octubre 29, 2006

Chilenidades mediáticas


Un lamentable accidente deportivo que me dejó el tobillo pa la miseria hizo que pasara la jornada dominical, luego de hacer el Americanto, por cierto, disfrutando de la televisión chilena. Luego de compadecerme durante unos minutos por Fernando González y los raquetazos que le tiraba el bestia de Federer, encontré a la señora Margot Loyola en el programa "Una belleza nueva" de Warnken. Comentario al margen, que canallada la de Canal 13, compran el programa y por pajas legales se quedan con el nombre que había partido en otro canal, o sea, cabronería de la peor estofa. "La belleza de pensar" y Warnken son la misma cosa, quedarse con el nombre es una verdadera pendejada.

Bueno, lo bonito del programa fue ver a doña Margot tan bien, poder salir con ese aplomo en la tv con más de 90 años y con tanta claridad de lo que se dice es un mérito. Y además, por cierto, regalar su vida, vivencias y teorías de la tonada y la cueca será siempre un lujo que hay que agradecer. Warnken, que como buen alumno se leyó a la pata el libro de la tonada, y al cual le debo un post cuando lo lea de nuevo, se notaba que recién exploraba el área y por eso dejaba con todo tino y respeto el apoyo del programa en doña Margot, haciendo preguntas abiertas y dejando que diera rienda suelta a su anecdotario.

En un momento se comienzan a escuchar grabaciones de los cd que acompañan al libro, una cantora de Concepción, doña Margot se emociona, va comentando la tonada mientras se oye a la informante y maestra y mientras se le ven los ojos brillosos y un par de lágrimas. En fin, pocas veces la televisión permite momentos de esta emoción con el folklore. Gracias por eso, a quien corresponda.

El hecho es que mientras se desarrollaba la entrevista, y cayendo en el zapping de rigor, llegué a "Cada día mejor" o algo así, programa de Alfredo Lamadrid, con el cual me unen un par de anécdotas que no vienen al caso comentar acá (*). La parte final estuvo reservada a los Quincheros, que tenían un interesante contrapunto entre alegatos sobre la escasa difusión de la música chilena y una delicada selección de boleros con una base de instrumentos que parecían sacadas del primer órgano Casio que salió al mercado. Sinceramente, andaban combo y combo con los boleristas que venden sus cds en el Bío Bío y lo digo con todo respeto por los boleristas del Bío Bío porque ellos andan a palos con el águila toda la vida y no tienen otra que echar mano a lo más barato pa ponerse a cantar encima y dejar la garganta en la calle por un par de chauchas con suerte. Es, digamos, un duro y admirable estilo de vida. Los Quincheros en cambio, podrían esmerarse un poquito en algo un poco más pulcro en términos musicales, porque problemas de plata no creo que tengan y estudios de grabación como la gente pueden conseguir en un santiamén. Bueno, igual era divertido que los señores más lo que lesearon con la música chilena, nuestro folklore, los nuevos grupos de huasos que vienen y que finalmente se largaran a cantar boleros. Quizás se lo pidió la producción del programa, quien sabe.

El meollo del asunto, que está bastante abajo del texto en realidad, es que en ese momento, por magia televisiva, hubo un paralelo bien notable sobre dos modelos de chilenidad, de entender el folklore, de vincularse con las raíces, de generar identidad. Y que más allá de que uno sienta afinidades o vea más legitimidad en uno que otro, igual no deja de ser que ambos convivan en la televisión y que se puedan ver de una manera tan masiva. Del mismo modo, de repente en canal 5 hay varias expresiones de la raíz folklórica, y qué decir en el Tierra Adentro o Frutos del País.

En resumen, la cosa no es tan fantasmal como se dice y con un poco de paciencia se puede encontrar. Bastante ramplona la conclusión pero la discusión de fondo da como pa un ensayo o una cosa así, que espero que alguien se anime a hacerlo, porque lo que es yo ni a palos.


(*) acá tampoco vienen al caso comentarlas, en un próximo post quizás. El tobillo está un poco mejor, gracias. Al menos pude llegar al computador como ven.

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