agosto 26, 2006

Adiós al padre de la chacarera


77 años tenía don Carlos cuando se fue hace un par de días, pero no sé si le quedaba algo por hacer. Su hijo, Peteco (dicho sea de paso, mi líder, maestro, mentor y gurú, y que por cierto no se llama Peteco, sino Carlos Oscar), dijo poco antes que muriera que “si bien él tiene 77 años, yo siempre digo que él tiene 77 años bien gastados, como los de antes. Gastados de trabajo, de noches y chacareras”. Se le conoció y se le conocerá como “El padre de la chacarera” por su inmenso aporte al repertorio y por su capacidad de reinstalar a Santiago del Estero como una zona esencial para el mapa del folklore argentino. Además, fue el hermano mayor de los “12 apóstoles copleros”, los 12 hermanos Carabajal que dieron forma a un verdadero clan familiar dedicado a la música, de generaciones que siguen saliendo y reinventando la música de su país. Si alguien tiene interés en ver el árbol de las primeras generaciones de la familia puede meterse en esta página de unos japoneses que parecen que admiran mucho al clan.

En realidad tengo tal despelote con el repertorio de los Carabajal, ya no sé quién compuso qué cosa entre ellos, ya que gran parte de los temas se cantan como parte del patrimonio nomás. Hurgando un poquito en internet lo encontré como coautor de temas como “Entre a mi pago sin golpear”, “Mi abuela bailó la zamba”, “Desde el puente carretero”, “Domingo santiagueño”, “Chacarera del patio”, la “Zamba para un bohemio guitarrero” y otras cuantas verdaderas joyas. Impresionante. Bueno, don Carlos dejó la pega hecha, seguro que se fue contento. Peteco lo explica acá: “No sé si el intelecto santiagueño alcanzará a ver lo que es mi padre. Él fue un soñador de la chacarera. Le dio una nueva conciencia. Hizo que la comprendieran, la vivieran y la sintieran de una manera diferente. Hasta inventó un rasguido y una forma nueva de tocarla. Antes cantaban criollas. Él la hizo más musical, más moderna”.

Cantando nomás, “lo que en el pecho se siente”, Carlos Carabajal dejó un legado que seguramente jamás imaginó cuando comenzó a tomar la guitarra. Forjó un canto que ya no se acaba más, que en Santiago del Estero brota cada vez más fuerte, que se entona en todo el mundo, en España (donde grabó un cd solista), en Japón y, por cierto, en Chile, donde más de un rayado anda tratando de difundir su aporte magistral.

1 comentario:

Emilia dijo...

Mis respetos y condolencias.....y disculpas por la burla