diciembre 11, 2006

El guardián de tesoros

El guatón Ferrero, dueño de la librería Cronopios (Lastarria 55 por una escala pa abajo) sabía que se iba pronto. El cáncer se lo pillaron a la cola y el asunto no tenía vuelta. El, ya vencido por la vida en muchos de sus aspectos, ya en el final no a animó a decir mucho más que "lo único que espero es morirme después que Pinochet. Ese viejo culiao no me la va a ganar". Se cayó feo el guatón, perdió leeeeeeeeeeejos. El murió en agosto del 99, este otro ayer.

Y más que ninguna otra cosa, ya que ni con su muerte se logró sacar una sonrisa el canalla vitalicio, al menos aprovecho la ocasión de recordar esta particular "competencia" para rendir los honores al guatón, Juan Carlos Ferrero, ejemplar amigo y difusor de la cultura escondida y silenciada, coordinador general de un punto de reunión de una fauna irrepetible y bien fallada del coco de la cual me enorgullezco de haber pertenecido. Qué privilegio haber matado tardes y noches allá, hablando de nada, comparando versiones de vinilos, compartiendo y conociendo joyas. En fin.

Salutes Guatón, como siempre. Te ganaron por siete años pero da lo mismo. Nadie salió a celebrar tu muerte, al contrario, a los pocos que estuvimos se nos partió el alma ver cómo sacaban el cajón a duras penas por las estrechas escalas de Lastarria, nos dolió mäs que nunca escuchar "Manifiesto" en una radio a pilas en el cementerio y botamos lágrimas cuando el Nano Fernández gritaba "Chao guatón" mientras bajaba el ataúd. Los que te conocimos te seguimos dando las gracias por el cariño, la generosidad y por, de alguna manera, haber cambiado nuestras vidas. Mi recuerdo para el "guardián de tesoros", como le puso el Pepe Osorio en el libro sobre Ricardo García. La pura verdad nomás. Qué quería decir con todo esto, que definitivamente sí hay muertos malos y algunos más buenos que la cresta a los que seguimos llorando después de tanto tiempo.

2 comentarios:

c.fernandois dijo...

Me adhiero atrasado(marzo de 2012)a este homenaje a Juan Carlos Ferrero, amigo, compañero en la 9° Comuna San Lázaro, por allá en los años 70/72,y reencontrarnos en la librería Cronopios en Lastarria, donde llegué a trabajar en el sector (no en el edificio del Gam, aclaremos). Juan Carlos, gran coleccionistas de discos 33 1/3 RPM, con una cantidad de música, compartíamos nuestra afición. Gran amigo, cariñoso, con tantos valores, que hoy es dificil encontrar, afortunadamente dentro de los cultores y quienes apoyan al folclore estan intactos estos valores. Me apropio del grito que aparece en este artículo, para despedir a este gran amigo: chao, guatón...

Marco Castro dijo...

Como no olvidar al compañero y amigo, Juan Carlos Ferrero, y aún visito su tumba en el Cementerio Metropolitano, a dejarle florcitas. Mi libro inédito se lo dediqué a él, y ahora espero recursos para publicarlo (eso sí está inscrito en el RPI).

Lo conocí en el Año Decisivo (1986) en la librería que tenía en Lira, de ahí se pasó a Merced, nuevamente en Lira, y de ahí a Lastarria. Un verdadero centro de cultura y, quizá, de debate progresista, entre la Nueva Canción Chilena, Canto Nuevo, los 90' musical... todo ahí, sin dejar de lado el plano ideológico. En esto último quiénes manteníamos la "ortodoxia", la intransigencia, siempre en un plano ameno, junto con hojear los libros de ahí.

Me gustaría contactarme con amigos y familiares de Juan Carlos, pues a muchos ya les he perdido el rastro, y sus hijos (Bruno y Paloma) no responden las llamadas.

Créeme, amigo Juan Carlos, que aún no acepto tu temprana partida, y cuando supe de la severidad de tu enfermedad, hice todo el esmero por alguna alternativa y con la esperanza de sanidad, pero la realidad fue más fuerte.

Hasta siempre, y no sólo en tu partida ese 10/08/1999, sino ahora y en todo momento.