enero 20, 2007

Olmué y sus encrucijadas


El 38 festival de Olmué parece que será un nuevo poroto para el canal, la municipalidad y la productora. Está todo lleno (tan lleno que no hay donde alojar, la solidaridad folklórica me ha salvado de dormir en la plaza, gracias Palmeros!),el rating arriba, en fin, éxito.

También es lógico que para que el éxito sea tan grande, la parrilla debe mutar un poco y que el folklore deba meter codazos para salir entre la ranchera, la cumbia, el pop y el rock. Y es lógico que la competencia salga menos y bueno, tanta lógica da a entender que es lógico que el folklore, por mandatos mercantiles, tiene que ir a la cola. Pero tb es lógico que la cueca brava tenga espacio y que, en resumen, incluso lidiando con las lógicas más marquetineras, hay lugares que pelear y que, incluso, se pueden ganar. Igual es interesante ver que la competencia es respetada acá, cuando termina y hay intermedios la gente saluda a los que cantan, les desean suerte, les dicen si les gusta el tema, en fin, parecen metidos en la cosa. El año pasado Sergio Veas (ganador con el vals “Por los canales”) debe haberse sacado no sé cuantas fotos y bueno, son señales de que la cosa prende e interesa en el Patagual. Ayer, de hecho, la gente no se movió, aplaudió harto y el rating fue prácticamente el mismo que el de Sin Bandera, buenas señales.

En todo caso, sin que nadie se enoje, creo que la competencia es un poco menos que la del año pasado. Es interesante que haya géneros como la tonada canción y que aparezcan nuevos autores, pero igual hay cosas que parecen oídas mil veces y las que no, andan a medio filo por la balada y, más allá de eso, tampoco han logrado prender entre la gente ni parecen parte de una nueva propuesta. Pero bueno, quedan cinco temas y a lo mejor el asunto repunta y a fin de cuentas es mi opinión nomás.

Lo que sí suena muy raro, a mi juicio, es la constitución del jurado y, más que nada, la designación de la presidencia. Sé que es casi un título decorativo, pero no por eso se puede dejar pasar. Más allá de los galones que luce Cecilia Echenique en la música popular y del éxito de su disco de música chilena, es como faltar el respeto a la memoria que aparezca como presidenta teniendo al lado al Temucano, emblema del folklore chileno y Guillermo Riffo, baluarte de la renovación de la tradición desde la academia. El que la designó se cayó feo y la que lo aceptó creo que también. Pero bueno, ya se hizo y habrá que seguir paseando porque acá la cosa está re entretenida. Ahora hace la prueba de sonido Hechizo, mi madre. En fin, le seguimos.

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