diciembre 16, 2007

Youtube se las manda, v.2

Más cositas que me han aparecido por youtube por si alguien quiere verlas, irán algunos de los que he hablado acá.

El dúo salteño canta la chacarera "Corazonando" justamente en el concierto por los 40 años que fui a ver.


Jaime Roos y cantores de murga cantando "Los futuros murguistas"


Siguiendo con Uruguay, don Pepe Guerra (de los Olimareños) le recita a don Alfredo Zitarrosa mientras El Cuarteto ejecuta "Milonga en do". Snif.


El oriental de orientales. Don Alfredo, de lo poco que hay en video de él, una actuación en la tv mexicana, canta "El loco antonio"


De Bolivia don Papirri interpreta "Metafísica popular" dichos de la calle que dicen mucho


Uno que pillé de rebote y comparto con mucho gusto. Don Omar Ponce, músico peruano que anda por acá estudiando musicología. Gran artista y un caballero.


Los Quilapayún en los 80, cantando "La vida total" en un programa de tv en Boston.


El ídolo, maestro, mentor y gurú. Peteco deja la grande armando un baile en el escenario principal de Cosquín. Canta acompañado de su hijo Homero y su hermano Demi. "El puente carretero" escrito con su padre Carlos, el padre de la chacarera.



Ya tengo material pa otro lotecito, así que habrá v3
Eso, salutes

diciembre 06, 2007

Ahora sí que las caché

El reproductor podomatic que probé la semana pasada y que parece que funciona en realidad no es uno por episodio si no que uno permanente. Por lo tanto, basta con que vengan al blog semanalmente y tendrán a la derecha en el menú a su disposición los últimos programas. Es cosa de apretar en el botón que dice play. Quizás haya que ir borrando algunos por cosa de espacio pero eso será después.
Bueno, rogaría que me comenten si la cosa funca.
Eso, salutes

noviembre 28, 2007

Probando, probando, vol.2

Si todo funcionara correctamente, ahora sí que se podría escuchar el último americanto bajo el innovador sistema podcast. Con esto el asunto se puede descargar pa' la casa o escuchar el programa en formato "streaming", es decir, que carga mientras se oye lo que hace que no se corte. Si no funciona el link prueben con americanto.podomatic.com y plis lo que lo hagan me van contando si funciona.

Se supone que esto tiene brillo porque ustedes se pueden suscribir a esta cosa y les van avisando cada vez que se suba un nuevo programa a la red o porque incluso si se suscriben creo que el programa llega directamente al Itunes. Para eso, claro está, hay que tener itunes, pero no faltan los siúticos que tienen (nada contra mi hermano en todo caso, ni contra mi padre, ni contra mi madre, ambos convencidos por mi hermano, claro). Incluso hay gente que se puede declarar amigo del programa e incluso fan lo que podrían hacerlo más que nada para sostener un poco más esta mentira de casi seis años, juas.

Cariñotes.
Bueno, probemos a ver qué pasa.



Click here to get your own player.

septiembre 21, 2007

En el día del trabajador radial


Hoy, 21 de septiembre, si usted encendió la radio me imagino que no descubrió nada inusual. Si lo hubiera hecho hace unos 15 o 20 años hubiera tenido una sensación un tanto desoladora. Se festeja el "Día del trabajador radial" y se supone que las radios no debieran transmitir para que todos los integrantes de la emisora pudieran tener un día de reunión y fiesta.

La Radio Nuevo Mundo, felizmente, aún conserva ese aniversario y decide no transmitir y, más aún, sale de paseo con todos los integrantes de la "familia" a alguna parte fuera de Santiago para revolverla un poquito. Por razones de pega no pude ir, por la flauta.

Más allá de eso quería aprovechar la ocasión de la efemérides para saludar afectuosamente a los auténticos trabajadores radiales. No a los pintamonos como uno que vamos una vez a la semana a darse el gusto de tener un programa. Me refiero a los que están toda la semana viviendo en un mundo que cada vez parece más en extinción, una emisora am, y además de izquierda, que tiene como gran objetivo llegar a fin de mes y ver cómo parar la olla. Malos sueldos, horarios eternos, grabaciones en cualquier momento, soportar todo tipo de personajes, pastores, melómanos, literatos, dirigentes sindicales, en fin.

Por eso quiero poner como regalo esta foto con tres de los pajarracos que más han tenido que ver con el Americanto desde que llegó a la Nuevo Mundo en enero del 2002. El que está sentado es Daniel Bravo, el "Osito", viejo control que tiene mil ochocientas historias y ha recorrido el mundo con la radio Cooperativa. Con él comenzamos a grabar el programa y es el actual encargado de coordinar las grabaciones en la radio y no pocas veces me ha grabado recientemente. El canoso es Víctor Henríquez, conocido como "Pelo blanco" apodo que parece sacado de tribu de indios de películas de vaqueros gringas y control al que conocí desde que empecé a hacer el programa en vivo, hace cerca de dos años y medio. Su frase favorita es "tenís que llegar golpeando con los pies", en alusión a que las manos tienen que estar ocupadas en algún tipo de obsequio. El de pañuelito es José Bustamante, llegado desde Curicó y con el que hicimos algunos de los últimos programas que hice de madrugadas, ahora por el bien de todos, controles y mío, estoy tratando de grabar lo más posible. Ah, el otro sería yo por si alguien no me conoce, juas.

Claro que faltan muchos en esta foto. El guatón Cristián Quezada, Gabriel Fritz, Pepe Castillo, Rubén Muñoz, la Emmita Figueroa, todos controles que han colaborado en el programa y si nos echamos un poco más atrás faltan los usachinos, Claudito Hernández y Juan Pueyes. Por cierto que debería estar también Andrés Figueroa, el que me hinchó en primero de periodismo para hacer el programita y que también hizo las "gestiones políticas" para convencer a Hernán Barahona de que era muy importante un espacio de música latinoamericana en la Nuevo Mundo. Cómo lo convenció me lo puedo imaginar pero no lo diré porque es historia pasada y ahora el Andrés anda derechito en el club de los abstemios. Pero bueno,los tres de la foto sirven para simbolizar el mundo de la radio, en el que uno siempre quisiera estar más que ahora y que reflejan quizás parte de un país medio perdido. Estando con ellos y con periodistas como Marcos Castañeda uno se conecta con un mundo apasionante pero cada vez más lejano. En fin, saludos a todos, los de la foto y los otros mencionados, gracias de nuevo por toda la ayuda de todo este tiempo y por el privilegio de ser parte de la familia Nuevo Mundo. Y después me cuentan cómo estuvo el paseo, los que se acuerden, claro.

agosto 12, 2007

La “Falta y resto” y la búsqueda del carnaval chileno

El síndico Quintana me hizo conocer la murga Falta y Resto. Corría 1996, primer año del Americanto en radio Usach, hecho patudamente con unos pocos cassettes y ganas de meter la cuchara. Le agradezco sentidamente el obsequio que hizo esa vez, un cassette de 90, tdk quizás, con Jaime Roos y la Falta, con el "Pepe Revolución". Después pude ir recopilando más gracias a otros amigos musiqueros como Oscar Pino, entre otras cosas parte del grupo Zapallo. Así pude saber y sentir algo de las voces, el sentido del humor, la fuerza, en fin, una cosa ejemplar las murgas, otro milagro de América Latina, y en eso los Falta y Resto son de los puntales.

Bueno, cuando intruseé la página del teatro IFT para ver lo del Dúo salteño vi que para mi gran fortuna al día siguiente estaba la murga ahí mismo. Así que Ana me hizo reserva para ambos y listo. Demasiada maravilla junta. Anoche fue la cosa y estuvo más menos como se esperaba: notable a mi gusto. El canto murguero es alucinante, quizás si emparentado con una manera de cantar recurrente en América y al que algunos estudiosos le ven su origen en España y qué se yo, lo que le daría ciertas coincidencias con el canto cuequero, en su impostación, en su entonación al límite, en fin, materia para gente que sepa. Bueno, verlo en vivo y por uno de los grandes es sin duda una felicidad enorme, por más que sea en un teatro y no en el marco natural del tablado carnavalero. Pero bueno, son muchas las expresiones populares que hacen este salto del “rito” al escenario y no por eso se desvirtúan. El amigo José Rojas de Zahir podría contar al respecto sobre ciertos aspectos de la música de Salvador de Bahía a todo esto. Pa eso estudió musicología el loco.

Quizás si como crítica podría decir que la estructura del espectáculo no funcionaba del todo bien, el desarrollo era demasiado mecánico y se presumía perfectamente lo que venía, por más que fueran buenos chistes y que todo el mundo estuviera prendido. Además la historia sobre una murga ficticia liderado por un anarquista era como muy “meta historia” la murga que cuenta una murga, no sé. Más allá de eso se paran los pelos igual.

El tema de fondo para mí, a partir de ese concierto, es tratar de entender lo que ha pasado o ha intentado pasar con la murga en Chile. Desde que fue Pitufo Lombardo el 2005 al país se organizó la que se considera la primera banda de ese tipo pero chilena, la “Murga Urdemales” creo que se llama, que toma todos los elementos de los uruguayos, el baile, el maquillaje, la entonación y hasta el repertorio. No he sabido mucho de ellos, pero creo que tienen la idea de montar un espectáculo tal cual como en Uruguay, buscando ciertas ocasiones apropiadas para hacerlo ya que no existe un carnaval de ese tipo en el país. Esos transplantes tan a la pata no sé si funcionen y bueno, quizás haya que esperar un tiempo para ver cómo va mutando la cosa.

Pienso por otro lado en los Chinchin tirapié, que toman elementos del baile, de la sonoridad, del maquillaje pero que no tienen libreto por el momento y no es su idea, pero que va tomando forma como escuela carnavalera y que parece que está haciendo un camino. Ambos proyectos,en todo caso, van en busca de un sueño de mucha gente y que tiene que ver con la recuperación del carnaval chileno, considerando que este existió en algún momento de la República. Bueno, la historia a veces sirve de algo y quizás si el cruce de todas estas cosas haga el camino de una nueva tradición que nos represente y que nos haga crecer. Hacer todas estas cavilaciones viendo a la “Falta y resto”, en todo caso, no deja de ser una delicia. La suerte de los que se bañan pero no se lavan el pelo, juas.

agosto 11, 2007

El asombro y el Dúo Salteño

No recuerdo si fue por el disco de Laura Fuentes, por un concierto de José Seves con Elizabeth Morris o por un delirio de Leo Maslíah que me bajó por buscar versiones de la zamba “Balderrama”. Recurriendo a los recursos de la época, es decir, audiogalaxy, encontré en primera opción un grupo que no me pareció muy original en su nombre así que me provocaron desconfianza: El dúo salteño se llamaban, sería quizás un grupo que andaba dando vueltas por ahí, quién sabe. El hecho es que al escuchar los primeros juegos de las voces me cambió la cara rápidamente. Cosa seria los señores. Me puse a rastrear y conocí que eran los “pupilos aventajados” del famoso Cuchi Leguizamón, a quien le conocía la autoría de varias cosas notables, entre ellas la propia Balderrama, la Zamba de Lozano y la Zamba del carnaval entre muchas más. Supe también que se trataba de un grupo que fue cuestionado, que cuando apareció supo de críticas por su uso de la disonancia y que se les dijo “desafinados” de frentón.

Bueno, a partir de ese momento pude ir juntando cosas del dúo como quien va armando material de un mito, disuelto hace largos años y teniéndolos en la cabeza como un momento notable de la música pero ya inasible de una manera más “vivencial”, digamos. Compré vinilos el 2005, pedí a mi amiga Rosita que me trajera algo de ellos de una de sus idas a Cosquín y algún mp3 de Parque Rivadavia hizo el resto.

El tiempo que sabe de milagros y vueltas de la vida hizo que el Dúo se reuniera, a fines del 2005 y que pudieran recuperar parte de los aplausos que el público argentino se supone que le negó por algunos años. Ellos mismos han dicho que este es el mejor momento para la reaparición, quizás por la gran cantidad de estilos que han surgido desde el folklore y porque lo que hicieron hace tantos años ya no suena tan exótico o chocante.

En esta vuelta del dúo uno de sus hechos más significativos era el concierto por sus 40 años en el teatro IFT de Buenos Aires. Y así, de golpe, tenía la opción de vivir algo que construí por años como un mito, algo de lo que pensaba que conocería de oídas pero que jamás podría disfrutar en persona. La suerte ha estado de mi parte y en un tremendo regalo de la vida y gracias a la amabilidad de gente como Ana Falcón o mi compadre Alejandro Jusim he podido darme un gran gusto de la vida, que jamás pensé que podría cumplir.

Pero bueno, he estado ahí, en tercera fila, al frente exacto, pasmado ante su canto, a veces cerrando los ojos como temiendo algún exabrupto que siempre se resolvió con fineza, conteniendo la emoción al escuchar a Juan Panadero o La Pomeña y riendo como condenado cuando recordaron al Cuchi Leguizamón y su canción de cuna para el vino, que se le ocurrió cuando encontró sólo una botella disponible en sus barrios de Salta y la tuvo entre sus brazos con todo cuidado para que no se le rompiera. Además, “si el vino me ha hecho dormir tantas veces cómo no lo voy a hacer dormir alguna vez” dicen que comentó el Cuchi. Notable.

Bueno, no sé muy bien qué escribir, son muchas cosas juntas, un gusto demasiado grande, una emoción inmensa, un asombro que parece perdido a veces.

Mi amigo Joaquín Quintana, síndico de Central Periférico, dice que a estas alturas de la vida no hay cosas que a uno le hagan decir “guaaaaaaaaaaaaaaaa”. Yo viví una, en Buenos Aires, viendo a una leyenda de la música latinoamericana. La suertecita de los que no se bañan decía mi taita cuando era chico. Capaz pos, aunque creo que hoy me bañé.


julio 24, 2007

Una radio on line chilena de folklore

Pillé, no recuerdo cómo, un aviso de una página web chilena llamada www.folklorica.cl y que cuenta con una radio online las 24 horas, donde se anuncia música chilena y latinoamericana. Debo confesar que ese ha sido uno de mis sueños y que creo que lo haré pronto. No se cómo, cuándo ni con qué, pero lo tengo entre cejas. Y eso suele bastar, ¿no?.

Bueno, la radio funciona y suena bien. El repertorio es un poco "clásico" por no decir una barrabasada pero enumeraré lo que oí para que se hagan una idea: "Si vas para chile" con Silvia Infantas, "El lobo chilote" con Pavez padre, "Te juiste pa ronde" con los Quincheros, "Yo vengo de San Rosendo" o la de Carmela, como se llame, otra vez con la señora Infantas, "Rosa Colorada" con Los de Santiago y "El corralero" con Los de Las Condes. Los intérpretes son incuestionables al menos.

En fin, paso el aviso por siaca. No está mal tener esa música a mano a fin de cuentas. Y mientras no aparezca "Americanto online non stop" puede servir y quizás si en otras horas el repertorio es más amplio. En todo caso, yo me quedo por estos días con Santiago manta, que está transmitiendo en directo el Festival por el aniversario de Santiago del Estero, así que está diciendo. Pude escuchar un ratito al dúo Suárez Palomo, del cual tanto oí hablar pero jamás le conocí nada. Vaya suertecita la que tuve.
Salutes a todos.

junio 17, 2007

El glorioso desembarco capitalino de “La isla de la fantasía”

Una casa pasó a ser en los años 80 un punto de reunión en Valparaíso donde se encontraban algunos de los más connotados cantores de la zona. Por algún chiste vinculado a una famosa serie de la época pasó a ser conocida como “La isla de la fantasía”. A fines de los '90 las reuniones comenzaron a menguar y, como una manera de rescatar el espíritu de aquellos encuentros, se hizo un cd que grabó a estos legendarios intérpretes. Después “el lote” se volvió más esporádico en sus reuniones pero siempre se reencontró por azar en algún local porteño o de manera completamente premeditada.

Hace dos años, uno de los integrantes de “La isla”, Luis Morales, ganó un Fondo del libro para publicar sus textos que reúnen sus vivencias y pensamientos en forma de cuecas. La ocasión la pintaban calva para reunir el mito y “La isla de la fantasía”, bajo la dirección del músico y musicólogo Bernardo Zamora, volvió a los estudios para registrar el disco que fue lanzado de manera oficial el domingo 17 de junio en la Sala Master, “A cueca limpia”, que reúne además boleros, valses, una “correntina” (ritmo a medio filo entre la guarania y el chamamé), foxtrots y todos esos ritmos que son parte del acervo bohemio.

En la Master estuvieron todos esos personajes que aparecen tan bien reseñados en el disco y que además son parte de otros grupos de la zona como “Los huasos ladinos”, “Los paleteados del puerto” y/o que fueron parte importante del movimiento criollo de mediados del siglo pasado y que compartieron honores con Pepe Fuentes, Humberto Campos y otras figuras de ese talle.
El concierto no fue sino un reflejo fiel de lo que muestra en el disco y que es el espíritu de la fiesta y del canto popular lejos de todo artificio y lleno de autenticidad. Seguro que más de algún músico podría haber encontrado que una guitarra entró tarde, que un acordeón le erró un par de notas o que algún cantante se atravesaba con la orquesta. Si así ocurrió, en todo caso, importó bastante poco, porque cuando se trata de una fiesta es otra la cosa que tiene que quedar y así lo sintió la gente que bailó de punta a cabo y aplaudió de pie. Mención aparte para las solistas, Lucy Briceño y Silvia Pizarro, “las reinas de la Isla de la fantasía” como las presentó Zamora, “y que juntas suman como 500 años” como aseguró una de las propias cantantes.

Mientras se desarrollaba el concierto, el percusionista Elías Zamora comentaba que “yo creo que no nos merecemos estos aplausos que nos da la gente. Merecemos muchos más”. El lo decía en tono de broma pero, sin duda, no dejaba de tener mucha razón. Gran momento el de esa tarde dominical, que hizo pasar todos los dolores de cabeza laborales y, sin duda, un nuevo poroto para Maruja Sánchez. El disco es un lujo, a todo esto. Creo que estará por Discomanía así que vayan por allá. Salutes.

abril 23, 2007

Lo que usted estaba esperando (porque lo estaba esperando, no?, verdad que sí?)

El Americanto de esta semana ya está en el aire, es cosa de ir a www.radioenmovimiento.cl y escucharlo en el radioblog del programa. También se puede oír desde la carpeta "Radio en movimiento", donde están los últimos programas de cada espacio que se han ido subiendo al sitio.
Este domingo la cosa es con música de Julio Zegers, Verónica Condomí, Roberto Parra, Myriam Quiñones, Quinchamalí, Benny Moré y Raúl Acevedo. Si se me pasa alguno me disculpan, salutes.

PS: el programa también se escucha cada domingo a las 9 de la mañana por Radio Nuevo Mundo, la verdadera radio. 930 AM en Santiago y su cadena a lo largo del país. www.radionuevomundo.cl en su señal online.

abril 18, 2007

Youtube se las manda

Bueno, todos sabemos lo bueno que es este asunto. Así que, simplemente, propongo solidaridad y que nos demos links de documentos que pueden valer la pena. Pongo cinco para empezar el diálogo.

Don Canario Luna interpreta "Brindis por Pierrot" de don Jaime Roos. Grandes ambos, puro Uruguay-


La murga Agarrate Catalina se pistolea de lo lindo a Hugo Chávez, pero con cariño. Espectáculo del Carnaval 2006


Chango Spasiuk, chamamecero, acordeonista, maestro, interpreta "Mi pueblo, mi casa, la soledad", del cd "Tarefero de mis pagos" (el link se lo peloteé a la Rosita Cornejo)


Ernesto Cavour, prodigio del charango boliviano y del continente.


Diómedes Díaz, de Colombia, puro vallenato


Esos por ahora, le seguimos más adelante. Y eso que faltan mis ídolos, Quilapayún, Zitarrosa, Peteco, etc. Pero bueno, material hay. Salutes!

abril 17, 2007

Americanto en la red otra vez

Qué tal, aviso que el programa que se transmite cada domingo por la radio Nuevo Mundo está disponible nuevamente en internet, como parte de un notable proyecto de la gente de Cultura en Movimiento. Se llama "Radio en movimiento" y reúne diversos espacios que buscan el desarrollo de la cultura popular. Por cierto, todos invitados para sumar sus propias propuestas. Van allá, le aprietan en el botoncito de Americanto y listeilor. También se echó a andar "El meollo cultural" continuidad del programa que hicimos con Silva hace un tiempito.
Bueno, la página es www.radioenmovimiento.cl
Salutes

abril 10, 2007

Tenemos agenda

Señores y señoras, se ha habilitado una agenda que no tengo mucha idea cómo se usa pero que de a poco se irá amononando. Espero que sirva para que sepan de las cosas que vienen en el corto plazo. Si quieren mandar informaciones pues sale facilito, mvilches@vtr.net.
Salutes!

abril 04, 2007

Richard Rojas


Me acaban de avisar hace pocos minutos que falleció Richard Rojas. No quisiera decir mucho porque tuve poco contacto con él y, en realidad, la entrevista que le hice el 2003 lo retrata de cuerpo entero. Ahí se le puede ver en plenitud. Así que transcribo tal cual y le reconozco su grandeza artística y humana.

“ Me quedo tranquilo porque no le he chupado la media a nadie ”


El músico, director y fundador del Trío Lonqui y creador de temas como “La Chilenera” y “Linda la minga” aprovecha el lanzamiento del cd “Recuento” del conjunto para repasar su trayectoria y analizar optimistamente la nueva escena musical chilena.

“Ah no, aquí me están cagando”, comentó entre risas Richard Rojas cuando vio la carátula del CD “Recuento” del Trío Lonqui que saldrá al mercado a fines de abril. El disco, recopilación de grabaciones que hiciera el conjunto entre 1974 y 1986, aparecerá bajo la etiqueta del sello Leutún y contiene sólo temas suyos. Por ese motivo, le solicitó al encargado del diseño que su nombre apareciera del mismo porte que el del trío. “La Ester (González, pareja de Rojas y también integrante del Lonqui) me dijo ‘putas que soy gil, adonde salís tú?’, así que recién ahora me puse pintamonos”, comenta.
El comentario de Rojas viene de que pese a que la gran parte de su carrera ha ido de la mano casi del anonimato o lejos de lo que suele llamarse fama, varias de sus canciones han alcanzado trascendencia y algunas han pasado de boca en boca a interpretarse en otros idiomas. Y muchos son los que han cantado alguna de sus creaciones ignorando el nombre del autor, como es el caso de “Linda la minga”, que grabara Santiago del Nuevo Extremo y con la que participara en el Festival de Viña de 1981. Otro tanto ocurre con la histórica “Refalosa del pan” (“de la tierra nace el trigo, y del trigo nace el pan, y del pan nace el derecho, el derecho a comer pan”), tema de la década del ‘60 pero que fue cantado por innumerables grupos en las calles para la época de la dictadura y que tiene hasta una versión en noruego. De su autoría es también “La Chilenera”, el tema que empató con la “Plegaria a un Labrador” el primer lugar del primer festival de la Nueva Canción Chilena. Otra muestra de su sigilosa popularidad es la de la “Canción de Paz”, también de los ‘60, que la cantan todos los domingos en la Catedral de Lourdes y que también se ha traducido al italiano y ha sido escuchada nada menos que en Roma. Sin embargo, más curioso fue lo que le ocurrió cuando fue a un recordado recital de Amparo Ochoa en el Estadio Santa Laura. “Partí entusiasmado a escucharla y resulta que apenas parte el recital se manda una canción mía, el Angelito Social, que yo hice hace años para una obra de teatro“.
Gran parte de estas canciones serán parte del CD “Recuento”, aunque el compacto estará centrado, básicamente, en canciones “agitadóricas” como él las llama, surgidas en los momentos de resistencia, cuando decidió quedarse en Chile luego del Golpe Militar. “Hay gente que me ha dicho que mis canciones son panfletos y no tengo problemas en reconocerlo. Son temas que se dieron así en el momento, la situación política e histórica te lleva a hacer eso. No era por ocurrencia, en el momento lo sentimos así”, explica Richard Rojas, aunque se apura en explicar que “eso no significa desmerecer la creación. Un autor teatral decía que el panfleto bien hecho podía ser una obra de arte, aunque cumple una función específica. Yo lo hice así porque no tenía armas, mi forma de hacer un aporte fue decir lo que no podían decir los demás, como decía la iglesia, ser la voz de los que no tienen voz”.

UNA ABREVIATURA

El trío Lonqui le debe su nombre a una abreviación del conjunto Lonquimay, que nació en 1960 y estaba dedicado a recopilar e interpretar la música folklórica. “En esa época existía solamente el Cuncumén, el Millaray y nosotros”, comenta. Alcanzaron a editar un LP con el sello ODEON llamado “Cantos de Esperanza” que incluía sólo temas de Rojas, y que tenían la intención de cambiar los contenidos de la habitual temática costumbrista o romántica manteniendo la raigambre folklórica. Tuvieron una prolongada gira por los países socialistas y algunas giras improvisadas en las que viajaban a dedo, pero paulatinamente los integrantes comenzaron a dedicarse a sus trabajos particulares y fueron dejando la música.
“Al final quedé yo solo”, señala. Entonces, luego de contactar al violinista Rubén Cortez formó junto a Ester González el Trío Lonqui, que tuvo su incentivo para surgir en el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena, que ganaron a medias con Víctor Jara. Desde este certamen se notó una efervescencia por la Nueva Canción que daría muchos frutos. Según sus palabras, “teníamos una intensa actividad, ya se había roto el esquema musical radial y estas nuevas canciones tenían espacios muy importantes y había donde moverse. Existían peñas en muchas partes, había gran interés entre la gente, y hasta los sellos grandes se interesaban en publicarnos a todos. Con este éxito, se potencia el trabajo de los solistas y toman vuelo los grupos como el Inti Illimani y el Quilapayún”. “Nosotros éramos parte del Chile Ríe y Canta, y enero y febrero se dedicaba a las giras, un equipo iba al sur y el otro al norte. Recorríamos ciudades chicas y grandes, el público llenaba a los estadios, sentíamos que había mucho que hacer”, agrega.
Con el golpe se desplomó todo esoPara ejemplificarlo te puedo contar que nos atrevimos a ir a hablar con Federico Willoughby, con el Benjamín Mackenna (encargados de comunicación y "cultura" de la dictadura e Pinochet, respectivamente), las patitas (se ríe), para reabrir la Chile Ríe y Canta, pero nos hicieron una tapa más o menos, nos dijeron que mejor que nos quedáramos en la casa.
¿No pensó en partir al exilio?Creo que me habría muerto afuera, me acuerdo de una talla que les hicimos a los del Lonquimay. Ya veníamos de vuelta después de una gira eterna. A principios de septiembre había que tomar vuelo de vuelta y el partido nos ofrece una gira por la Costa Azul que significaba quedarse un mes en Francia. Mientras nos acercábamos con el flaco Neri a la oficina nos pusimos a pensar: “va a ser todo un mes, hasta cuando nos vamos a quedar hueveando por acá”, además se acercaba el 18 de septiembre, así que volvimos donde el grupo y cuando nos preguntaron cómo nos fue les dijimos “mal po’h, estaba cerrado”, recién cuando estábamos arriba del barco les dijimos la verdad. Yo estaba hinchado de subir y bajar maletas, me gusta jugar a la visita ir pero volver pronto, no sirvo para andar de viajero. No me quise ir, además, me preguntaba qué era lo tan grave que había hecho, no me cabía en la cabeza que fuera tan grave. Además, para mí era una tarea bonita estar acá, avivando la cueca.
Esa era una reflexión bastante riesgosa, por no decir insensataFue un riesgo, porque el Angel (Parra) se tuvo que ir de Chile luego de que lo llevaron a un campo de concentración. Yo de suerte pude seguir trabajando como profesor, aunque me echaron del Darío Salas, me hicieron una acusación de que estaba metiendo la política en el conjunto folklórico y cuando me estaban haciendo el oficio me salí.
¿Y era verdad?¿Qué cosa?
¿Que estaba haciendo política?No pos (se ríe con ganas). Entonces me cambié al Amunátegui, donde había un compadre DC que quedó a cargo y me dio media jornada. Pasé ahí toda la dictadura. En el intertanto, al paso del tiempo, se empezaron a hacer actos en las parroquias, en los salones, en la misma iglesia. Muchas veces canté hasta en el altar, con los santos tapados, con el compadre Jecho (Jesús, hijo de Dios) cubierto y dale. Nunca estuve tan metido en la iglesia como en esa época. Soy respetuoso de ella pero no muy partícipe, cuando me preguntan digo que tengo mi principio filosófico al respecto, digo que soy católico, apostólico, romano y marxista.
¿Cuándo comenzaron a retomar el canto en público?Bueno, lo primero que lográbamos hacer era armar unas “minipeñas” en las casas de amigos, nos juntábamos para saber de los demás compañeros y en las noches cantábamos hasta tarde pero muy bajito. En 1974 quedé en el Festival de Olmué con una cueca pero yo no podía aparecer, así que llevé a Raúl Gardy, un viejo cantor, pero después se eliminaron los festivales folklóricos. Comenzaron los actos solidarios en las iglesias, comedores populares, tertulias y ahí íbamos cantando. Como mucha otra gente de esa época, tratábamos de dejar algo a la memoria de lo que pasaba en Chile. Muchos años después apareció Nano Acevedo con la peña Javiera, que fue uno de los primeros espacios abiertos, aunque había que cantar suavecito. Sin embargo, creo que la primera peña a la que fui a cantar fue a una que tenía la Carmen Pavín por Independencia, era un restaurante. Pero ya pudimos cantar en propiedad cuando volvió René Largo Farías. El era fundamental, porque lograba aglutinar a toda la gente y porque hay que tener un espíritu del negocio, de saber manejar la cosa. Uno como artista sabe manejarse, pero no armar grupos artísticos ni eventos. El Nano cumplió su época y hay que reconocérselo, pero cuando René logra volver y echa a andar la Chile Ríe y Canta pudimos agrupar al resto que se quedó acá y logramos volver a funcionar. Por esa época ya estaban el Ortiga, el Aquelarre, Chamal, y otros. Yo cantaba con mi compañera y lo hacíamos como el dúo Lonqui. Y en 1981 se abre de nuevo la parte folklórica en el Festival de Viña, yo mandé varias canciones y me puse el “seudónimo” de Ricardo Rojas (N. De la E: en los créditos de la historia del Festival de Viña, aún aparece con ese nombre. Ver www.vinadelmarchile.cl/festival). Mucha gente cree que Richard es como un nombre artístico, pero en realidad mis nombres son Richard Albert, pa’ lesear a veces digo que me llamo Richard Albert Red Towers. Quedé con “Linda la minga” y me llamó Ricardo García, que había hecho el sello Alerce y me propone recibir su apoyo a cambio de que le pase la canción al grupo de cabros que era Santiago del Nuevo Extremo. Yo dije al tiro que sí, no tenía apoyo de nada, así que fuimos con ellos a Viña. A los cabros les tuve que cantar y bailar las cosas chilotas, porque no tenían idea de la canción folklórica, pa que le dieran el carácter. Ellos tenían una marca que no iba a quitársela, pero quería que le pusieran lo otro, así que les enseñé harto y nos fue bien.
¿Logró pasar desapercibido con el ‘seudónimo’?Nada, se dieron cuenta altiro que era yo. Allá me echaban tallas, Vodanovic me decía “nos queríai hacer huevones con el nombre” otros me decían “así que viniste con chapa” pero yo me hacía el leso. Al final salimos segundos. En el momento de la premiación la Margot Loyola, que estaba de jurado, me comentó que salí segundo porque no quisieron que en el primer festival folklórico que se hacía después de no sé cuanto (ocho años) lo ganara “un comunista”.
De todos modos, la canción sobrepasó largamente el festivalClaro, si cuando canal 13 hizo la selección de las 10 mejores canciones de la historia del Festival eligieron la mía y no “Ay Fernanda” que fue la que ganó ese año. “Linda la minga” se hizo popular, la cantan en todos lados, los grupos folklóricos, la pasan en las radios, en Chiloé es como un himno. Al año subsiguiente quedamos con el Trauco y fuimos con todas las de la ley con los Santiago y salimos terceros.
Ya a mediados de los ’80 aparecieron más lugares para seguir cantandoClaro, había harta actividad y cuando volvió René le dio por armar giras. Anduvimos cuatro meses por catorce ciudades de Canadá, a cantarle a la gente del exilio. Ibamos con Hugo Lagos (el arpista ya fallecido), Rebeca Godoy y otros. Después fuimos a Australia y Noruega, sacábamos cassettes y los vendíamos allá, de ahí salieron las grabaciones que aparecerán en el "Recuento".
¿Con la democracia fue muy brusco el cambio?Quedamos en cero. Fue fuerte porque hicimos la pega en cuanto al espíritu, al apoyo a la gente durante muchos años. Actuábamos viernes sábado y domingo y apenas se acabó la dictadura quedamos cero, cero. Cerraron todos los lugares, yo creo que para “ellos” éramos un peligro. Yo creo que la gente que toma la guitarra debe tener un espíritu y una conciencia abierta a los problemas, darse cuenta de que no es el artista que estamos acostumbrados, sino el comprometido y a eso le tienen temor. Al final casi no había donde tocar y yo me mantuve en ritmo participando en festivales, que es algo que me mantiene vivo y con lo que puedo hacer participar a otra gente.
Hay muchas críticas hacia la gente que participa en festivales porque suelen cumplir a un estereotipo y casi componen pensando en la competencia más que por un interés artístico. ¿Usted que opina?Que los mismos autores se autoregulan. Yo no. No hago nada pensando en un premio, si tengo que cantarle al amor, se hace y otras veces será a los pájaros y así. Desde mis comienzos siempre tuve un respeto por lo típicamente folklórico porque nosotros aprendimos a cantar y a bailar, ya que el Lonquimay era un grupo folklórico de investigación y ejecución, entonces yo aprendí el pato del silabario primero, no me tiré así no más.
¿Qué contacto tuvieron con los músicos que volvieron del exilio?Muy poco, porque llegaron todos renovados, apenas nos daban el saludo y nada más. Ni los Inti Illimani ni los Quilapayún ni los Parra y menos Manns tuvieron algún interés de verse con nosotros. A los Inti, por ejemplo, los invitamos a que fueran a hacer una charla a la Peña sobre su experiencia en el exilio y mandaron a duras penas a un cabro nuevo que no lo conocía nadie. ¿Tu creís que iba a ir el “Loro” Salinas? Y eso que la Ester le enseñó a tocar el cuatro porque él ni siquiera tenía uno. Los únicos que fueron una excepción fueron los Illapu, pero con ellos era distinto porque se quedaron un tiempo después del golpe y nos veíamos siempre, porque ellos actuaban en los restaurantes de San Diego y nosotros en los de San Ignacio, así que nos encontrábamos en la Alameda para tomar micro.

SIN DESCANSO

Pese a las complicaciones para actuar y al paso de los años (va para los 68), Richard Rojas se mantiene componiendo. Además de la edición de “El Recuento”, hace pocos meses publicó “El bergantín de ensueño”, trabajo infantil que inicialmente iba a publicarse en 1973 y ahora salió gracias al apoyo del Fondart. En este CD, el Trío Lonqui lo completa Sergio Sepúlveda, quien reemplazó a Cortez cuando el conjunto se rearmó en los ’80. Sobre este disco, Rojas explica que “durante 10 años me estuve postulando al Fondart hasta que el año pasado le pegué el palo al gato, eso demuestra que hay que ser perseverante, esto no es de que a uno se le alumbra la ampolleta y listo. Todo cuesta, me he demorado años en conseguir las cosas, de una patada no salen". "He ido a los sellos y no se interesan pero después las cosas se dan solas, no he tenido que hacer antesalas y después ellos se perdieron la oportunidad, como es el caso de Alerce. No recuerdo cuántas veces hablé con la Viviana y sólo se interesó cuando quedé en Viña con la Rebeca Godoy. Se comunicó para pedirme la canción y que la cantara el Sol y Lluvia, pero yo estaba comprometido con la Rebeca, hubiera sido mala leche quitársela. Pero eso demuestra que son pintamonos, si uno les propone mandar una canción no pescan y tienen hasta estudio, lo que podría abaratar costos, pero a ellos les gustan las cosas hechitas”."Pero yo me quedo tranquilo, porque no le he chupado la media a nadie y hemos sobrevivido con mi compañera. Lo he pasado bien, lo he pasado mal, como todos, pero no me puedo quejar, ¡cómo me voy a quejar si con la guitarra pude recorrer el mundo!. Hice cosas increíbles como una vez que viajamos a dedo por América y nos pasó de todo: disfrutamos, la sufrimos, comimos bien y nos cagamos de hambre. En Montevideo estuvimos durmiendo en terminales de buses y plazas y después estuvimos quince días guatita al sol en Punta del Este. Todo eso se lo debo a esta profesión".
En todos estos años de recorrido junto a la música, ¿le queda algún proyecto pendiente?Tengo la idea de sacar algo como la “Lira popular”, que era una hojita que salía de repente que comentaba lo que estaba pasando en la semana y se pegaba en las murallas. Me gustaría hacer algo así con las canciones, grabarlas rápido y repartirlas en radios populares o donde fuese. Creo que es un buen proyecto y que puede involucrar a muchos más artistas como los payadores. Obviamente que no sería con el afán de hacer plata sino por hacer un aporte. Estoy viendo como puedo hacerlo, pero no hallo a quien recurrir. De todas formas, con los medios que hay ahora no es tan complicado, porque cualquiera hace un estudio en un cuartucho con dos micrófonos y listo.


ALGO HUELE MAL EN CHILE

Aunque el último disco del Trío Lonqui sea una recopilación, Richard Rojas no ha dejado de crear nuevas composiciones. A partir de los ritmos folclóricos que aprendió desde su período en el Lonquimay, ha creado nuevas letras que se refieren al devenir del Chile contemporáneo. Así nacieron canciones como “A los ‘90” (en alusión al Partido Comunista), una cueca para la CUT, la “Canción del loco vitalicio” y “Algo huele mal en Chile”, canción creada a partir de una frase que salió en la revista El Siglo y habla de los últimos acontecimientos políticos y otros más permanentes. Una parte de su texto dice “Algo huele mal en Chile / todos saben lo que pasa/ dinero y negocios corren / como Pedro por su casa. El ciego no quiere ver / al pueblo se le ha engañado/ coimas, robos, las vacunas / y la leche en mal estado”.Para armar los temas, Rojas se apoya en los conocimientos de su pareja, Ester González, “ella tiene estudios de música, sabe harto piano, así que me pule cosas. Me escucha lo que hago y me dice ‘sabis Negro, esto se parece a tal cosa’, más lo que me huevea (se ríe) y yo soy de la calle, puro instinto, apenas distingo una negra de una blanca (se ríe más fuerte)”. Sobre el momento de la música chilena, el autor de “Linda la minga” ve con optimismo la nueva generación de músicos que está saliendo en el país. “He visto harto grupo nuevo y son muy buenos, el otro día me encontré con los cabros de los Huaika en una radio y uno de ellos me pasó un disco. Me pareció muy interesante. He visto tocando a cabros que fueron alumnos míos del Amunátegui y en el Sindicato de Folkloristas también he visto gente joven, con el bichito de la cosa nueva”.
¿Qué es lo que más le llama la atención de los músicos nuevos?Es que están mucho más preparados. Tienen formación académica, hay instrumentistas buenísimos, la mayoría lee música y nosotros con suerte leíamos “El Peneca” (revista de comics de años muy pretéritos). Creo que con sus conocimientos y su talento, ellos van a abrir senderos, es un movimiento interesante que va a surgir, llegará un momento como desde el 65 al 73 en que este tipo de música va a tener un público grande y romperemos el cerco de los medios. Los movimientos son cíclicos y hay que tener paciencia, y cuando nos toque estoy seguro de que en ese momento tendremos gente buenísima”.
Y este movimiento que usted avizora, ¿cree que tendrá una continuidad temática con la Nueva Canción con respecto a su sensibilidad social?Claro, porque lo social no se ha solucionado, así que nacerán canciones con temas puntuales pero con una riqueza musical y de ejecución inmensa. Ahora los cabros se interesan por el estudio de las métricas, leen más poesía y han ganado en lenguaje. Además, tienen a la Nueva Canción que es como un faro, tiene la importancia de romper los moldes de su época en lo musical y temático, aunque no hay que olvidar que las canciones de contenido social vienen desde el siglo XIX. .
Pero lo social va a tener que volver porque cómo no va a ser contradictorio que haya jubilado después de 43 años de servicio y no me hayan alcanzado a dar dos millones quinientos mil pesos por indemnización, mientras los otros carajos como el papá del Alvaro García (N. de la E: Que en paz descanse) se hayan llevado millones y millones por trabajar menos de cinco años. Con esas grandes diferencias como quieren que uno no tome trinchera, que sea un tipo pasivo que se entregue así no más. La injusticia te hace tomar posición ante la vida y eso no es nada nuevo. Son siglos de injusticias y siempre habrá voces que se tendrán que levantar.

abril 02, 2007

Algunas razones por las que a veces creo que el Fondart es una hueá con patas (o "Lo esencial es invisible a los formularios")

Bueh, la idea era escribir antes de que terminara el plazo para mandar los proyectos. Pero lo hago ahora mientras se esperan los resultados. Obviamente, tengo más que claro que la idea es valiosa y que bueno que el gobierno apoye la cultura y blá blá, pero igual hay cosas que creo que no corresponden. Digo algunas.

a) Criterios de papelería: para poder acceder a los fondos del gobierno hay que pasar un exigente filtro leguleyo. Así, si falta cierto papel, un documento de algo o el importante timbre de don Sutano todo el trabajo se puede ir por el caño. Será muy justo que participen sólo los que cumplen las reglas y la lesera, pero yo no dejo de pensar que se trata de proyectos artísticos, y que se pueda quedar fuera por papeles algo que pueda ser valioso, un suceso, algo tremendo, o simplemente que un bonito proyecto hecho por alguien que desconoce el manejo que se requiere para estas cosas se puede quedar afuera. Qué pena.

b) Plan de difusión: cada artista que quiera hacer un disco tiene que contarle a la gente de Fondart cómo va a conseguir que se trate de un trabajo de "alto impacto", que se suele evaluar de manera considerable en los proyectos. Esto quiere decir que tienen que demostrar cómo se van a interesar por sus discos medios de comunicación que son indiferentes en general a estos trabajos. Para eso, nada como conseguir cartas de programas y medios que digan que sí van a difundir las obras lo que, dicho sea de paso, es la ignorancia más grande sobre el funcionamiento del periodismo. Si yo he firmado una carta diciendo que difundiré algo, ¿alguien me lo va a comprobar? o peor, ¿me pasarán una multa si no lo hago?. En fin, pero con esas cartas se supone que se ganan puntos. Y por cierto, sus buenos puntos se lleva el que conoce de esas cosas. Insisto en lo mencionado arriba, cuántos proyectos se pueden quedar abajo por razones anexas a las artísticas.

c) Cartas de respaldo: otra parte muy importante de los Fondart son las "cartas de respaldo" en las que alguna eminencia o no tanto dice lo importante que es el proyecto para el desarrollo de la cultura chilena. Qué se consigue con eso, bueno, la perpetuación del peor pecado que se le atribuye al fondart, que siempre lo ganan los mismos, que es una camarilla. ¿Qué se pretende con cartas de ese tipo? lo mismo, saber "de dónde viene" tal o cual artista, inducir, mostrar "las influencias", porque no cualquiera va a firmar una carta para un artista que no conoce, ni nadie tiene el tiempo para escucharlos a todos. Un alumno de un taller de música de una comuna cualquiera tendrá las mismas cartas de respaldo que un estudiante de música de un conservatorio bien constituido? o peor, que un profesor de música? o un amigo de? o pariente de?. En los puntos b) y c) se establece una elitización perversa que flaco favor le hace a un fondo público.

d) Jurados fantasma: nadie sabe quienes son los jurados de Fondart. Claro, nadie salvo los amigos y conocidos de los jurados. El punto parece sensato, sin embargo, se vuelve contradictorio cuando uno recibe los informes de vuelta y no sabe con qué criterios se evalúan determinados asuntos, como el "interés" de un proyecto o lo bien hecha que está la fundamentación. No faltan los que se toman la licencia de decir que determinada obra era "muy básica" o que tenía una interpretación de "baja factura técnica". Quién lo dice, por qué lo hace, en fin, misterios de la naturaleza.
e) Criterios estrechos: los formatos de música popular, docta y folklórica claramente ya no sirven para hacer divisiones en las actuales propuestas de la música chilena. Mejor sería ponerlos todos juntos y tener jurados múltiples, porque varios no saben dónde competir o resulta ilógico que compitan en un mismo estilo compositores y concertistas en guitarra especializados en la raíz folklórica con un grupo laboral de proyección folklórica, con funciones y estilos muy distintos, o que un rapero tenga que evaluar a un baladista o viceversa.


La intención de todo lo mencionado anteriormente, me parece, es conseguir que los artistas se vuelvan gestores de su propia obra lo que, de por sí, no tiene que ser necesariamente malo o, en otro caso, incorporar al eslabón productivo del arte el rol del "productor", que también puede tener su brillo. Sin embargo, creo que en todo este embrollo se pierde lo esencial, la obra en sí. Digo yo, si a un jurado le toca escuchar una maqueta y "queda pa dentro" pero el trabajo tiene los objetivos poco claros o redundantes, ¿tiene que dejarlo fuera? ¿lo mismo si faltan un par de cartas de respaldo?. Lo esencial, creo yo, es invisible a los formularios. En ese sentido, encuentro mucho más saludable un proceso como el del Sello Azul, donde el candidato entrega el disco, lo escucha un jurado y deja a los que le gustaron. Además, el sello asume la producción, gestión, lanzamiento, difusión y el artista se dedica a hacer lo suyo. Bien elegidos los ganadores de raíz folklórica a todo esto: Las torcazas, Daniel Muñoz y Manuel Sánchez, nada que decir, al contrario, sólo felicitar.


En fin, a qué voy con todo esto, a que el Estado tiene plata, mucha plata. Y, mejor aún, hay claramente intenciones de gastar una parte en cultura, tal como se ve en la Biblioteca de Santiago, el Centro Cultural La Moneda o en los mismos fondos que tienen montos apreciables. Sin embargo, parece que no se ha encontrado el método para enriquecer la propuesta artística dentro de la sociedad o que estas lleguen a la mayor cantidad de público posible.
Mientras tanto, mientras las autoridades eluden la responsabilidad de romper la hegemonía mercantil del mundo cultural, se reparte la plata para discos que quedan en bodegas o giras que nadie sabe que se hacen. Y, con la pila de condiciones que ponen en sus papeleos, se elitiza en los que conocen el "know how" y se alternan entre ser jurados y beneficiarios. Y qué pasa, lo de siempre, se arman los ghettos de cultura, los "exóticos" que tocan cosas raras y que satisfacen a un mercado compuesto mayoritariamente por músicos. ¿Cómo se revierte eso?. Puf, tarea pa' la casa.

febrero 04, 2007

Desvaríos porteños


El festival de la cueca y tonada de Valparaíso, dicen los que lo han visitado más de una vez, está de pantalones largos. Con un escenario bastante respetable, un sonido bien potente, una orquesta comandada por Víctor Hugo Campusano, del grupo Altamar, más un muy buen marco de público que ha repletado la Caleta El Membrillo, la cosa parece que va para arriba.

Además de la competencia, que es seguida con interés por los espectadores, el show se reparte entre el folklore y la música popular de una manera más equitativa que en Olmué. El viernes, por ejemplo, estuvieron Villa San Bernardo y Cuncumén junto a Los Blue Splendor (grupo porteño de la Nueva Ola) y el legendario bolerista Luis Alberto Martínez. La gente, eso sí, es igualmente de flexible que en el Patagual y escucha con toda atención los cuadros folklóricos y baila desatadamente con el twist.

En la segunda noche me encontré con dos sorpresas. La primera es el grupo Alborada, cinco huasos dedicados a las cuecas de corte más campesino y a la tonada en vertientes más melódico/románticas como otras más tradicionales. De pasada, además, algunos temas románticos como "Matilde" (Soneto 93, Neruda y César Isella) y "Cuando rompa el alba" (Willy Bascuñán). Por más que hay gente que encuentra que esos grupos son anacrónicos o que están "pegados", el hecho es que suenan impecable, que la gente aplaude con ganas y que entre ellos, Los mensajeros y Mi sol (los grupos de Ruperto Fonfach) y Los surcadores del viento aún se pueden esperar cosas interesantes del mundo de la tonada. Mejor sería, por cierto, al igual que Los Palmeros, si dejaran esa obsesión por participar en todos los festivales que se asoman y se dedicaran a hacer más conciertos y desarrollar espectáculos y promover sus discos con más ahinco, pero ese es asunto de ellos. Al menos me contaban algunos integrantes del festival que los Alborada son muy famosos en el sur y que, justamente, estás dedicados a grabar que a competir.

La segunda sorpresa fueron Los Cuatro Cuartos. La pregunta lógica cuando aparecen los cinco señores con humita, ninguno de la primera formación por cierto y sólo dos con una cantidad de años apreciable en el grupo, es para qué mantener un elenco que canta los temas de hace cuarenta años con un sonido que parece obsoleto y que más que nostalgia entrega poco y nada. Así lo he creído casi siempre y claro, sabía que estaban sacando discos pero, de lo que había escuchado, no me habían causado mayor interés.

Bueno, el sábado cantaron, las mismas cosas de siempre, las mismas que puede encontrar en cualquier antología de los Cuartos. Juan Payé, Doña Javiera Carrera, Dos corazones, Adiós Santiago Querido, cosas del Séptimo de Línea, todas, todas. Y qué pasa, pasa que la gente aplaude como loca, y que el grupo suena realmente bien. Uno mira pa otro lado y cree que escucha el disco en realidad. Es un verdadero gusto oírlos, aunque sea como remembranza o curiosidad para los que no conocieron el neofolklore. Quizás alguna vez me arrepienta de esto, pero creo que sí, que vale la pena que se mantengan los Cuatro Cuartos, aunque no haya fundadores, aunque sean una copia de Los Huanca Huá, aunque sean sobrecargados en sus juegos vocales, aunque sean símbolo del folklore de la época de Pinochet, aunque quizás no sean sino una foto histórica de la música chilena. Total, si la foto está bien tomada vale la pena, sirve como documento y sirve en sí misma, por el placer estético que entrega. Me la ganaron los señores, mis respetos.

enero 21, 2007

Aquí Olmué, lo que se vivió el sábado

La gente de Olmué está obligada a escuchar el festival dos veces. Además de la jornada en sí, tienen que comerse la prueba de sonido que dura todo el día y bueno, le da un poco de ambiente al lugar. Ayer, a las tres de la tarde por ejemplo, se supo que Ruperto era la “sorpresa del humor”. Claro, el tipo llegó con el equipo de Los Mazzini y se encontró de frente con un reportero de la Cooperativa. Durante esas pruebas, por ejemplo, se puede ver a Leo Caprile practicando pasos coreográficos junto a una bailarina nada menos que al ritmo de una tonada. Ante el estupor de algunos músicos y otra gente que andaba por el Patagual, se corta la música. Pero más grande es la sorpresa cuando, en la noche, aparece el ballet Maucó bailando exactamente el mismo tema, un antiguo ganador del Festival y, además, doblando. Seguramente lo presentan como “una fantasía” como le llaman a bailar cualquier cosa. Y sobre el “playback” un integrante del Bafona comenta que es lo usual, que nunca los dejan tocar en vivo porque son muchos músicos y no les dan tiempo de prueba de sonido.

Otra cosa interesante de Olmué es que, paulatinamente, la ciudad empieza a cobrar vida artística más allá del Festival durante esos días. Se anunció una peña en una hostería y, tipo nueve de la noche, se podía a ver a un grupo de pascuenses que tenían a un numeroso y atento público que los rodeaba en la plaza. Ojalá la cosa siga creciendo y el lugar se vuelva un centro cultural amplio y permanente por si el festival empieza a “guatear”, como más de una vez ha ocurrido.

Los Nocheros hicieron algo que hace algunos años parecía verdaderamente imposible: presentar un espectáculo sin una sola zamba y sin una sola chacarera. Salvo algunas cosas con ciertas reminiscencias andinas, el resto fue el repertorio romántico que les abrió las puertas en Chile. Rubén Ehizaguirre, el tenor solista del grupo, comentó amablemente y semi resignado que lo hicieron por “sugerencia” de los organizadores, porque tenían pensado cantar “Jamás”, “Angélica”, “La yapa”, “La chacarera del rancho” y otras pero que optaron por hacer caso, “aunque nadie nos obligó, quisiera recalcarlo”, comentó. En fin, los encargados de un festival folklórico le piden a un artista que no haga folklore. Suena raro, no?.

Lo de Daniel Muñoz se esperaba. Aunque la cosa partió medio ponderada, en la medida que la gente se puso a bailar en las tribunas y corrieron las tallas, el público se encendió y terminó en grande, recordando que este asunto es una fiesta de folklore y que, cuando suena en buenas condiciones con un grupo de oficio, la respuesta del público es óptima. Ojalá que la producción se anime a tener más artistas del rubro e independiente de que sean actores y figuras mediáticas o no. Nadie va a descubrir ahora el verdadero vínculo de Muñoz con la cueca, son muchos años que anda metido en el lote y su aporte ha sido grande para abrir puertas. Muy merecido el éxito y esperemos que el próximo año sean más.

Ayer la competencia subió bastante, “la mayoría de los temas clasificados saldrá de hoy” decía Ruperto Fonfach y le apuntó justo. Tres del sábado y dos del viernes. De los eliminados, llamó la atención la presencia de la cueca “Cuando termina la noche” de Sergio Veas y Los Palmeros, finalistas eternos de cuanto festival ha habido en el país. Los músicos de la orquesta y otros competidores llegaban y prácticamente les daban condolencias con sentidos abrazos. Todos los marginados se lo tomaban con hidalguía pero las caras eran largas igual. “Uno está acostumbrado pero la gente cercana no, tu familia, tus amigos siempre creen que vas a ganar y quedan muy achacados”, decía Veas, quien ya piensa en el festival de la cueca y la tonada que se hará en Valparaíso en dos semanas más. Quién sabe si habrá más despachos desde allá. Todo sea por el sacrificio informativo.

enero 20, 2007

Olmué y sus encrucijadas


El 38 festival de Olmué parece que será un nuevo poroto para el canal, la municipalidad y la productora. Está todo lleno (tan lleno que no hay donde alojar, la solidaridad folklórica me ha salvado de dormir en la plaza, gracias Palmeros!),el rating arriba, en fin, éxito.

También es lógico que para que el éxito sea tan grande, la parrilla debe mutar un poco y que el folklore deba meter codazos para salir entre la ranchera, la cumbia, el pop y el rock. Y es lógico que la competencia salga menos y bueno, tanta lógica da a entender que es lógico que el folklore, por mandatos mercantiles, tiene que ir a la cola. Pero tb es lógico que la cueca brava tenga espacio y que, en resumen, incluso lidiando con las lógicas más marquetineras, hay lugares que pelear y que, incluso, se pueden ganar. Igual es interesante ver que la competencia es respetada acá, cuando termina y hay intermedios la gente saluda a los que cantan, les desean suerte, les dicen si les gusta el tema, en fin, parecen metidos en la cosa. El año pasado Sergio Veas (ganador con el vals “Por los canales”) debe haberse sacado no sé cuantas fotos y bueno, son señales de que la cosa prende e interesa en el Patagual. Ayer, de hecho, la gente no se movió, aplaudió harto y el rating fue prácticamente el mismo que el de Sin Bandera, buenas señales.

En todo caso, sin que nadie se enoje, creo que la competencia es un poco menos que la del año pasado. Es interesante que haya géneros como la tonada canción y que aparezcan nuevos autores, pero igual hay cosas que parecen oídas mil veces y las que no, andan a medio filo por la balada y, más allá de eso, tampoco han logrado prender entre la gente ni parecen parte de una nueva propuesta. Pero bueno, quedan cinco temas y a lo mejor el asunto repunta y a fin de cuentas es mi opinión nomás.

Lo que sí suena muy raro, a mi juicio, es la constitución del jurado y, más que nada, la designación de la presidencia. Sé que es casi un título decorativo, pero no por eso se puede dejar pasar. Más allá de los galones que luce Cecilia Echenique en la música popular y del éxito de su disco de música chilena, es como faltar el respeto a la memoria que aparezca como presidenta teniendo al lado al Temucano, emblema del folklore chileno y Guillermo Riffo, baluarte de la renovación de la tradición desde la academia. El que la designó se cayó feo y la que lo aceptó creo que también. Pero bueno, ya se hizo y habrá que seguir paseando porque acá la cosa está re entretenida. Ahora hace la prueba de sonido Hechizo, mi madre. En fin, le seguimos.