en la película "Valparaíso mi amor") y una de Lucho Barrios. Un lujo de material. La mejor manera de poder recomendar esto es que cuando uno termina de leer se queda pensando "me hubiera encantado hacer un libro así".

PS: La foto me la pelé de Emol. Sí, muy feo, pero más feo se ve sin foto, juas.