septiembre 24, 2008

Cantografía, respuesta definitiva


Ya, este es el afiche definitivo del ciclo. El concierto de Amaru, luego de intensas negociaciones con la ANFP, tendrá que quedar para el 3 de noviembre porque Mayne-Nicholls, Bielsa y los demás prepotentes no escucharon razones y mantuvieron el partido con Argentina para el 15 de octubre. Y como todos somos peloteros (y capaz que me dejen trabajando) quedó para esta otra fecha. El resto sigue tal cual y esperamos que vayan todos los que puedan y quieran!, yo creo que va a estar bonito.

Abrazos a todos.

septiembre 18, 2008

Cumbia que te vas de ronda

Mi obsesión melómana me llevó buscar algún disco donde pillara un tema que me tenía rayado por la musicalidad de su estrofa inicial: “Rosa María se fue a la playa / se fue a la playa / se fue a bañar”, además un texto estremecedor por donde se le mire sobre la cruda realidad de los balnearios. Bueno, tanta amistad y jornadas instalado en Discomanía me hizo llegar hasta un disco cuádruple que incluía el famoso tema. Se llama “Las dos caras del 18” y se compone de 50 cuecas y 50 cumbias para cumplir con el deber patriótico de punta a cabo.

Honestamente la antología de cuecas todavía no la oigo y no sé cuándo lo haré. Pero sí me fui de hacha a Rosa María y los discos bailables. Y en honor a la verdad fue un momento mágico, como si se me abrieran muchísimas puertas de la memoria popular. De a poco, escuchando los bronces, las timbaletas, los huiros y el sonido opaco de muchos temas probablemente extraídos de vinilos o de matrices poco felices logré escuchar montones de cosas que tenía vagamente instaladas en mi memoria: “La gallina no”, “La araña peluda”, esa que dice “Adiós que te vaya bien, que te parta un rayo...” y no sé qué más, “Así como empezaron papá y mamá”, “Que me coma el tigre” y tantos otros. Bueno, y otros clásicos de carta cabal como “El lechero”, “Macondo”, “La piragua”, “Morena de 15 años”, “La pollera amarilla”, “Los marcianos llegaron ya”, “La banda borracha”, “El tiburón”, “Lupita” y muchos más. Bueno, además hay ahí, por cierto, un paseo rítmico formidable, chá chá chá, mambo, cumbia, un poco de onda ranchera, en fin. Qué decir de las licencias lingüísticas, “Alicia me lo acaricia”, “la corneta de mi abuelo”, “A Tite lo entierran hoy” y tantas otras muestras de nuestra maestría con el doble sentido más pedestre. Un lujo.Conocí también otras obras de alto impacto emotivo como "Cartero del amor" y otras injustamente olvidadas.

Escuchando el disco entendí muchas cosas. Conocí las canciones brasileñas que dieron origen a algunos clásicos de cantos de estadio como el del “Saqueeero... hijo de puuutaaaa... la puuutaaaa... que te parióoooo...” la que los hinchas de la “U” le cantaban a Liminha y otras linduras. Comprendí por qué el Quilapayún hizo esas orquestaciones de las canciones contingentes. Bueno, logré darle algo de forma a lo que se entiende hoy como “cumbia chilena” y de dónde viene el entusiasmo de una generación como la mía cuando canta la Chico Trujillo, la Patogallina o cualquier grupo que hace una reconstrucción de algo que tenemos tan hondamente arraigado. Seguramente algún amigo de la comunidad folklórica ariscará la nariz con lo que diré ahora pero escuchando el disco sentí la misma idea identitaria que puedo tener oyendo una tonada con guitarra traspuesta o el tema más trascendente de la Nueva Canción. Será más lento, con menos gracia, más chillón que lo que se entendía como cumbia en Colombia pero el asunto tiene su brillo en sí mismo y con eso basta. En resumen, se pasó el disco, tengo por fin a Rosa María en mi casa y la cumbia chilena se las manda.

* este texto lo craneé / pal 18 del año pasado / pero seré de quedado / que jamás lo publiqué

septiembre 14, 2008

Aquí vamos otra vez: Cantografía, ciclo de conciertos en Sala Telefónica durante octubre

Después de casi un año de retiro voluntario de la gestión y producción de conciertos he reincidido por factores diversos que no vienen al caso comentar. El hecho es que en octubre habrá cuatro interesantes conciertos en la Sala Telefónica bajo el nombre de "Cantografía, sonidos chilenos". El nombre no es de mi autoría y no me siento en condiciones de desglosarlo con toda exactitud pero suena bien, juas.

Partimos el 8 con Mario Rojas, después viene Amaru el 15 (sujeto a confirmación), el 22 Cuncumén con el Chamal y el 29 Elizabeth Morris y grupo. Son todas muestras distintas de la música de estos lados, generaciones diversas, en fin, un buen muestreo a mi juicio. Todos los involucrados, de paso, se sumaron generosamente con una disposición a destacar, así como otros amigos músicos con los que queríamos contar pero no pudimos por problemas de fechas y dificultades varias. En todo caso queda la idea que se podrían hacer decenas de "cantografías" si se dan las condiciones.

La idea es que de a poco se vayan enterando de esto por otros medios de comunicación gracias a una ofensiva campaña de prensa, así que de aquí a unos pocos días deberían estar rodeados de novedades del ciclo. Estos conciertos, además, marcan el inicio de un nuevo engendro, "El Natre, acción cultural" que también esperamos que tenga larga vida y muchas otras iniciativas.

Bueno, todos invitados y nos veremos.
Salutes

agosto 29, 2008

El que busca siempre encuentra

Hace doce años andaba en mi primer gran viaje, andaba leseando por Perú. Ya habíamos pasado Arequipa, Ayacucho, el mítico Huancavelica (el pueblo fantasma de la artesanía) e íbamos rumbo a Huancayo. Por primera vez en todos los buses que ya habíamos tomado, en medio de las mágicas melodías de “El venao” “Y que se le moja la canoa” y “Caracas, Caracas” y otras ternuras del estilo el conductor del bus se compadeció y puso un cassette de música criolla. Eran básicamente valses, boleros y otros en un compilado de intérpretes de los que sólo pude reconocer a Lucho Barrios.

Cansado de escuchar mis cassettes que ya había repasado como cinco veces a lo largo del viaje me quedé oyendo la música del bus mientras veía los intimidantes barrancos que el bus bordeaba con toda eficacia. El hecho es que quedé colgado de una canción verdaderamente desgarradora, de un tipo que le escribía al amigo porque estaba tan enfermo y solo y solicitaba un poco de compañía. Era tremendamente triste, estremecedora.

Desde mi vuelta busqué el tema majaderamente, le pregunté desde entonces a todo aquel que me parecía con conocimientos suficientes para que me diera luces al respecto. No hubo caso, parece que la canción nunca llegó a Chile. Después probé con internet, poniendo en los buscadores frases que creia recordar o los posibles nombres que podía tener el tema. Naca la pirinaca.

Había congelado mi obsesión por el temita hace un largo tiempo hasta que ayer me puse a buscar discos recientes de música peruana para poner en el programa, y llegué a un blog donde tenían cosas de todas las épocas y llegué al cd de un caballero llamado Felipe Rodríguez y que interpretaba “sus 15 mejores éxitos”. Vi el título de uno de los temas y me corazoné por completo, ese debía ser. Lo he descargado y efectivamente, 12 años después he encontrado esta maravilla. Desgarro al por mayor.

Rastreando por internet he encontrado más datos, bastantes años después de mi primera búsqueda, y da la idea que es un tango, de hecho tiene giros argentinos en su escritura, pero es raro porque en todotango.com, sitio que tiene 3 mil letras de ese estilo, no lo incluye. Si fue tanto no es precisamente popular. Por otro lado se le atribuye la letra al señor Orlando Contreras pero es poco probable ya que se trata de un salsero. En otras partes dice simplemente que es un texto anónimo. Parece, en todo caso, una muestra notable de folklore latinoamericano porque si fue escrita en tango da la idea que fue muy popular en Colombia, ya que uno de sus intérpretes más mencioado es Oscar Agudelo, de esta nacionalidad, pero por otra parte fue parte del repertorio de este músico cubano de apellido Contreras. Yo por otro lado lo conocí en Perú y la versión que bajé es de Felipe Rodríguez, cantante de ese país.

Coincidencias de la vida además al ver la letra he visto que el texto está escrito en décimas, por lejos mi formato favorito de poesía popular, lo que puede haber influido en que el tema me quedara grabado tanto tiempo. En fin, un gusto ha sido este hallazgo que no queda muy claro de dónde es pero puede tomarse como parte del folklore del continente. Por eso quería compartirlo.

El texto dice así

Desde un tétrico hospital
donde se hallaba internado,
casi agónico y rodeado
de un silencio sepulcral,
con su ternura habitual,
la que siempre demostró,
quizá con esfuerzo o no
desde su lecho sombrío,
un tísico amigo mío
esta carta me escribió.

"Querido amigo quisiera,
que al recibir la presente,
te halles bien, y que la suerte
te acompañe por doquiera.
Por mi parte, mal pudiera
decirte que estoy mejor,
si al contrario, en mi dolor,
postrado en mi lecho abjecto
ya soy un pobre esqueleto
que a mi mismo me da horror.

"La carta es para decirte
que si podés algún día,
vení a hacerme compañía
vos que tanto me quisiste;
estoy tan solo y tan triste
que lloro sin contenerme,
ya nadie suele quererme,
todos se muestran impíos,
de tantos amigos míos
ninguno ha venido a verme.

"Hoy yo te doy la razón
pues veo en mi soledad,
que esa llamada amistad
es tan sólo una ilusión.
Cuando uno está en condición
tiene amigos a granel.
pero si el destino cruel
hacia un abismo nos tira,
vemos que todo es mentira
y que no hay amigo fiel.

"Bueno, aquí ya me despido,
y al poner punto final
recibe un abrazo leal
de quien siempre te ha querido.
A tu mamá, que no olvido,
también mis recuerdos dale,
mucha devoción mostrale
y de cariños colmala...
Vos que la tenés cuidala.
¡Si supieras cuánto vale!"

Llegó el domingo, y ansioso
por aquel amigo leal,
penetré en el hospital
angustiado y pesaroso,
me dirigí silencioso
al lugar donde sabía
que su lecho encontraría.
mas...¡ay!... no bien lo encontré,
asombrado me quedé
al ver la cama vacía.

Hay una versión en video de Oscar Agudelo, por acá.

Eso, quería compartir mi alegría. Todo coleccionista o melómano obseso sabrá lo bonito que es tener estos encuentros, ¿no?

Salutes a todos


mayo 21, 2008

Todavía, Chile ríe y canta

Quizás sin mucho raciocinio de mi parte puedo decir que los “revival” no me causan mucha gracia como norma. Es decir, pienso que hay cosas que fueron enormes en su momento y que, justamente, la mejor manera de tributarlas es tratando de hacer un nuevo esfuerzo, acorde a su época y no tratando de “tomar a la pata” el ejemplo de lo que ya tiene su historia.


Por dar algunos ejemplos, nunca le vi mucho sentido a revivir a Dicap. Ni el intento de 2003 ni el de 2007. Por más que el Partido Comunista tenga derecho a mantener el nombre del sello que creara a mediados de los '60, da la idea que trata de poner la marca antes del proyecto y hacer un vínculo que no va mucho más allá del nombre. Los encargados del sello actual poco tienen que ver con los de la época, los criterios son otros, los artistas también y el único punto de “continuidad” es poder rescatar los vinilos hechos en esa época con los que no tienen problemas de derechos de autor o que han llegado a acuerdos satisfactorios con los que participaron de esas grabaciones. Parte muy reducida, por cierto, de la colección original. En el ámbito en que más trabajó Dicap, por ejemplo, veo más mérito en el trabajo de Chile Profundo, de Vicio Secreto, lo que todavía puede hacer Alerce, Oveja Negra/Sello Azul y hasta los proyectos independientes pero de buen futuro como Folktrovarecords de Javier Guíñez. Lo otro es otro y, respetable por cierto, sello dedicado al pop/rock escudándose en el “compromiso” y el “arte popular” para enrolar a gente que no siempre tiene mucho que ver con ese ámbito.


Con Quimantú me pasaba algo parecido pero cambié un poco de opinión cuando, primero, conocí a la gente que estaba en el proyecto, cuando conocí la línea de su producción, supe de sus esfuerzos de autogestión y cuando vi su inquebrantable desafío de mantener los precios muy por debajo del promedio que se estila “en el mercado”. Sin embargo, y por citar sólo un ejemplo, la dura lucha de LOM de más de 10 años tiene sus frutos y sólo el tesón y el rigor ha permitido tener nuevas editoriales que, sin duda, dan cuenta de otra parte de la historia del país. Menos gloriosa si se quiere, pero igual de valiosa y a lo mejor más valiente o más sacrificada.


En el ámbito musical pienso que, y sin entrar en las historias de los conflictos, hubiera sido mucho más interesante y productivo que Inti Illimani tomara temas o ideas más que integrantes del grupo Coré, uno de los proyectos valiosos en la música de raíz latinoamericana de los '90 que no llegaron a puerto por mil razones. Para los músicos jóvenes de entonces obvio que es un privilegio y una gran oportunidad entrar al afamado grupo pero, en una visión más global, creo que se hubiera ganado más si existiera la opción de que el público que escucha al “Inti” o a cualquiera de los dos que llevan ese nombre viera como se “toma la posta” y los nuevos conjuntos que desarrollan estos estilos también tuvieran su espacio. Obviamente que no estoy diciendo que Inti Illimani sea responsable del fin de grupos jóvenes, sólo digo que, en el largo plazo, y a mí al menos, me interesa mucho más su relevo que su continuidad. Está bien que esos espacios se ganan pero también es cierto que los quiebres históricos, los discursos simbólicos sobre música y varios otros mecanismos han ido cercando a varios de estos músicos a tener una escasa posibilidad de proyección.


Con esa perspectiva arisqué la nariz cuando supe de la idea de revivir la Chile Ríe y Canta, pero debo decir que rápidamente “me di vuelta la chaqueta”. Primero, porque cada cosa que se haga con ese nombre será un homenaje a René Largo Farías y cada nuevo reconocimiento que se le haga será tan merecido como insuficiente. Segundo, porque es una manera de revitalizar el programa que se sigue haciendo en Radio Nuevo Mundo, incluso después de la muerte de Largo Farías y que convive en difíciles condiciones que varios ya hemos conocido como, por ejemplo, salir a una hora indeterminado y hasta un día indeterminado dependiendo del partido de fútbol de la semana. Tercero porque siempre será bueno tener una ocasión de ver distintos momentos de la música chilena como Cuncumén, Los Curacas, Santiago 4, Lucho Rivera y La contru (en orden cronológico). Cuarto porque, de cuando en cuando, la memoria también nos llama, y los que no fuimos parte de eso podemos respirar o atrapar algo de las miles de cosas que pasaron en la Chile Ríe y Canta, aunque se haga en otro lugar, aunque muchos ya no estén, aunque el contexto sea otro. Simplemente vale mirar la cara de esa gente y mostrar afecto, respeto, admiración, lo que sea. Escuchar, aprender, todo vale para después. Y los de ahora, creo, después de estar ahí tenemos que cranearnos para ver qué se puede hacer ahora, dónde tenemos que juntarnos, qué nombre hay que ponerse, cómo echamos a andar, ahora, las nuevas ideas, los nuevos músicos que, en todo caso, vienen todos, ayer y ahora, de un mismo impulso.

mayo 14, 2008

Arde la vida

Cuesta encontrar motivos por los que uno se pueda imaginar un sábado cualquiera de mayo en un casino en la localidad de San Rafael, provincia de Mendoza (a tres horas de la capital provincial), cerca de la medianoche, en una sala de conciertos improvisada que no tiene más de cinco mesas y lidiando con el ruido de las máquinas tragamonedas. Seguramente sólo la posibilidad de ver un concierto solista de Peteco Carabajal podría motivarme a pegarme el irracional pique y así fue.

Le había visto ya en el tributo a Carlos Carabajal que hicieron él y sus hermanos durante el 2007 y que se presentó en el Festival de Cosquín de este año, pero esa vez era con una patota enorme, un elenco de músicos, cuatro voces solistas, etc. Una cosa enorme. Ahora era mucho más sencillo, el cantor santiagueño en su estado más cómodo, con la banda reducida de guitarra, bajo y batería más su guitarra rítmica o el violín.

Además era para escuchar el repertorio incluido en sus discos y el caballero prácticamente no se guardó nada, partió con “Soy santiagueño, soy chacarera” y de ahí fue un desfile casi sin interrupciones de varios de sus creaciones más populares en versiones propias o de otros intérpretes: “El embrujo de mi tierra”, “Bajo la sombra de un árbol”, “Perfume de carnaval”, “A mis viejos”, “Corazón verdugo”, “Bailar y vivir”, “Vuelo enamorado”, “Digo la mazamorra”, “Cómo pájaros en el aire”, “La estrella azul”, “Encuentro” y como veinte más.

Un comentario técnico no podría darlo y no me interesa mucho. El asunto es que la gente estaba vuelta loca (sí, estábamos vueltos locos) cantando, aplaudiendo y salieron parejas a animar la fiesta, como si se tratara de una peña, un concierto en una casa o el hall de un casino, daba todo igual. Yo sé que he sido majadero con el caballero este así que quería aprovechar el contexto del viaje para explicar los méritos que le hallo al individuo.

Quería decir que admiro profundamente a Peteco Carabajal por un asunto que parece muy sencillo pero que es muy difícil: seguir creando música popular con elementos más o menos simples o cotidianos, sin mayores rebusques de armonía o de acordes pero que sigan sonando una cosa novedosa es algo sólo para capos. Una chacarera puede ser casi una cueca en el sentido que el margen de innovación es complejo porque no son muchas frases melódicas pero él lo logra y, además, ha permitido crear escuela para una larga serie de músicos que lo cuentan entre sus referentes.

Además esa capacidad pasmosa que demuestra como compositor permiten de inmediato reconocer rasgos de la música santiagueña pero que van de la mano con nuevas épocas, se sabe a través de sus temas que no se escucha un tema que recopilara Chazarreta hace ya casi un siglo o que sea del nutrido y notable legado de Yupanqui o los Hermanos Ábalos (creo que Adolfo murió hace poco, mis respetos para él). Es otra cosa pero sigue siendo la misma, a fin de cuentas. Por cierto, todo lo que es novedoso o “moderno” no lo hace de capricho, largos años pasaron como músico del grupo “Los Carabajal” en su época de transición, entre las cosas más tradicionales y actuales, además de un proceso de conocimiento profundo de la música de su zona no como “taller de investigación” sino como algo netamente vivencial.

Por cierto, su paso por el MPA (Músicos Populares Argentinos, grupo que integró junto a Jacinto Piedra, Verónica Condomí, el “Mono” Izuarralde y el Chango Farías Gómez) también le marcó en su afán de evolución y libre manejo del folklore. En eso, obviamente, Farías Gómez era un viejo defensor de esa búsqueda, como fundador de los Huanca Huá, por ejemplo y el aporte de Peteco junto al de Jacinto Piedra (con quien después hicieron el dúo Santiagueños, otro pilar para una generación de artistas) permitieron abrir senderos desde lo que conocían profundamente. A partir de ahí en sus discos se pueden escuchar canciones con baterías y bajo, sintetizador, efectos o a guitarra pelada y violín y bombo y sonar siempre como algo actual. O sea, no es cosa de sumar o quitar instrumentos para hacer el “aporte” a la música como suelen decirlo muchos músicos, creo yo, obviamente pueden ayudar a enfatizar algunas cosas, pero no son lo decisivo. Raúl Carnota muchas veces canta con su sola guitarra y puede ser de lo más moderno, al igual que tantas cosas del Cuchi Leguizamón cantadas magistralmente por el Dúo Salteño, con la guitarra y las voces. Y por otro lado hay tanta cosa llena de teclados, baterías y efectos varios que pueden sonar perfectamente anacrónicas.

Además he leído a músicos argentinos del mundo rockero diciendo que “vos escuchás a Peteco Carabajal y eso es rock”. Y claro, se refieren al vigor, a la actitud de los músicos y especialmente a la respuesta de la gente. En Argentina parece bastante claro que el folklore no es sólo un respeto por lo tradicional sino una apuesta estética si se quiere, pero que sigue desarrollándose y que no significa vivir del pasado o en un afán de nostalgia. En eso, claro, Peteco y muchos otros han sido claves.

Del mismo modo encuentro admirable que, aunque no sea el eje exclusivo de su producción, siempre haya en sus discos algunos temas con intenciones “agitadóricas” y que enrielan su creación con el “nuevo cancionero” que hubo en este país y que tiene una larga lista de exponentes. Los textos de “Arde la vida”, “Los indios de ahora”, “Ckayna cunan”, “Rumi cani” y sus musicalizaciones de “Digo la mazamorra” o “San cayetano” por citar algunos pocos ejemplos a la rápida, muestran un afán denunciante pero de una manera más discreta en el uso del lenguaje aunque no por ello poco enfáticos, como ejemplos consistentes de la “canción social”.

Por todos estos motivos (talento compositivo innato, afán evolutivo, conocimiento profundo de su raíz pero a la vez mente abierta para sumar cosas nuevas, paso por conjuntos emblemáticos para después desarrollar su propia propuesta, compromiso en los textos, influencia en generaciones siguientes, etc.) he pensado que la carrera y la apuesta de Peteco tiene puntos comunes con la de Víctor Jara, en la capacidad de encontrar la vitalidad de lo folklórico si se puede sintetizar de algún modo. Y claro, eso puede sonar como un disparate para más de alguien pero no por eso dejaré de sentirlo así y con eso no quiero crear nuevos mitos ni agrandar nada, sino simplemente tratar de explicar el por qué de un fanatismo que me ha llevado hasta el Casino de San Rafael (bueno, a los dos que hay en la ciudad porque me equivoqué y llegué primero al otro). Además, no ha faltado el que ha hecho el mismo parelelo con Gepe y ahí sí que creo que no hay punto de comparación. Yo al menos traté de tirar un par de argumentos y no lo hago para inflarle la carrera a nadie. Trato de mostrar cómo, a fin de cuentas, la música popular más genuina y más directa, en manos privilegiadas, es capaz de recuperar el sentido del asombro. Algo, sin duda, esencial para quien busca majaderamente un momento de luz entre olas y olas de canciones.

abril 23, 2008

Los ganadores

Hola, los ganadores de las entradas son los siguientes

Cristina Altamirano Andrade
Daniel Fuenzalida Villarroel
MARTA GALVEZ TRUJILLO
Cristina Miranda

todos los ganadores recibieron un correo informándoles cómo deben retirar las entradas. Si no les ha llegado o tienen más dudas, pueden escribir a americantoradio@gmail.com.
Gracias a todos los que participaron.
Atentamente
Colectivo Unitario Americanto Autónomo (CUAA)

abril 08, 2008

¡Gánese entradas! ¡sin concursos pero con sorteo!


Por la enorme gentileza de la productora que organiza el concierto de Los Jaivas con Inti Illimani (dirigido por Jorge Coulon) tenemos entradas para regalar entradas a la "familia Americanto", es decir, a quienes escuchan el programa y los que visitan este blog. Para conseguirlo el asunto es simple, mandar un mail con los datos personales, nombre y rut a americantoradio@gmail.com y listoco. Entran en carrera.

Eso sería, salutes a todos.

febrero 23, 2008

La vida y obra del Indio Pavez


Como sabrán se murió hace poco el Piojo Salinas. Poco tengo que decir de él que no haya sido narrado de mejor manera por el amigo Cristián González en su blog o por aquel cronista insuperable que es Nano Acevedo. Esperemos que junte las columnas que ha hecho sobre sus colegas y las recopile en un buen libraco.

Por lo tanto quería hacer un aviso/recomendación sobre otro gran artista que se fue pero hace algún tiempo. Se trata de Héctor Pavez Casanova, fundador de Millaray, investigador, cultor, cantor de alto vuelo. Falleció en el exilio en 1975 y desde entonces poco y nada se ha rescatado de su obra, salvo el enorme esfuerzo personal de su hijo Héctor 'Gitano' Pavez Pizarro. El y sus hermanos crearon una fundación que espera un espacio físico y bueno, ojalá que de a poco se vaya sabiendo de su vida.

Sin duda que el primer gran paso de esto ha sido el texto editado hace cerca de medio año por don Carlos Valladares Mejías, profesor, cantor, notable guitarrista, parte del dúo Los Emigrantes, que tuvo el honor de acompañar a Rolando Alarcón en gran parte de su carrera solista y que actuó junto a otros destacados músicos, el propio Pavez entre ellos.

El es el autor del texto “La cueca larga del Indio Pavez”, exhaustivo trabajo que cuenta la vida y legado del artista, con acompañamiento de fotos y un relato que se lee desde muy cerca, por la proximidad que tuvieron el autor y el homenajeado, además de que cuenta con varias decenas de entrevistas intercaladas para sentir más vivo al inolvidable intérprete.

El libro está en algunas librerías pero siempre es mejor contactar al propio autor para conseguirlo. Su mail es carvalmej@yahoo.com. Ojalá se interesen porque es una edición pequeña y a través del libro se recorre una buena parte de la historia de la música chilena.

Eso, saludos a todos.

enero 27, 2008

La noche del corazón libre

Anoche hubo una dimensión de tiempo especial cuando se subió al escenario Mercedes Sosa. Después que ha cantado parece que no fuera nada desde que la presentó el animador pero a la vez han pasado tantas sensaciones que se siente algo raro en la garganta y uno se sorprende aplaudiendo de pie junto a toda la multitud que está en la plaza Próspero Molina. Cuando aparece en el escenario y se le ve sentada con una banda pequeñita de músicos uno se imagina a tantas glorias pasadas de la música y piensa “ojalá que no sea muy terrible”. Pero la señora se encarga de dar una tierna bofetada a los prejuiciosos.

Tanto por la elección de repertorio, por su pequeña orquesta, por los notables invitados que se fueron sumando paulatinamente al concierto, por la dinámica que va adquiriendo la actuación y especialmente por la genial sensibilidad que tiene la señora (que levanta eufórico al público o genera un silencio pavoroso en un santiamén) hace que todo sea simplemente deslumbrante. Uno no se da cuenta si llovió o no, si pasó mucho rato, si uno tenía hambre, frío, sueño o lo que fuera. Una mano invisible, pero buena, arrulla al espectador y lo hace parte de algo simplemente deslumbrante. Se requetepasó la señora, impresionante, la voz bellísima como siempre, obviamente que no es la misma que está en los discos pero sigue siendo expresiva, poderosa, tierna, etc. “Ah, ustedes no saben lo que se viene, lo que va a ser esto”, decía en plena mitad del concierto, absolutamente consciente de la potencia de lo que tenía entre manos. Así no más fue.

Cerca de una decena de invitados, canciones de todos los estilos, autores de todos lados (por nombrar sólo algunos se interpretó a Víctor Jara, León Gieco, Joan Manuel Serrat, Peteco Carabajal, Daniel Toro, la dupla Tejada Gómez / Matus, la dupla Falú / Dávalos y Alfredo Zitarrosa). Bueno, un regalo enorme, como para decir “guaaaa”. Además parece que la señora tiene la capacidad de desdecirse porque recuerdo haberle leído hace mil años como descueraba a Soledad y resulta que bien que cantaron ayer una muy linda versión de la “Zamba para olvidar” de manera muy hermanable. Bonito en todo caso, y la presentaba a la muchacha como “una estrellísima”. Bueno, a mí Soledad no me mata mucho que digamos por no decir otra cosa pero el gesto fue bonito igual y en determinadas ocasiones me ha sorprendido con sus interpretaciones, como es el caso de ayer y cuando cantó “Los rastros de Juan Bagual” para un disco de Peteco.

Durante la semana, de manera accidental, me puse a leer las memorias de la señora hechas a medias con un periodista amigo suyo y pude prepararme, de alguna manera, para el espectáculo. Y claro, mientras uno ha escuchado mil críticas a Mercedes Sosa porque cambió su filiación política, porque se hizo amiga de los peronistas o porque apoyó a Palito Ortega o porque pasea por Buenos Aires con un auto último modelo, el hecho es que en el libro parece sincera, uno cree lo que cuenta y queda enternecido por su vida y después de verla cantar más aún, cuesta creer que detrás de un artista de esa envergadura haya un ser humano deplorable. Claro, luego de leer el libro hay sólo un punto que queda medio dudoso. Ella insiste, y lo dice cien veces, que no le gusta cantar, que hacerlo en público es un sufrimiento enorme, que su profesión no le gusta. Si fuera así disimula demasiado bien porque todos quedamos convencidos que estamos en un trance.

PS: mientras terminaba de escribir esto en la radio del hostal suena su versión de “El olvidao” del Duende Garnica. Esto me hace agregar dos cosas, que su voz creo que está mejor que cuando grabó “Corazón libre” bellísimo disco del año 2005 o por ahí (gracias otra vez a la Rosita que me lo llevó en una de sus visitas a Cosquín) y que quizás si lo mejor de toda la actuación fue eso, que prácticamente no cantó temas de los “memorables” que les encontramos en las antologías, sino mucha y bellísima música de Mendoza, cosas de discos más o menos recientes y especialmente cosas que hablan de la Argentina de hoy. Esa es sin duda una de las mejores muestras de vigor de un artista, que sigue mirando para adelante y buscar nuevo repertorio cuando hace tiempo podría estar recostada en sus numerosos y merecidos laureles. Lo mejor de todo, por cierto, es que sigue eligiendo muy bien.

Esa ensalada llamada Cosquín


Además de la señora Mercedes Sosa la octava luna de Cosquín tuvo como siempre una larga lista de invitados. Algunos notables como Luis Salinas, doña Suma Paz, un dúo muy joven e innovador con apellido Santucho, Luna Monti con Juan Quintero y el trío de Víctor Heredia con Pedro Aznar y el rosarino Jorge Fandermole, que brindaron un muy lindo concierto de cierre con versiones colectivas de temas de ellos y varias canciones o poemas de Atahualpa Yupanqui.

Pero en medio de este prestigioso elenco también pasaron algunos de discretos méritos artísticos, o sea interesantes pero tal como pudimos escuchar por decenas en esta semana de peñas e incluso menores que varios de ellos. Pero además hubo un caso particularmente extraño, una cantora de la que prefiero no dar más datos pero que se mandó fácil una media hora de música correntina con una voz deplorable y un espectáculo primario por decir algo. No consiguió ni diez aplausos y bien que estuvo cantando muchísimo rato, más por ejemplo que Monti y Quintero que sacaron ovaciones con su particular estilo. La señora era una versión fallida de las leyendas litoraleñas, desafinaba, su flasete era penoso y más de un gallito se alcanzó a escuchar. Sin duda, había mano mora.

Ahí me cobró sentido una frase que me dijo una amiga argentina y que vive en el mundo de las producciones. “En Cosquín hay números en la que los artistas pagan y, según la plata que tengan, los hacen estar más rato en el escenario. Y en varios festivales es así”. Yo siempre he sido desconfiado de esas cosas pero acá parecía demasiado evidente el contraste entre esta cantora y todo el resto del elenco. Todas las noches de paso se ve algún pastel de este tipo. Cosa rara. O sea, o es una falta de criterio brutal de parte de los organizadores, cosa difícil de creer, o hay factores extra artísticos que priman en el Festival. Iba a poner algo màs pero se me olvidó, juas.

enero 24, 2008

La tercera luna de Cosquín

“Aquíiiiiiiiiiiiii Coooooosquíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin”. La frasecita aquella la leí y la oí no se cuántas veces. Humildemente soñaba con oírla, en vivo y en directo, en la Plaza Próspero Molina. Así fue, la oí fuerte, emocionada además porque era el exacto 47 aniversario del festival lo que provocó el quiebre del animador cuando hacía la presentación.


La jornada era la tercera del festival y tenía las entradas en precio medio comparado a las jornadas donde estaban las “estrellas” (Jorge Rojas, El Chaqueño Palavecino y Los Nocheros) y a la de otros días en que estaban más baratas. Increíblemente uno de los más baratos era cuando cantaba Mercedes Sosa, bueh. Los platos fuertes eran Los Tekis, folklore andino tecnologizado, Divididos en un repertorio folklórico y el tributo a Carlos Carabajal que organizaban sus hijos Peteco, Graciela y Demi con su nieta Roxana. El lugar estaba lejos de estar lleno pero tenía público, supongo que habría poco más de cinco mil personas para un lugar que repleto hace 10 o 12 mil. Hace tiempo había leído que salvo los días de las “estrellas” la plaza no se llena y que ha habido dudas hasta de la viabilidad económica del Festival, en fin.

Además de ellos hubo varios números en una estructura muy dinámica gracias a algunos sabios recursos. Por ejemplo cuando cantaba un cantautor se le ponía delante de la cortina para ajustar el escenario y, por cierto, que el escenario estaba dividido en dos con lo que una mitad se ajusta mientras canta el otro. Don Carlos Valladares me había contado que cuando él fue como parte del dúo Los Emigrantes con Rolando Alarcón en 1971 había dos espacios para cantar en el escenario principal, lo que permitía el dinamismo del espectáculo. Bueno, ahora hacen lo mismo pero con más estilo.

Aparte de los mencionados se puede comentar que pasaron números como el trovador Rafael Amor, argentino radicado en España desde largo tiempo y del que algo conocía gracias a Diego Dana. El caballero se las mandó y tuvo una ovación enorme gracias a su talento y sensiblidad. Además estuvo un trío japonés que tocaba música instrumental y que remató con una chacarera cantada dificultosamente pero que conmovió a la concurrencia. Hubo un par de grupos vocales de incuestionable certeza pero no particularmente llamativos y el cantor Rubén Patagonia, de quien había escuchado algunos comentarios por su apego a la causa indigenista. Su espectáculo puede ser medio discutible en cuanto al vínculo de su música con su causa (a veces parecía el repertorio de Enigma o Era) pero al menos se mandó un discurso sorpresivo. Hizo un vivo llamado de solidaridad y apoyo por Patricia Troncoso, mapuche chilena en huelga de hambre hace casi tres meses. Lo supo toda Argentina porque estaban televisando.

Pero bueno, yo fui a ver el tributo a don Carlos y salí plenamente satisfecho. Tal como en el disco se hizo el espectáculo en dos partes: el patio y el escenario. En el primero los músicos salían como en la casa invitando a todos a instalarse en la casa de don Carlos y cantando de una manera más rústica si se quiere. En la segunda estaban con pinta de “músicos” y con arreglos más “amononados”. Pero en ambas partes la respuesta fue igual. Eufórica, baile por todas partes, ovaciones, etc. Un lujo por cierto.

Tirando para las tres nos vinimos, la cosa seguía y de hecho nos perdimos los Divididos pero bueh, no se puede hacer todo en la vida. Hay que juntar energías, pensando que quedaban seis noches. Aquíiiiiii Coooosquíiiiiiiiiiiiiiin, ¡qué lindo!.

Las peñas de Cosquín


Hasta ahora hemos estado en tres peñas, con características bien distintas pero cada una muy exitosa en su plan. La primera fue la de los Coplanacu, un espectáculo bien diverso, tan diverso que parte del público se impacientó cuando no aparecía el baile, mucho tango electrónico, fusión rockera y fusión electrónica que hacía difícil bailar al parecer. Pero en la segunda mitad estuvo Emiliano Zerbini y los dueños de casa y quedó la grande. Era un lugar bien amplio como un gimnasio de colegio, bien armado pero nada muy ostentoso que digamos, lo importante estaba sin duda en el escenario. Por el arrastre de los Coplanacu es muy grande, cabrán unas mil personas yo creo sin mayor drama y está pensada para público en general.

La segunda fue la de los Carabajal. Esta era más convencional y tenía claramente un enfoque más de adulto. Se hace en un centro de alguna colonia de Cosquín (creo que era de los españoles) y era un lugar más cómodo y los números eran más tradicionales. Muchos cantores, ballets y espectáculo para disfrute con la comida, cabía menos gente pero prendía más rápido creo yo, seguramente por eso mismo. Los dueños de casa se las mandaron con su número en todo caso, excelente.

La tercera era otra cosa. La Fisura Contracultural, conducida por Pablo y Jorge Luis Carabajal, un espacio abiertamente juvenil y centrado en “la onda” de los anfitriones y los que llegan. Es la más económica y tiene un discurso más ultrón, como lo indica su nombre, de hecho en la propaganda ponen “Cosquín, ¿capital del folklore?” y se refieren al boom comercial que tiene el folklore en estos nueve días y que después se evapora. “En Santiago cantamos chacarera todo el año” dijo un oriundo de la zona para encender el duelo regional. Además comentaban que era la única peña que le pagaba a todos quienes se subían a cantar. Era la más barata y casi no tenía sillas porque lo importante era el espacio para el baile y el encuentro de los clanes. Comienza tarde, pasadas las tres y por eso mismo es la que llega hasta más entrado el día. Es el lugar más “de carrete” de las tres. Quedan como diez más por conocer, obviamente que no alcanzaremos a verlas todas: la de Facundo Toro, la de la hija de Hernán Figueroa Reyes, la oficial, la de los correntinos, la de los salteños, una que se llama “El encuentro” y vaya a saber uno qué otras se me olvidan.

Las enumero para tratar de verbalizar la agitación de por acá y dimensionar cómo la capital comercial/cultural del folklore es claramente sobrepasada a lo que se supone que es la fiesta de la plaza. Ligado al posteo anterior, son datos para la causa y para mostrar cómo es de amplio el espectro para la música folklórica por acá.

Las callecitas de Cosquín



…no paran de moverse. Son las cuatro de la mañana y San Martín está desbordada, números callejeros, puestos de comercio abiertos, locales con mesas en la vereda, en fin. Eso por supuesto que es el reflejo de todo lo que se vive acá. Recién leía un libro sobre Mercedes Sosa y contaba de los primeros festivales, el 65, justamente el que la lanzó a la fama de alguna manera y decía que era tal cual, que la animación comenzaba tarde y que ella se acostaba a las 21 horas para salir a cantar cerca de las tres de la mañana. Así que debe ser la cultura trasnochadora de los argentinos nomás, esa que extrañan tanto cuando están en Santiago, pobrecitos.

Esta agitación es la misma que se vive con el folklore. De hecho hay escenarios y peñas a la misma hora que se hace el festival en la Plaza Próspero Molina, la gente que merodea por las calles debe ser tranquilamente dos o tres veces la que está viendo el escenario Atahualpa Yupanqui y quizás me quedo corto. Es posible ver la inmensa cantidad de artistas todavía no llamados por la fama, con afiches promocionando sus discos, anunciando actuaciones en las fechas, con el fono de las contrataciones que anhela el reconocimiento. Uno de los gestores de peña contaba que muchos de ellos tienen que pagar “derecho a piso” para estar en algunos espacios, la mítica “payola” que existe en las radios por ejemplo. O sea, hay un mecanismo de industria muy potente que, por cierto, debe generar inmediatamente un caudal de perversión.

Pero visto desde otra manera esa misma deformación de la industria quiere decir que hay industria, y a su vez quiere decir que hay mercado. Suena feo decirlo así pero el hecho es que se nota a la legua que el folklore prende acá. Y que hay tal variedad de públicos que permite la existencia de miles de propuestas, están las superestrellas, los más “prestigiosos” generalmente reconocidos por los pares, los experimentales, las viejas glorias lejos de su cuarto de hora, los emergentes, los clones, bueno, todos. Y ese fervor es cosa de verlo en la cantidad de artistas que hay, la manera cómo los escuchan en la calle, por ejemplo, y el entusiasmo con que baila la gente, no se necesitan decretos, ni campañas de fomento ni nada.

El folklore es lo que se arraiga en la gente a fin de cuentas. Y eso puede tener una misma raíz desde muy lejos pero varía, a veces no. Pero lo importante es que tiene que tener un caudal de gente que lo mantenga pero no como un deber si no como un disfrute. Y en eso los argentinos pueden estar de lo más tranquilos. ¿Cómo andamos por casa?, en fin, tema para otro día.

enero 21, 2008

Aquíiii Cosquíiiin


Desde el sábado en la noche comenzó el Festival de Cosquín, por lejos el más importante y trascendente festival folklórico de Latinoamérica. Son “nueve lunas” donde pasan cerca de 10 artistas por jornada, todos vinculados al folklore salvo algún invitado especial, como alguna vez fue Charly García, Les Luthiers o Julio Boca. Este año le toca a Divididos.

El equipo multidisciplinario del Colectivo Unitario Americanto Autónomo anda por acá pero sólo esta noche podrá estar en la Plaza Próspero Molina, donde se desarrolla el festival en sí. Las noches anteriores han sido “sólo” andar de peña en peña y ver los espectáculos callejeros existentes con escenarios organizados por los municipios o artistas que se instalan por ahí. Por eso no quiero apresurarme en emitir juicios y hacer comparaciones con Olmué porque para eso hay que meterse a la plaza misma y ver la cosa en terreno. Pero al menos en lo que hay como ambiente se puede decir que no hay parangón posible, cuantitativa y cualitativamente y que en realidad no es sino cómo vive cada país su vínculo con el folklore.

De eso pretendo escribir después, por ahora quiero compartir las fotos que he sacado hasta el momento y decir que incluso sin entrar a la Plaza Próspero Molina uno puede estar de frente con parte importante del folklore argentino en las peñas que tienen artistas como el dúo Coplanacu, Los Carabajal y Facundo Toro por decir algunos, sin contar con los que andan por estos mismos escenarios: Cuti y Roberto Carabajal, Horacio Banegas, Emiliano Zerbini y hasta el propio Chaqueño Palavecino que dicen que se dará algunas vueltas por las peñas después de actuar en el escenario principal. Bueno, esto es Cosquín, tal como me lo habían dicho, un asunto tan grande que aunque uno lo viva todo el día queda la impresión de haberse perdido algo.

Ah, las fotos están por acá.
Salutes

enero 08, 2008

30 años de trova de Eduardo Peralta (debo las fotos porque olvidé la cámara, seré gil)

En la llamada “Sala 2” de la SCD en Santa Filomena se hizo el lanzamiento de los 30 años de carrera del trovador chileno Eduardo Peralta. La ocasión sirvió también para entregar la nutrida agenda de actuaciones que le espera hasta fines de marzo y recordar de la reciente edición de “100 canciones”, libro que reúne las letras de... sí, 100 canciones (muy bien, un siete), algunas editadas en sus discos y otras que esperan su momento.

La jornada comenzó con la presentación del poeta y gestor cultural Ricardo Gómez López, ideólogo entre otras notables iniciativas de la revista Rayentrú y del sello Leutún y quien recordó la complicada situación de los trovadores, históricamente perseguidos y “actualmente obviados” en sus propias palabras.

Después vino la parte de Peralta, una amena conversación con los presentes intercalada con su repertorio, temas antiguos, de sus más recientes discos y otros inéditos más alguna infaltable traducción de Georges Brassens. Riguroso como nunca lo soy anoté todos los temas que interpretó, muchos de ellos a pedido del público.

El hombre es una flecha, La buena Margot (Brassens), Mi siquiatra, Violética y la farándula, Chamarrita del amigo, Este niño Vicente, Ay París, El joven titiritero, Mis zapatos, Canción a tu ex marido, Para inventar una canción urbana, Pequeña opinión personal, Sólo quiero caminar, Como un gorrión (Serrat, con Cristina Gálvez), Je ne regrette rien (Piaf, con Cristina Gálvez), Juan González.

La jornada estuvo llena de momentos bonitos, como cuando el público comentaba la importancia de las canciones de Peralta durante los '80 como una manera de recuperar el humor, cuando apareció el sobrino rockero para acompañar destempladamente la canción al ex marido o cuando ocurre ese tan bonito instante en que el cantautor olvida la letra que él mismo escribió y la audiencia le tiene que ir soplando.

Supongo que este no fue sino el puntapié inicial de otras cosas que vendrán y de más envergadura, porque 30 años merecen otro festejo, otro marco más numeroso y otra recepción comunicacional. Si bien es cierto lo que dijo Gómez López suponemos que el lanzamiento del DVD en marzo y los discos que vienen en camino permitirán otra resonancia de algo que comenzó partiendo demasiado “piola”. Sólo como paralelo puedo decir que mientras escribo esto veo en la señal por internet del canal estatal argentino la transmisión del Festival Jesús María y que la otra semana vienen las nueve lunas del Festival de Cosquín. Quizás si un paralelo con lo que hará Olmué nos permita ver cómo vamos en nuestro vínculo de música nacional e industria cultural y nos empecemos a urgir. Pero eso es otro tema, por mientras mis respetos y felicitaciones a Peralta. Ojalá que resulte algún Americanto por tan importante aniversario.