agosto 20, 2006

Un pequeño milagro de la música


Pocas cosas me ponen más triste en la vida que ver una sala semi vacía cuando se inicia un espectáculo. Peor aún si está tres cuartos vacía o quizás un poco más. Qué decir si el concierto en cuestión es un acto solidario y si, para mayor desgracia, es nada menos que una de las actividades de apoyo para Pedro Henríquez, emblemático animador de programas de música latinoamericana de radio Umbral, Nuevo Mundo, Tierra y varias otras. Fue en el Cariola y no creo que en algún momento hayamos llegado a ser cien personas. El elenco era bastante renombrado: Felo, Freddy Torrealba, Huaika y Arak Pacha. Pero la gente no llegó, habrá muchas razones, avisado a última hora, poca propaganda, lo difícil que es mover gente para un domingo, muchas actividades muy próximas de apoyo al Pedro (el jueves hubo una en el Café Brazil y el viernes otra en el Naitún) pero bueno, la cosa es que la desazón en el inicio era evidente.

Pese a todo, sin embargo, algo ocurrió y se cumplió uno de los objetivos de la jornada. En la soledad del teatro, los artistas tocaron como si estuvieran ante multitudes y la gente fue enganchando de a poco, con Huaika que tocó como cuarteto (al fallecido Eloy Alquinta hay que agregar que no estuvo su hermano Ankatu), con Carlos Cabezas de Los Jaivas que quiso llegar y hacer su aporte y con el Freddy. Cuando el Arak Pacha hizo su show la cosa era fiesta pese a todo. De los 100 había por lo menos unos 50 bailando y el asunto prendió como si el teatro reventara o como si fuera uno de los tambos que suelen repletar el Conacín.

Al final, metidos en el mundo que nos entregaron todos los artistas que participaron de la jornada, nos fuimos todos contentos, cantando para nosotros el "Julián" y la "Adelita", pese a que, en rigor, no había muchas razones para alegrarse. El Pedro sigue mal, por más que digan que está reaccionando, su cerebro tiene un daño enorme y, de hecho, todavía ni siquiera está fuera de peligro y los avances son mínimos. Y, por otra parte el concierto solidario fue más bien solitario, lo que no deja de ser triste no sólo por el enorme y eterno esfuerzo del Patara, otro maratonista de la cultura popular, sino porque estaba la familia en el Teatro y estas cosas se hacen para subirles el ánimo, darles fuerza y entregarles afecto. Quizás el ánimo y la fuerza no llegaron en la cantidad que se esperaba, pero el afecto estuvo en patota y, pese a todo, la música pudo hacer un pequeño milagro. El milagro grande, el que todos esperamos, es bastante más difícil, pero no por eso hay que dejar de creer en él y hacer todas las fuerzas posibles para que pueda ocurrir.

1 comentario:

CONACIN dijo...

A pesar que empezamos...con casi 50 personas...terminamos siendo 117..
Esos 117 como tu dices...cargados de cariño para retribuir a un gran comunicador...

Con la publicidad, todas la redes de hermanos se preocuparon mucho y, aprovecho de dar un eterno agradecimiento a todos ellos...pero toda nuestra intención.vino directamente desde nuestro corazón...
nuestro espíritu...

Los músicos...tocaron como si la sala estuviera repleta, porque había pasión y solidaridad...

Porque siempre habrán corazones dispuestos a entregar hermandad y seguir adelante....para que estos 117 se doblen y multipliquen hasta llegar a miles....

Porque solo esto, lo logrará el milagro de la música....

CONACIN