enero 24, 2008

Las peñas de Cosquín


Hasta ahora hemos estado en tres peñas, con características bien distintas pero cada una muy exitosa en su plan. La primera fue la de los Coplanacu, un espectáculo bien diverso, tan diverso que parte del público se impacientó cuando no aparecía el baile, mucho tango electrónico, fusión rockera y fusión electrónica que hacía difícil bailar al parecer. Pero en la segunda mitad estuvo Emiliano Zerbini y los dueños de casa y quedó la grande. Era un lugar bien amplio como un gimnasio de colegio, bien armado pero nada muy ostentoso que digamos, lo importante estaba sin duda en el escenario. Por el arrastre de los Coplanacu es muy grande, cabrán unas mil personas yo creo sin mayor drama y está pensada para público en general.

La segunda fue la de los Carabajal. Esta era más convencional y tenía claramente un enfoque más de adulto. Se hace en un centro de alguna colonia de Cosquín (creo que era de los españoles) y era un lugar más cómodo y los números eran más tradicionales. Muchos cantores, ballets y espectáculo para disfrute con la comida, cabía menos gente pero prendía más rápido creo yo, seguramente por eso mismo. Los dueños de casa se las mandaron con su número en todo caso, excelente.

La tercera era otra cosa. La Fisura Contracultural, conducida por Pablo y Jorge Luis Carabajal, un espacio abiertamente juvenil y centrado en “la onda” de los anfitriones y los que llegan. Es la más económica y tiene un discurso más ultrón, como lo indica su nombre, de hecho en la propaganda ponen “Cosquín, ¿capital del folklore?” y se refieren al boom comercial que tiene el folklore en estos nueve días y que después se evapora. “En Santiago cantamos chacarera todo el año” dijo un oriundo de la zona para encender el duelo regional. Además comentaban que era la única peña que le pagaba a todos quienes se subían a cantar. Era la más barata y casi no tenía sillas porque lo importante era el espacio para el baile y el encuentro de los clanes. Comienza tarde, pasadas las tres y por eso mismo es la que llega hasta más entrado el día. Es el lugar más “de carrete” de las tres. Quedan como diez más por conocer, obviamente que no alcanzaremos a verlas todas: la de Facundo Toro, la de la hija de Hernán Figueroa Reyes, la oficial, la de los correntinos, la de los salteños, una que se llama “El encuentro” y vaya a saber uno qué otras se me olvidan.

Las enumero para tratar de verbalizar la agitación de por acá y dimensionar cómo la capital comercial/cultural del folklore es claramente sobrepasada a lo que se supone que es la fiesta de la plaza. Ligado al posteo anterior, son datos para la causa y para mostrar cómo es de amplio el espectro para la música folklórica por acá.