enero 21, 2007

Aquí Olmué, lo que se vivió el sábado

La gente de Olmué está obligada a escuchar el festival dos veces. Además de la jornada en sí, tienen que comerse la prueba de sonido que dura todo el día y bueno, le da un poco de ambiente al lugar. Ayer, a las tres de la tarde por ejemplo, se supo que Ruperto era la “sorpresa del humor”. Claro, el tipo llegó con el equipo de Los Mazzini y se encontró de frente con un reportero de la Cooperativa. Durante esas pruebas, por ejemplo, se puede ver a Leo Caprile practicando pasos coreográficos junto a una bailarina nada menos que al ritmo de una tonada. Ante el estupor de algunos músicos y otra gente que andaba por el Patagual, se corta la música. Pero más grande es la sorpresa cuando, en la noche, aparece el ballet Maucó bailando exactamente el mismo tema, un antiguo ganador del Festival y, además, doblando. Seguramente lo presentan como “una fantasía” como le llaman a bailar cualquier cosa. Y sobre el “playback” un integrante del Bafona comenta que es lo usual, que nunca los dejan tocar en vivo porque son muchos músicos y no les dan tiempo de prueba de sonido.

Otra cosa interesante de Olmué es que, paulatinamente, la ciudad empieza a cobrar vida artística más allá del Festival durante esos días. Se anunció una peña en una hostería y, tipo nueve de la noche, se podía a ver a un grupo de pascuenses que tenían a un numeroso y atento público que los rodeaba en la plaza. Ojalá la cosa siga creciendo y el lugar se vuelva un centro cultural amplio y permanente por si el festival empieza a “guatear”, como más de una vez ha ocurrido.

Los Nocheros hicieron algo que hace algunos años parecía verdaderamente imposible: presentar un espectáculo sin una sola zamba y sin una sola chacarera. Salvo algunas cosas con ciertas reminiscencias andinas, el resto fue el repertorio romántico que les abrió las puertas en Chile. Rubén Ehizaguirre, el tenor solista del grupo, comentó amablemente y semi resignado que lo hicieron por “sugerencia” de los organizadores, porque tenían pensado cantar “Jamás”, “Angélica”, “La yapa”, “La chacarera del rancho” y otras pero que optaron por hacer caso, “aunque nadie nos obligó, quisiera recalcarlo”, comentó. En fin, los encargados de un festival folklórico le piden a un artista que no haga folklore. Suena raro, no?.

Lo de Daniel Muñoz se esperaba. Aunque la cosa partió medio ponderada, en la medida que la gente se puso a bailar en las tribunas y corrieron las tallas, el público se encendió y terminó en grande, recordando que este asunto es una fiesta de folklore y que, cuando suena en buenas condiciones con un grupo de oficio, la respuesta del público es óptima. Ojalá que la producción se anime a tener más artistas del rubro e independiente de que sean actores y figuras mediáticas o no. Nadie va a descubrir ahora el verdadero vínculo de Muñoz con la cueca, son muchos años que anda metido en el lote y su aporte ha sido grande para abrir puertas. Muy merecido el éxito y esperemos que el próximo año sean más.

Ayer la competencia subió bastante, “la mayoría de los temas clasificados saldrá de hoy” decía Ruperto Fonfach y le apuntó justo. Tres del sábado y dos del viernes. De los eliminados, llamó la atención la presencia de la cueca “Cuando termina la noche” de Sergio Veas y Los Palmeros, finalistas eternos de cuanto festival ha habido en el país. Los músicos de la orquesta y otros competidores llegaban y prácticamente les daban condolencias con sentidos abrazos. Todos los marginados se lo tomaban con hidalguía pero las caras eran largas igual. “Uno está acostumbrado pero la gente cercana no, tu familia, tus amigos siempre creen que vas a ganar y quedan muy achacados”, decía Veas, quien ya piensa en el festival de la cueca y la tonada que se hará en Valparaíso en dos semanas más. Quién sabe si habrá más despachos desde allá. Todo sea por el sacrificio informativo.