noviembre 24, 2006

El Papirri y su abuelo, dos maestros


“Con el puro apodo me daba mala espina” me dijo alguno de los tantos que quedamos de espaldas cuando pudimos escuchar a un músico boliviano que, como siempre, pasó prácticamente colado por el país (*). Se llama Manuel Monroy Chazarreta, de apodo tiene “El papirri” y en su país es una eminencia. Acá lo apadrinó el “Bandolero” Ismael Durán (que tiene un local en Cumming 663, cuando quieran mandarse una comilona vayan pa’llá porque además se porta muy derecho con los músicos jóvenes) y estuvo en varias actividades políticas y algunas de carácter artístico pero, lamentablemente, no con la difusión que se merecía.

Tuve la oportunidad de encontrarlo y conocerlo en el concierto de la Sala Master de Pancho Villa, donde cantó algunas canciones y según palabras de algunos asistentes, “casi se roba la película”, porque tanto él como Claudio Martínez se ganaron unas larguísimas y merecidas ovaciones. No sé si será por su parecido con el cómico Antonio Gasalla, por su look o por su gestualidad pero el tipo es un personaje de entrada, simpático, abierto, atento, etc. Un placer de persona. La carátula del disco con el que andaba por acá creo que refleja su espíritu de manera impecable. De fondo se ve el elegante Teatro Municipal de la Paz, con sus adornos y luces, el público aplaudiendo entusiasmado y Monroy, arriba del escenario, saludando a la cámara como con cara de quien está en el cumpleaños del sobrino. Ahora, cuando le toca mostrar su trabajo, se nota que es una figura de primera línea. En el disco se le menciona como el “fundador de la música urbana de Bolivia” y vaya si es acertada la definición, especialmente por la impronta personal que le entrega a varios ritmos y hasta señas melódicas de las músicas tradicionales de su país. Además, hay cosas de corte más “popular”, algunos arrebatos medios jazzísticos, en fin, muy completo. Los aplausos no se los ganó en una rifa ni por simpático.

Una vez que ya pasó su parte y cuando con Silva lo fuimos a saludar a camarines en nombre de Activarte, haciéndonos los importantes, cambiamos un par de frases en las que confirmaba su simpatía y bueno, casi como de rebote para prolongar la conversación, le pregunté si tenía algún vínculo con el músico argentino Andrés Chazarreta, a lo que me dijo “claro, era mi abuelito”. Plop, de espaldas. Ahí largó la media historia, su padre, guerrillero boliviano, anduvo por Baires donde enamoró a la hija de uno de los pilares de la música folklórica argentina del siglo XX. Un verdadero maestro que con su orquesta nativa logró abrir paso a la música de su pueblo hasta en el mismo Buenos Aires. Algunos de los temas que compuso o recopiló: La Telesita, El 180 y Criollita Santiagueña, hecho a medias con Yupanqui y que Chazarreta dedicó a su hija, es decir, a la madre de Papirri. Y mientras más contaba más se me abría el tarro de puro asombro. Bueno, lo que se hereda no se hurta dicen por ahí. Y si además se proyecta y se renueva, mucho mejor.

La cosa terminó como si fuéramos amigos de toda la vida. Papirri anunció nueva visita para el próximo año y ahí estaremos para echar a andar la cosa. Personajes de esa talla, en todos los ámbitos, tienen que conocerse. Por ahora, pueden meterse a www.papirri.com mientras esperamos el momento del encuentro más permanente. Salutes, Papirri, nos veremos.

(*) Esto me hizo recordar que hace pocas semanas hubo una buena cantidad de músicos latinoamericanos de primera línea en el sur del país para un encuentro que se hizo en Osorno. De los que estuvieron, recuerdo al boliviano Daniel Villavicencio, a un trío peruano y al maestro argentino Rolando Goldman. Ojalá se pudiera saber algo más de ese encuentro y de esa gente.

2 comentarios:

Una como usted dijo...

Manuel: súper entrete tu escrito, pero no me quedó claro si el señor en cuestión era "papirri" o "pipirri" o ambos?

saludos chilotes en los descuentos

el moderador eterno dijo...

Papirri, papirri. Lo voy a cambiar altiro pa no aumentar la confusión. Salutes!