octubre 05, 2005

Recuerdo y gratitud a Eric Maluenda



“Se ve fácil, ¿verdad?, dale pos”, me decía Eric Maluenda y me pasaba la zampoña y el palo del bombo. La idea era hacer las dos cosas al mismo tiempo, lo que para él era caminar y mascar chicle, pero para mí era simplemente una locura. Se remataba de la risa cuando quedaba con la zampoña pegándole al bombo y solplando el palo, mientras fumaba en la casa de Sazie a la altura del 2005 y que, en ese entonces, era de Juan Flores. Ambos eran del Illapu y desarrollaban un taller de música andina que anunciaron por la radio Umbral.

Ahí partí con mis 14 años y una zampoña comprada en una feria artesanal. Estuve un año en eso y los progresos fueron pero no tantos. O sea, el asunto sonaba pero los pulmones no estaban a la altura. Maluenda siempre me decía “estás bien. Tienes buena memoria, sentido musical pero con las zampoñas grandes no te da”. Con eso me di por pagado y no intenté de nuevo.

Años después, el ‘95, volví a Sazie para estudiar quena con Juan Flores, quien ya se había ido del Illapu, y el ‘97 estudié guitarra con él mismo pero en su casa de San Isidro. Como su salida del grupo no fue muy amistosa, le preguntaba por el Eric, si lo había visto y me decía “nada con los Illapu”, cosa que me daba pena, puesto que Maluenda nunca me pareció que fuera de la cuerda de los Márquez.

Y la gente, en realidad, se equivoca poco. Cuando los Illapu cantaban en los conciertos de los ’90, fuera en el Estadio Chile o el Monumental (hoy Víctor Jara y Caupolicán, respectivamente), Roberto Márquez presentaba a los músicos de a uno y siempre Maluenda se llevaba los aplausos más grandes. Aparte de sus capacidades vocales, les gustaba la simpatía que ponía en el escenario, cuando se largaba a bailar o cuando movía las piernas mientras tocaba el charango.

Después lo contacté varias veces en los últimos años. Primero el 2002, cuando el grupo acababa de sacar su nuevo disco (el último hasta ahora) y se le oía no muy convencido, tratando más de justificar que explicar la nueva producción. El 2003 ya andaba en otra, otra vez por teléfono me hablaba con entusiasmo evidente del Arak Pacha, de los caminos musicales que se abrían y del gusto de estar “en la quemada”, cantando en todas, sin productoras ni megaconciertos, en otro tipo de contacto con el público.

La última vez lo pude ver en persona, fue en mayo o junio de este año. Fui a entrevistar al Patara y vi a Maluenda conducir el lote. Ahí me di cuenta, nuevamente, de sus cualidades humanas, la manera cómo manejaba ese ensayo me hacía pensar que su manera de vivir era esa, fraterna, amable, y que no estaba dispuesto a que sus compañeros vivieran las que él y sus antiguos camaradas pasaron en el Illapu.

El funeral fue notable. Mucha gente, mucha emoción y mucho canto, cacharpayas y otras canciones de Illapu y Arak Pacha. Tal como todos, fui a agradecerle a Maluenda tanto talento desperdigado por donde pasó, su sencillez, franqueza, humildad y generosidad con quienes lo conocieron. Y en mi caso, además, su infructuoso esfuerzo docente.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Qué hay que hacer para apoyar el premio a Maluenda? No tengo idea de lo que es el rut.
He visto 2 veces a Illapu en España, fui con mis amigos del grupo de música (Isla Negra, entonces Yukay). La primera vez sería el 99 en la feria de Vic en Barcelona. La organización del evento muy mala. Tuvimos que esperar muchísimo para ver la actuación. Mientras, conectamos con los Illapu y pudimos conversar y comer algo con Eric, que estaba dispensado de las pruebas de micrófonos por su estado de salud. Nos contó lo de su operación, sus problemas económicos,... Decía que lo había operado un médico militar. Y él le decía que era paradójico que un militar le salvara la vida a un comunista como él. Fue todo una conversación entrañable.
A los dos años volvimos a verlo con Illapu en Madrid y pudimos volver a conversar en camerinos y preguntarle cosas de las cañas y los instrumentos que utilizaban.
Con lo poco que lo tratamos me pareció una persona muy sencilla y encantadora.
Por supuesto hemos sentido mucho su pérdida en mi grupo. Y por supuesto pensamos que era un músico muy importante en el panorama de la música chilena de raíz. Seguramente, ya en vida se merecía un premio a su trayectoria musical.

Jose Luis Guerrero (Sevilla)

Anónimo dijo...

Hola amigos, sólo les quiero decir lo que ya todos sabemos: Eric Maluenda González era simplemente UN MAESTRO. Los medios de comunicación tradicionales sólo lo pintan (o pintaban) como "el percusionista de Illapu". Él era mucho más que eso, multiinstrumentista total, con un dominio de la batería multifuncional, creador de un estilo propio, gran voz, y excelente persona. Adiós.

Anónimo dijo...

Amigos los invito a meterse a este blog , que he creado con la colección de radios antiguas de mi padre! aún faltan montones y de a poco iré subiendo más...se aceptan sugerencias.Espero que les guste.
http://www.ericmaluenda.blogspot.com/
Saludos jaz